Era muy tarde en la madrugada y lizzie se movía inquieta en la cama, esa era la tercera noche que seguía sin poder dormir bien.
Esa mañana sus padres le habían contado lo del bebé, y aunque ella ya lo sabía tuvo que fingir que la noticia la sorprendía, vio en sus caras que esperaban una mala reacción de su parte, y lo hubiera hecho, pero no quería levantar sospechas después de lo que haría. Lizzie estaba celosa, sentía celos de ver como Robert acariciaba y hablaba tontamente a un ser que ni siquiera estaba completamente formado, estaba celosa porque nunca tuvo un padre que hiciera eso por ella.
Era el cumpleaños de Olivia, Oli era la mayor de todas, cumplía siete años, Lizzie y Beth irían juntas a su fiesta de cumpleaños. A Lizzie no le gustaba ir a casa de Olivia, su madre siempre las miraba extraño, sabía que ella y Beth no eran de su agrado. Lizzie aún podía recordar la primera vez que la vio, Olivia las había invitado a su casa, cuando Lotera la madre de Olivia las vio aparecer por el umbral de su puerta ahogo un grito, Loreta temblaba y Lizzie incluso pensó que caería desmayada en cualquier momento.
Beth quien también creía que Loreta era extraña, no parecía darle importancia al asunto, siempre que estaba cerca de Loreta le sonreía descaradamente
El timbre sonó, Rebeca justo terminaba de peinar a su hija.
— Prométeme que tendrás mucho cuidado—dijo.
— Estaré bien mamá, ya estoy grande, pronto yo también cumpliré siete años, además la casa de Oli queda cerca.
Lizzie abrió la puerta y encontró a Beth observando las rosas del jardín de su madre.
— ¡Estoy lista!— levantó la voz sacando a Beth de su ensimismamiento. Beth miró a su amiga y sonrío, luego estiró su mano hacia Lizzie, ésta la tomó sin vacilar. Desde que se conocieron Beth las había acostumbrado a caminar tomadas de la mano, «es por protección» decía y Lizzie le creía, porque cuando estaban tomadas de la mano se sentía segura,casi indestructible.
— ¿Que regalo le compraste a Oli? — preguntó Beth.
—Mamá le compró un reloj ¿y tu qué le darás?
—Acuarelas y pinceles para que desarrolle su talento artístico.
— Es muy buena pintando, yo también quisiera saber pintar.
—Tu talento debe ser otro.
— Quizá cantar— dijo lizzie y ambas niñas rieron a carcajadas.
— ¿Cuanto tiempo de embarazo tiene tu madre?—preguntó interesada Beth
— Casi tres meses, está desesperada por que nazca, hoy en el desayuno estaba buscando opciones de nombres por si es niño o niña. Sabes, quiero mucho a mamá, pero estoy sintiendo cosas raras por ella, cosas que no se asemejan al amor.
—¿Que cosas sientes?
— Siento que la odio ¡oh, eso suena tan horrible!
—Es por lo que lleva dentro, cuando nazca todo pasará
—Tengo mucho miedo.
—Nadie nos descubrirá Lizz, tengo experiencia en eso.
—No es eso, tengo miedo por mamá, no quiero lastimarla.
—Ella estará bien, se pondrá más difícil mientras crezca, pero recuerda que tu madre no es el objetivo.
Las niñas caminaron cinco cuadras más hasta que llegaron a casa de Olivia, Beth tocó el timbre, un niño moreno no muy mayor que ellas atendió la puerta.
—Hola— las saludó regalandoles una sonrisa.
A Lizzie se le puso la piel de gallina.
—¿Dónde está Olivia?— preguntó Beth ignorando su saludo.
—¡Aquí estoy!— gritó Olivia apareciendo junto al niño— él es mi amigo Zael, a venido a mi fiesta con su padres. ¿Bueno van a pasar?
Algo en Fael hizo a Lizzie sentir miedo y rechazo al mismo tiempo, Lizzie busco la mano de Beth y entrelazo sus dedos con los de su amiga, la seguridad volvió una vez mas.
— No, Lizz y yo nos tenemos que ir— Beth respondió por ambas. Lizzie había tenido mucha ilusión por estar en su fiesta de cumpleaños, aunque al ver a Fael su ilusión desapareció.
—¿Han venido hasta acá para irse? prometieron venir a mi fiesta ¿por qué se van?
— Lo lamento , te lo explicaré luego— dijo entregando su obsequio, Lizzie hizo lo mismo.
Beth tiró apresurada de Lizzie y ambas volvieron a perderse en el camino por el que habían llegado.
—Ese Fael está de miedo, me dio escalofríos— dijo Lizzie limpiándose las gotas de sudor de su frente.
—¿También lo sentiste?
—¿Ganas de golpearlo y huir a la vez? sí.
—Ya he sentido eso una vez, y fue cuando mataron a Daniel.
— ¿A que te refieres?
—En la casa de Olivia estaban los asesinos de Daniel y si nos hubieran visto habríamos terminado como ella.
—¿Quieres decir que hay gente que mata a los que son como nosotros?—el pánico se hizo presente en la voz de Lizzie.
—sí, el pactuscrai no solo era un pacto de amistad, también es un ritual de protección, nadie nos podrá sentir, pero si una de nosotras muere el pacto se romperá y quedaremos desprotegidas.
—¿Por qué nos matan?
—Es obvio, porque somos una amenaza para las personas.
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La niña gris
TerrorBeth era aparentemente una niña normal, mas solo bastaba con mirarla a los ojos para darse cuenta de que no era así. Su nacimiento fue una gran tragedia, sus padres no lo veían así, para ellos era la niña perfecta, la niña que habían estado esperan...
