attack; let's go home

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El alivio en su mandíbula pasó a segundo plano en cuanto vio sus ojos.

¿Qué estaba pasando?

Sus manos atrajeron más cerca el rostro del rubio y observó detenidamente, pero Niall se abrazó contra él con fuerza.

Era real. Zayn estaba ahí, frente a él.

─¡Lo siento!─gritó contra su pecho─. ¡Lo siento, lo siento! ¡Fue mi culpa, lo siento! ¡Él no me dejaba salir y yo- yo no podía...

─Niall, por favor, tranquilo, no llor-

─Lo siento...

Volvió a soltar rápidamente en susurros. Su corazón ardía, ya no se sentía frío, su garganta ya no dolía pues la sangre de la liebre había sido digerida; se sentía como él otra vez.

Cuando volvió a alzar la mirada, Zayn observó sus zafiros nuevamente, no había rastro del color lila que había creído ver antes.

¿Que le había hecho el malnacido de Devine para que estuviera así? Lo sentía más delgado, pálido.

Niall le veía con anhelo, como si fuera lo más preciado. Eso hizo que su pecho se sintiera bien, así que acercó sus labios a su frente y se quedaron así sin decir o hacer algo.

Muchas veces el silencio significa más que cualquier otra cosa; el silencio no se calla nunca. Los espasmos en el cuerpo del rubio fueron cesando poco a poco y llegó el turno de él de disculparse.

Bajó sus labios poco a poco; acarició sus párpados aún húmedos, su nariz, sus mejillas. Su cuerpo se movía solo, pues reconocía al otro. El aire entre ellos se volvió cálido, a pesar de que la luna se alzaba hasta lo más alto y la brisa había recorrido un largo camino. Sus manos tocaron su rostro y ambos abrieron sus ojos una vez más y se miraron.

Los ojos no mentían.

Niall sabía que le pertenecía.

Zayn sabía que le pertenecía.

El moreno no sentía el aroma de Josh sobre Niall, cosa que se supone que estuviera impregnada siempre y se sintió bien. Tampoco sentía otra marca que no fuera los rastros de la suya, también se sintió bien; aliviado.

Pero si no había marcado a Niall, ¿qué había sentido él? Sus colmillos incluso se habían roto...

Algo raro estaba pasando.

Eso definitivamente no era lógico.

Debía averiguar qué estaba pasando. Observó detenidamente al hermoso niño frente a él y sonrió; hace tanto tiempo que no lo hacía que sus mejillas se sintieron raras. Su mirada estaba cargada de desesperación y tristeza y él quería borrar eso de sus zafiros, pero antes de que las palabras salieran de su boca, Niall cerró los ojos y otra lágrima salió de ellos.

─Niall...

─No estoy bien...─susurró contra sus labios, muy cerca─, no estoy bien, yo necesito de ti ¿entiendes? necesito que tus brazos me sostengan, necesito que vayas a pescar con papá, necesito que vayamos juntos a patearle los traseros a los militares en el área 51, ¿crees que puedo solo? Necesito tu fuerza, Zayn. Necesito que tus ojos solo me vean a mí y yo solo te veré a ti ¿comprendes? Me importa una mierda que mi estúpido omega grite, patalee o llore, porque yo, Niall Horan, te quiero a ti. Y no, no fue tu culpa lo que sucedió, por favor no te culpes. Yo sé que has sufrido, porque lo sentí aquí─llevó la mano del moreno a su pecho─, y sabes lo que eso significa ¿no?

─¿Qué tienes problemas cardíacos?

Niall se río aún sobre sus labios negando con su cabeza.

𝓪𝓽𝓽𝓪𝓬𝓴 ; 𝔃𝓲𝓪𝓵𝓵Donde viven las historias. Descúbrelo ahora