Alguien toca mi hombro y me giro, para ver a Jake, uno de los chicos que viene a entrenar todos los días. Estoy con el teléfono, a un lado del gimnasio, viendo como todos hacen sus rutinas. Devon empezó la suya hace media hora, le queda un rato más.
—Terminé mi rutina, Aria, ¿puedo empezar?—pregunta sonriendo algo cansado. Me río.
—¿Por qué no vas a descansar un poco y luego empiezas? Ve a ponerte las vendas.
Corre hacia el vestuario y veo que otros más también. Siempre están ansiosos por empezar a boxear y eso es bueno y malo. Es bueno que se empeñen y dediquen decididos a hacerlo pero es malo que se ansien mucho, eso puede jugarles en contra a la hora de pelear. Jacob se me acerca luego de un rato.
—¿Cómo va?
—Bien. Hay un chico nuevo que quiere boxear.
—¡Eso es genial!—sonríe y rodea mis hombros.
—Oh si, genial, otro amigo para hacerte—le respondo sarcástica— ¿Y tú por qué tan feliz, ah?
—No es nada. El ambiente en el gimnasio siempre me pone de buen humor—frunzo el ceño y me cruzo de brazos.
—Aja, claro. Ya me enteraré, maldito mentiroso. Por otro lado, George me escribió. Dijo que vuelve de sus vacaciones en dos semanas para analizarte.
—Ok... Espera, ¿quién se va de vacaciones a estas alturas del año?—me encojo de hombros y veo como Devon se acerca cuando termina su rutina.
—Estoy li...—se calla cuando ve a Jacob y abre los ojos expresando su sorpresa.
Está sudado y sin camiseta, dejando ver sus marcadas abdominales. Parece que antes iba a algún gimnasio, no está nada mal.
—Buenos días, soy Devon Hall. ¡Es un gusto conocerlo en persona!—se presenta Devon.
—Oh, amigo, nada de formalidades. Un gusto conocerte también, Devon. Espero que te conviertas en un excelente boxeador, aunque claro, así va a ser si mi hermana te sigue entrenando—Jacob le muestra su espléndida sonrisa y el otro se la devuelve. Cabe destacar, que mi hermano tiene una sonrisa perfecta, y ahora que lo noto, Devon no se queda atrás. Tiene sus dientes blancos perfectamente alineados y proporcionales.
—Lo escuché, además, todo el mundo sabe que Aria Cooper es una de las mejores entrenadoras del mundo. Por eso estoy aquí.
Devon me mira y puedo notar su mirada recorrer mi cuerpo. Con que estuvo investigando eh.
—Deja de distraer a mis chicos, Cooper. Vamos, Devon, a ponerte las vendas.
Entro al vestuario sin golpear y veo varios torsos desnudos, a esta hora del día ninguno se ducha así que sé que no voy a encontrarme con nada que no quiera ver, aunque de todos modos no me interesa. Me dirijo a un sector del vestuario donde hay vendas, por si alguno no trajo, y saco una para Devon.
Indico que se siente en una silla y me siento frente a él. Estamos demasiado cerca, tanto que puedo sentir su respiración en mi rostro. En esta parte del vestuario, no hay nadie cerca, casi nunca hay alguien en realidad.
—Cada uno debe traer sus propias vendas y sus propios guantes. Puedes tener unos guantes para entrenar y otros para pelear, pero es conveniente que tengas uno debido a que los guantes son diferentes. Queremos evitar desastres en las peleas.
Empiezo a vendarlo y me centro en sus nudillos. Mientras lo vendo puedo ver que tiene marcas en sus manos, son marcas de heridas y tiene cicatrices pequeñas. Soy bastante dedicada a mi trabajo como para saber que son de heridas de peleas, pero no le digo nada porque no tengo por qué meterme. Y tampoco quiero incomodarlo, a mi tampoco me gustaría que se metan en mi vida.
—¿Sabes vendarte no es así?—pregunto inocentemente, esperando la respuesta que quiero escuchar.
—No, estoy tratando de aprenderlo ahora.
Dejo de vendarlo para mirarlo. Eso quiere decir que si peleaba, o lo hizo por algún problema con alguien o es porque peleaba en las calles para ganar dinero. Una de dos, no más opciones.
—¿Qué?—pregunta de mala gana y niego con la cabeza para seguir vendandolo. Cuando termino, me levanto.
—Empezaremos con algo simple, quiero ver tus movimientos y tu técnica. Vamos.
Nos dirigimos a la parte trasera del gimnasio donde ya hay varias personas entrenando a vistas de Derek. Somos varios entrenadores aquí: está Derek; Mark; Jacob, que trabaja cuando quiere; Milo, otro amigo de mi hermano; David, un amigo de Mark que también ronda su edad; Tom, otro amigo de Jacob; y yo. Somos siete y somos pocos para todos los que vienen aquí, pero no cambiamos eso.
—Ahora ponte estos y golpea la bolsa.
Le doy unos guantes de aquí y le ayudo a ponérselos. Se acerca a la bolsa y se posiciona para pegar. Tiene buenos movimientos, son rápidos y hábiles. Es bastante bueno, pero necesita mejorar, hay cosas que le juegan en contra como, por ejemplo, su posición.
Me acerco a él y me coloco detrás suyo. Tomo su cintura y lo giro, se tensa ante mi tacto pero no quito mis manos. Su piel es caliente y sorprendentemente suave, muy suave. Subo mis manos a sus hombros y los bajo, y posiciono sus brazos de forma en que su técnica quede mejor.
—Nunca subas los hombros, no es buena posición y nota tu tensión. Tus pies no deben estar muy juntos ni muy separados—con mis pies, muevo los suyos para que tenga una mejor estabilidad—tus golpes y movimientos son bastante buenos, ¿entrenabas antes?
—Algo así—responde cortante. A eso me refiero con no meterme, esperaba que responda algo más pero mejor lo dejo ahí.
—Bien, sigue así. Ya regreso—me giro y me acerco hacia otro chico, lo estaba viendo de lejos y no parece llevarse muy bien con la bolsa.
—Debes separar un poco más tus pies y bajar los codos. Así, mira—me posiciono a su lado y le muestro como debe de hacer—Ahora, haz lo mismo y golpea con un poco más de fuerza. Antes de querer hacerlo rápido, tienes que medir la fuerza de tus golpes y la precisión. No te apresures, tienes todo el tiempo del mundo.
Me quedo a su lado para verlo y corregirlo. Siento una mirada sobre mi y me volteo despacio para encontrarme con los ojos de Devon. No se si es él o son sus ojos, pero siento una intensidad cuando me mira que me hace erizar la piel y sentir ese cosquilleo en mi nuca. Seguramente sean sus ojos. Jamás he visto unos negros tan oscuros y no sólo lo digo literalmente, cuando su presencia te envuelve, solo puedes sentir oscuridad en ella. Y eso, hace que tenga un poco, sólo un poco lo juro, de curiosidad por saber más sobre él.
🥊🥊🥊
Segundo capítulo, babys!!! Ojalá les este gustando la historia, estoy abierta a recibir comentarios sobre lo que sea. ¿Qué piensan sobre Devon? Los leo!!! Besosssss
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KNOCK OUT©
RomanceAria y Jacob Cooper son los mejores hermanos que podrían existir. Jacob Cooper, siendo dos años mayor que ella, es un muy conocido boxeador con tantas victorias, que no pueden ni ser contadas. Estas son gracias a su hermana, Aria Cooper, quien estud...
