Una mujer hermosa de cabellos rosados largos y lacios que le llegaban hasta la mitad de la espalda, y que en su rostro tenía unos bellos ojos azules caminaba por uno de los tantos pasillos interminables del Palacio Real de Lucifenia.
No pregunten cómo está el palacio aquí, solo está :D
Sí, lo sabía. Ese no era su cuerpo, y por lo tanto, tampoco su belleza. Pero... ¡¿qué importaba?! Belleza era belleza y punto, coño.
Si el rey Arth la viera –u oyera– presumiendo de una belleza que según ella no era exactamente suya, seguramente le haría un montón de preguntas que terminarían con la duda de si se daba placer a sí misma o no. Y sinceramente tenía la eternidad para golpearle por eso, así que mejor esperar.
Su capa negra combinaba bien con su vestido y cabello rosa, al igual que contrastaba con su piel clara y ojos azules como el cielo que por sus más de 600 años de vida había visto igual. No sabía por qué esa exageración de volverlo más bello si solo era el cielo. ¡El puto cielo!
Pero volviendo al punto, ¿quién podría creer que esa hechicera real tan formal y bella odiara con todas sus fuerzas el hecho de darse un mísero baño? ¡Un baño!
¡Esa era su peor pesadilla!
Una vez un sirviente sin querer le tiró agua con jabón encima, y ella comenzó a romper todo y a hacer un escándalo digno de una novela titulada La Rosa de Guadalupe. ¡Pero no había sido su culpa! Si no fuera porque el tipo no hubiera estado papando moscas en vez de hacer su trabajo, se habría ahorrado el hecho de tener que asistir a una sesión de “Cochinos anónimos” que organizó Arth junto a su esposa Anne. En serio, Leonhart y Mariam eran crueles riéndose de ese nombre.
“—¡Estaba apurado, ¿de acuerdo?!—” esas fueron las palabras del rey majestuoso de Lucifenia, que ya había perdido el respeto de su esposa al ponerle un nombre así a una sesión de ayuda de los que no se bañan.
Arth la entendía, a diferencia de los otros tres. Anne podría ser su amiga, pero siempre insistía en que se bañara, lo cual no era nada cool. ¡Su amiga la estaba traicionando!
—¿Por qué Anne...? Antes eras chévere...— comenzó a dramatizar Elluka, poniendo una mano en su corazón y la otra en su rostro, haciendo como si estuviera triste. —¿Por qué? Creí que eras mi amiga...
Sé que esto es comedia, pero esto no podía ser en serio...
Mientras la hechicera caminaba pensando en que sus derechos como persona inmortal estaban siendo violados al no dejarla no bañarse, pudo sentir un escalofrío en lo más profundo de su ser, el cual recorrió toda su espalda.
—¿Q-Quién anda ahí?— comenzó a girar sobre su propio eje para poder observar bien por todos lados, pero no lograba dar con el causante de ese extraño miedo de hace unos segundos. —¡T-Tengo una capa, y la usaré! ¡Que te quede claro!— sí, lo sabía. Debería haber amenazado con magia, pero... ¡no era su culpa! ¡Con ese escalofrío diciéndole que se fuera a la Chingada no podía pensar!
Nadie respondió.
Elluka sonrío entre orgullosa y nerviosa. ¡Nadie amenazaba a la gran Elluka Clockworker que tenía la misión de recolectar todos los contenedores de los pecados capitales! ¡Ella era la mejor en su trabajo –a pesar de que todos los contenedores que tuvo en sus manos huían de ella porque era una fracasada que ni siquiera podía mantener con ella un objeto inanimado más de cincuenta años, pero detalles–, y nadie le ganaría nunca –exceptuando a su cuñada peluda que hacía su trabajo cien veces mejor que ella–!
—¡Ja! ¡Gané, me tienes miedo bitch!— y comenzó a reír como todo Mr Satán haría, orgullosa de sí misma.
Pero eso no duró demasiado.
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Desmadre Con Evillious
FanfictionEl pendejo de Sickle se le ocurrió la "brillante" idea de experimentar cómo sería si los más importantes involucrados en la saga vivieran juntos. Los separó en distintas casas según la saga, para ver cómo carajo reaccionaban. ¿Adivinan? Sí, desmadre...
