Era nuevo, jodidamente nuevo, pero también jodidamente genial.
Echando una mirada a su pasado mientras caminaba por ese agradable lugar, supo que en ningún punto se imaginó estar de esa manera, ni siquiera lo anheló o lo pensó.
Cuando era Demon, siempre estaba buscando su felicidad en cosas materiales, diversión a su manera y... Matar, siempre pensaba en matar.
Pero después de todo lo que había pasado, era extrañamente bueno que se adaptara tan bien en su transición de dejar de ser un demonio derrama sangre, a un simple humano que busca su felicidad.
Y aquello que llamaban felicidad y que muchos buscaban en las cosas más costosas del mundo, él la pudo encontrar sin ningún esfuerzo en aquel momento, más precisamente en aquella pequeña mano que se entrelazaba con la suya.
Pero no era el único lugar.
Podría jurar que había visto su felicidad esconderse juguetona en las comisuras de esos bonitos labios que se encorvaban cada vez que lo veían, regalándole una linda sonrisa sincera, de la cual aún se sentía indigno.
La felicidad estaba reflejada en aquellos pequeños ojos que lo miraban con curiosidad, como si deseara saber a toda costa lo que pasaba por su mente, pero si desviaba su mirada un poco también podía apreciarla con claridad en aquella pequeña colita que se mecía a unos cuantos pasos frente a él.
Todo eso englobado junto a sus latidos y el amor que sentía por ambos seres, eso, precisamente eso, era felicidad.
Y fue en ese momento cuando se dio cuenta una vez más y por diferente motivo, de lo tonto que había sido y de lo poco que había disfrutado esas cosas sencillas que tanto amaba ahora.
Pero más que nada, de lo mucho que se arrepentía de desperdiciar su valioso tiempo.
— ¿En que piensas tanto? — susurró Kihyun a su lado, llamando su atención automáticamente — ¿no querías venir al parque hoy?
Shownu sonrió tranquilamente.
— ¿Qué te hace pensar que no? Creo que todos lo estamos disfrutando por igual... — señaló al perrito quien no paraba de mirar a todos lados como si quisiera ir y venir a su antojo y sin correa — se lo debías...
Kihyun suspiró y se rascó el cuello mientras asentía recordando lo mal que la pasó el cachorro con la herida que él le causó.
— Sé que él sí, pero... — suspiró — ¿Qué hay de ti? Es decir, es complicado... La expresión de tu cara me grita claramente de que algo pasa y no comprendo... — susurró frustrado — no sé si no querías venir, no se si tienes hambre, no se si te sientes mal, no se si esto es muy poco para una primera salida juntos... Como... Como pareja oficial... — suspiró una vez más mientras Shownu lo veía con una clara mueca de sorpresa.
Detuvo sus pasos, deteniendo los de Kihyun y del cachorro en consecuencia.
— ¿De verdad? ¿Eso es lo que crees que pienso? — lanzó una mirada curiosa a a Kihyun y él asintió un poco decaído.
— Eso es lo que parece... — susurró cabizbajo.
Shownu acunó su cara y acarició sus mejillas, disfrutando de lo bien que se miraba la piel de Kihyun con la hermosa luz natural que había en ese bonito dia.
— Pues que poco me conoces... — susurró muy cerca de su rostro pero no lo besó — quizá debería hacerte una lista de que significa cada expresión mía o algo así.
Ambos se rieron por la tontería, entonces ambos tomaron asiento en una de las tantas bancas de madera que habían esparcidas por ahí.
Shownu se encargó de liberar al pequeño cachorro de la atadura que llevaba estorbandole todo el camino para poder correr a su antojo y con libertad, o sea la correa.
