Capitulo 11: Una parte de mi

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Darien se queda dormido en el sofá de la sala, a pesar de ya haber tenido intimidad con Serena, siente que metérsele en la cama sin su consentimiento sería una falta de respeto.

En medio del sueño siente unos quejidos provenientes de la habitación donde dormía la rubia, Darien se levanta a ver qué sucede en medio de la oscuridad, prende la luz y la rubia no está en la cama, al ver a su derecha la luz del baño está encendida y al ver dentro ya que la puerta estaba abierta ve a la chica sentada al lado del inodoro con cara pálida y ojerosa vomitando.

–Serena, ¿te encuentras bien?- Pregunta el azabache preocupado y acercándose a ella mirándola a la cara.

-No mucho la verdad, ¿Cómo llegue hasta aquí Darien?-

-No es momento para preguntas, escúpelo todo y ven que te preparare un té verde para tu malestar-. Darien va a la cocina en busca del té para Serena.

Serena en cama aun sintiéndose mareada y con jaqueca le recibe él te verde a Darien, da unos pequeños soplidos para enfriarlo un poco

. – De nuevo te pregunto, ¿Qué hago aquí? –, -¿no te acuerdas de nada Serena?-, -no, lo último que recuerdo es un tipo diciéndome que me llevaría a casa o algo así-, responde la rubia tocándose la cabeza por el dolor punzante que sentía.

-De acuerdo, olvidemos todo eso y dejémoslo en que te vi por casualidad, no te preocupes y descansa-.

–No, me iré a mi departamento, gracias, pero no quiero molestarte más-. Darien nota que la chica en toda la noche no le da la mirada, ¿Por qué? ¿Qué le había hecho el para que ella se sintiera tan incómoda con su presencia?

-¿Segura estas bien?, si quieres puedes terminar de pasar la noche aqui, ya son las 4am sería una tontería si te fueras ya-.

-No te preocupes Darien, yo, yo estaré bien, tengo que irme además es aquí en frente nada me pasara, y con el té que me diste dormiré mejor y me sentiré mejor, gracias-. Termina de hablar la rubia poniéndose los zapatos y alejándose de allí como espantada.

Serena llega a su departamento, se está preparando para dormir poniéndose el pijama, pensando en que había quedado como tonta ante aquella situación. – estoy cansada de que todos piensen que soy una tonta, que no puedo dejar mis miedos a un lado, ¡Serena! ¿Qué pasa contigo?- murmura para si la rubia mientras se tumba en su cama soltando un suspiro y mirando al techo.- No, esta vez quiero hacer algo, yo, yo también soy mujer, ¿Qué me diferencia de las otras chicas?... Deseo ver a Darien-

Serena recuerda los besos que se han dado haciendo que su piel se erice, cierra los ojos, lo recuerda sonreír, su rostro.

–el me gusta, definitivamente Darien me gusta y no lo quiero compartir con nadie-. murmura la rubia nuevamente sintiendo que un fuego abrazador va creciendo en su pecho, un poder de decisión, lo quería para él, lo deseaba como nunca antes había deseado a otro hombre al tal punto de no importarle nada su pasado.

Serena se encuentra dormida, aunque ya es de día no quería despertar debido al cansancio y la resaca por haber bebido la noche anterior, no tenía ganas de nada, solo dormir. En medio del sueño escucha el timbre de su apartamento, ignorándolo ya suena más de tres veces a lo que decide levantarse y ver quien es tirando sus cobijas de un golpe. Serena entre dormida se le olvida preguntar quién es a la puerta, abre con cara larga y bostezando, al frente suyo estaba Darien con una hermosa y sutil sonrisa de lado a lado y una olla entre sus manos.

-Buenos días señorita, ¿Cómo amaneciste?- , dice el azabache mientras pasa sin permiso alguno al apartamento de Serena, ella queda boquiabierta ante su llegada, no sabía que estaba pasando ni que hacia tan temprano, la rubia se percata de su pijama, despeinada y ni si quiera se ha lavado la cara, camina rápido dirigiéndose al baño

Volviendo A Creer...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora