Serena se encontraba rumbo a su departamento sola, a su paso la acompañaban las lánguidas sombras de los árboles y las casas a medida que caminaba, mientras miraba al suelo sosteniendo con sus dos manos bajas su bolso color marrón, le retumbaba en la mente aquella imagen de Darién y la joven elegante y bella estrechándole la mano y la partida de ambos solos. – ¿Quién era ella?, ¿porque aún no viene si esta tarde? Serena había esperado por un par de minutos afuera para tratar asi sea de casualidad de encontrarse con el azabache para caminar rumbo a casa juntos.
Pero ¿porque después de que se fue con ella no volvió más? Aprieta su bolso y frena apretando sus ojos con fuerza pensando que había sido una estúpida por haber creído por un momento en que algo había cambiado.
Esto le recordaba lo insegura que le había dejado su vida pasada, sus ojos empiezan a empaparse de lágrimas poco a poco, - Estúpida, todo va a estar bien- unas lágrimas forzosas empiezan a rodar por sus mejillas coloradas ya de tratar de resistir el llanto, - Cálmate SERENA TSUKINO- inhala y exhala a la vez que se repite una y otra vez aquello, camina de nuevo despacio, como si el tiempo se hubiese detenido solo para ella pensando que todo quizás había sido un error.
Unas horas antes.
-de acuerdo MICHIRU KAIOH, vamos a otro lugar más privado donde podamos a hablar con más calma, creo que sé a qué has venido- Responde Darién sin extenderle la mano a la peli azul. –De acuerdo DARIEN, si, creo que debemos dejar algunas cosas en claro- le responde la chica arqueando las cejas y cruzando los brazos con algo de sarcasmo.
- Ryu amigo creo que nos tendremos que ver hasta mañana, adiós.-
-Pero Darién-.
Ryu queda con la palabra en la boca y su mente en blanco, realmente no entendía absolutamente nada por la situación que allí se le acababa de presentar, ¿no se suponía que su amigo no la conocía?, ¿Por qué hace un rato había estado preguntando por ella? Algo estaba pasando que Darién le había estado ocultando.
DARIEN y MICHIRU llegan al jardín de su universidad, como ya era hora de salida solo quedaban ellos y algunos chicos que no paraban de estudiar.
Un silencio incomodo empieza a rodear el ambiente mientras el viento sopla alrededor de ellos diciéndoles que las cosas realmente se estaban poniendo serias.
MICHIRU aun cruzada de brazos mira al azabache de pies a cabeza.
-Mi padre me conto los planes que tiene con el tuyo, no soy quien para criticar las decisiones de mi padre, es el hombre que me lo da todo y estoy aquí es por él, pero hay algo en lo que no estoy de acuerdo, que quiera controlar mi vida amorosa. Pero lo amo y no sé qué hacer, me encuentro entre la espada y la pared.
Darién mientras escucha se sienta en la banca de madera frente suyo, se guarda sus manos en los pantalones y cruza las piernas, escuchando atentamente y esperando una oportunidad para hablar.
-Te quiero advertir que en este momento estoy saliendo con alguien, quien sea no es de tu incumbencia, podemos aparentar delante de nuestros padres lo que ellos quieren hasta que este juego termine, nos divorciemos o que rayos se yo- la chica suspira y pone su mano derecha en su cabeza cerrando los ojos sin saber más que decir, en su rostro se notaba el desespero y por su apariencia que era una niña de papa acorralada, incapaz de abandonar los lujos por su felicidad.
-si tienes a alguien ¿porque simplemente no enfrentas a tu padre y acabas con este juego de una buena vez?- exclama Darién mientras se levanta de su asiento acercándose a ella en modo de amenaza.
-si le tienes tanto miedo a tu padre a mí no me uses para tus cosas personales, yo también tengo una vida, y si, en este momento estoy muy interesado en alguien, quiero conocerla más, saber y tener todo de ella, y en este momento no estoy dispuesto a sacrificar nada de esto por ti, si a ti no te importa la felicidad de la persona con quien estas es tu problema no el mío- termina diciendo el azabache de una manera fría y arqueando sus cejas. MICHIRU queda sorprendida ante su reacción, ella sabía en el fondo que él tenía razón, que eso no estaba bien, pero estaba tan acostumbrada a vivir de lujos y a que su padre le diera todo que el miedo a perderlo podían más que su voluntad.
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Volviendo A Creer...
ספרות חובביםDarien un chico muy listo, recto, disciplinado y muy atractivo, tenia una vida programada y predestinada gracias a su padre, un CEO de un grupo de hospitales de Tokio. Estudiar, graduarse, casarse y convertirse en su sucesor. ¿pero quien diría que t...
