—¿Quién era Olivia?— dijo Loreta llevando a Olivia a un lugar apartado de la sala.
— Lizzie y Beth.
— ¿Lizzie y Beth? Olivia creo que fui muy clara contigo cuando te dije que ellas no deberían venir.
— ¿Por qué no las invitaría? Son mis ...amigas, da igual mamá, ya se fueron.
— Ah, gracias al cielo.
— ¿Por qué las odias mamá? Es mi cumpleaños, quería que estuvieran aquí, son las únicas amigas que he tenido, creí que te alegraría que al fin hubiera hecho amigas.
— No las odio mi vida, me alegra que tengas amigas, ya las elegiste y no te puedo separar de ellas, ya no puedo.
Lo cierto era que Loreta sí odiaba a Beth y Lizzie, por lo que eran, por lo que habían hecho con su hija.
Loreta dejó casi toda su vida atrás cuando supo que estaba embarazada, Italia estaba infestada de grises, eso era un peligro para la niña que venía en camino. Se trasladó al país donde había más protección, pensaba que estarían seguras por las frecuentes barridas que hacían en ese país; pero se equivocó. el primera día de clases Olivia volvió de la escuela diciendo que había hecho nuevas amigas, había algo diferente en ella, un brillo malicioso en sus ojos, supo de inmediato que algo iba mal, y tenia razón, la sangre de su hija había sido contaminada. Días después dos niñas aparecieron en su puerta, de apariencias diferentes, pero ambas congelaban el aire a su alrededor, no entendía como esas niñas habían permanecido ocultas todo ese tiempo, debían tener Custos muy poderosos.
Estaba siendo egoísta por quedarse callada y no decir nada sobre la existencia de esos dos seres, sin embargo no le importaba si iba contra las reglas, nadie debía descubrir a las grises, porque si ellas morían también lo haría Olivia.
— ¿Que podemos hacer para que nos perdones, Oli?— Lizzie trataba de tomar la mano de Olivia, ésta la apartaba furiosa— No puedes estar molesta con nosotras por siempre.
— sí que puedo— respondió— Y aún no me han dado una buena justificación del por qué se fueron de mi casa.
— Realmente no existe una explicación, tú prometiste que solo seríamos nosotras, jamás mencionaste que habrían más invitados—dijo Beth.
— ¿Fue sólo por eso?
— ¿Te parece poco? sabes que no me gusta estar rodeada de extraños.
—Ellos son amigos de mamá y son increíbles, estoy segura de que les hubieran gustado.
— Lo dudo. Para la próxima avísanos antes si algún amigo de tu madre vuelve, y te prometo que nunca más volverá a suceder.
—Bien, ya que no fueron a mi fiesta quiero que vayamos al parque de diversiones como recompensa.
— Me parece un trato justo.
— Hola—saludó Linda— disculpen la tardanza.
—Hola, ya que estamos completas, no perdamos más tiempo—dijo Loreta.
—No será divertido si nuestras madres están con nosotras todo el tiempo—murmuró Lizzie.
— No creo que mi mamá quiera dejarme sola— dijo Olivia lanzando una mirada a su madre, quien estaba comprando las entradas.
— Ninguna querrá, por eso cuando entremos nos perderemos de vista, solas será mejor— afirmó Beth.
Linda colocó en la muñeca de su hija una pulsera verde, su boleto para subir al juego que quisiera. Beth nunca había estado en un parque de diversiones, una vez Daniel planeó llevarla, pero nunca se concretó, le sorprendió ver lo vivaz que era todo, había mucha gente correteando de un lado para otro, y por una vez eso no le molestó.
ESTÁS LEYENDO
La niña gris
HororBeth era aparentemente una niña normal, mas solo bastaba con mirarla a los ojos para darse cuenta de que no era así. Su nacimiento fue una gran tragedia, sus padres no lo veían así, para ellos era la niña perfecta, la niña que habían estado esperan...
