attack; forgiveness

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Hice una mueca en cuanto escuché que decía mi nombre; ya me estaba arrepintiendo de haber venido hasta aquí y de no haberle hecho caso a Zayn ni a Shawn.

Sentía su presencia detrás de mi, era obvio que no podía darle la espalda para siempre, así que me giré viéndolo a los ojos. Unos ojos marrón oscuro me observaron y le vi dar una pequeña sonrisa. Yo estaba muy nervioso, no era capaz ni de hacer eso.

Mierda.

Ninguno hablaba y esto era muy incómodo.

Lo veo suspirar y meter sus puños en sus bolsillos, después, señala a la sala con la cabeza. Pero justo cuando iba a moverme él se detiene.

─Hablemos en mi casa.

Y se va.

Y yo me quedo en mi mundo viendo hacia el suelo, viendo la pulsera que me quité el mismo día de la mudanza.

Cerré los ojos.

Hundiendo mis uñas en mi cráneo mientras me rascaba y despeinaba mi cabello con dureza, me decía a mi mismo que me tranquilizara hasta que por fin salí de mi antigua casa y me dirigí a la de él, donde me esperaba la puerta abierta.

Pasé todo el césped, hasta llegar a la entrada y entonces, vi la casa verdosa donde vivía Dyland, justo al lado de la de Josh, y cambié la mirada. Mis pies continuaron su camino hasta la sala; mis ojos escapando de las fotos que habían, varias donde yo estaba.

Hace tanto tiempo que no entraba aquí, donde había ido tantas veces a jugar, o donde pasaba el rato cuando mis papás no podían cuidarme. Recorrí el lugar y no pude evitar sentir nostalgia también. Las alfombras eran las mismas, el tapiz igual de floreado, las paredes igual de blancas con toques crema.

Ahora sentía frustración.

¿Por qué todo estaba igual? ¿Por qué volvía a ver lo mismo que cuando era pequeño?

Era como si me quisieran hacer sufrir. Como si a propósito el tiempo no hubiera avanzado desde que me fui de aquí.

Seguí y lo vi sentado en unos de los sillones esperando que también me sentara.

Entonces vi la escalera y rápidamente llegaron recuerdos de la última vez que pisé esta casa. Subí corriendo estas escaleras y sin avisar entré al cuarto de Josh, lo tomé del cuello de su camisa y lo golpee hasta que su labio sangró y salí de ahí, encontrándome a un Dyland sorprendido al que también golpee y le dejé en el suelo para después montarme al auto de papá y marcharme para siempre.

Mis ojos pararon en el rostro de él otra vez, viendo como se tocaba su labio, seguramente recordando la misma escena.

─Siéntate.

Dijo y obedecí.

Ambos nos mirábamos. Los recuerdos llegaron poco a poco y yo sabía que debíamos terminar con esto de una vez por todas.

Sin embargo, él habló primero.

─Lo siento.

Su voz era mucho más ronca. Yo simplemente no podía decir nada.

─Sé que te lastimé. Lo sé, maldita sea. Pero él vino hacia mi, llorando y diciendo que había discutido contigo y yo solo no pude detenerme cuando me dijo que yo siempre le gusté y nos besamos sin darnos cuenta.  Luego ninguno quería parar y─

─Basta.

Tenía un nudo en mi garganta. Creía haber superado toda esta mierda hace años pero ahora mis estúpidos ojos estaban húmedos.

𝓪𝓽𝓽𝓪𝓬𝓴 ; 𝔃𝓲𝓪𝓵𝓵Donde viven las historias. Descúbrelo ahora