Capítulo 4

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—No, definitivamente no.

—¡Antes habías dicho que si!

—Fue el momento, Jacob. Es día de semana, no saldremos de fiesta.

—¡Es viernes! ¿No vas a ir? Pues quédate, porque yo si. 

Toma su chaqueta y se dirige al ascensor. Suelto un suspiro y lo detengo.

—Bien, sólo esperame—se da vuelta y me sonríe.

—Sabía que aceptarías, no te perderías una fiesta.

—Sólo voy porque tú vas y debo cuidarte. No queremos que pase lo mismo que la última vez que saliste sólo—alzo una ceja y me cruzo de brazos. Inmediatamente borra su sonrisa y entrecierra sus ojos hacia mi, causando que yo sonría.

—Veinte minutos. Te espero abajo.

Sale por el ascensor y yo me dirijo a mi habitación. A Jacob no le gusta hablar sobre aquella vez y sinceramente, a mi tampoco. Pero a veces, como buena hermana, lo uso para chantajearlo. Fue hace unos meses, eran las cinco de la mañana y me llaman por teléfono avisandome que mi muy alcoholizado hermano estaba en la cárcel con una chica con la que aparentemente había tenido relaciones sexuales en un supermercado después de robar. Si, para nada inteligentes. Puede que se le deba a su estado de ebriedad, como puede que no.

Bajo por el ascensor y me subo al auto de Jacob. Llevo puesto un short de cuero negro y un top blanco que cubre perfectamente mis senos, dejando un pequeño escote.

—No me gusta tu vestuario—suelta mi hermano cuando subo al auto.

—Cierra la boca y enciende el auto.

Hace lo que le pido y arranca a toda velocidad. Si hay algo que nos encanta a ambos, es la velocidad y la adrenalina. En todo tipo de vehículo nos encanta la velocidad a todo lo que da. Sabemos que es riesgoso, pero lo hacemos igual porque es la mejor sensación que existe en el mundo.

Cuando llegamos, estaciona el auto frente al famoso club nocturno Insomnia, aquí siempre nos juntamos con los chicos los fines de semana.

Entrelazo mi brazo con el de mi hermano e ingresamos al lugar por la zona vip, claramente sin tener que hacer fila. Sentimos los flashes de las cámaras pero seguimos caminando de todos modos, ya es normal vernos por aquí todas las semanas. Subimos a la zona VIP donde nos encontramos con Derek, Tom y Milo charlar animadamente con chicas a su alrededor.

—Hasta que al fin llegan. No se dan una idea de lo fantástico que es este nuevo trago, es original del club llamándose Insomnia también—dice Derek apenas nos ve. Jacob toma el vaso y bebe para darmelo a mi después.

Es verdad, el trago es delicioso y de lo más satisfactorio. Aunque al pasarlo rápido me quemó la garganta. Probé todos los tragos del club y me doy cuenta de que éste es el que más alcohol contiene.

Y si, lo sé, ninguno de nosotros debería tomar alcohol pero ninguno puede resistirse. Aunque Jacob ya lo dejó un poco, no es de aquellos que siempre toman cuando salen. Todo se debe a que le exijo demasiado con eso, debe cuidarse y tomar alcohol es tóxico y demasiado insano para su deporte.  Miro hacia abajo y observo la barra. Hace mucho tiempo que no me doy el permitido de tomar un buen trago de alcohol.

—Voy a la barra, si me necesitan. Aunque no creo, veo que ya están divirtiéndose—y me doy cuenta que le hablo al aire cuando los veo a los cuatro con chicas encima suyo y no prestandome atención.

Me siento en uno de los taburetes de la barra y espero a que me atiendan. Una de las particularidades de este lugar, es que todas sus bebidas tienen nombre de flores y plantas, es toda una variedad. Nadie más que los barman y los creadores saben de que están hechos los tragos y eso es algo que dan más ganas de consumir. Mi favorito es aquel que se llama Belladona. El trago es delicioso, de lo más rico que he probado en mi vida. Atropa Belladonna es su nombre original, es una planta hermosa pero una de las más venenosas del mundo.

—Un Belladona para la mujer más hermosa—habla Travis, el barman que casi siempre me atiende. Soy consciente de que trata de ligar conmigo cada vez que me ve pero no digo nada y sigo su juego. Aunque no está nada mal el chico, es bellísimo.

—¡Apareció mi barman favorito!—le sonrío mientras agarro la copa. Me devuelve la sonrisa y se inclina sobre la barra.

—Mi olfato es particular. Sabe detectar cuando la octava maravilla del mundo aparece por aquí—me río y tomo un sorbo.

—No llegaré a contar con los dedos de ambas manos a todas las mujeres a las que les dijiste eso—alzo mis cejas. Iba a responderme cuando uno de sus compañeros lo llama. Se disculpa y se retira, no sin antes decir que volverá.

Me quedo sentada observando el lugar. Hay gente bailando en toda la pista y mujeres sobre tarimas con poca ropa. No me permito ver más allá del centro porque sé lo que me voy a encontrar. Gente enrollándose y otras follando.

—Creí que una persona tan exigente como tú, no se atrevería a consumir alcohol—dicen a mi izquierda. Giro mi cabeza para ver a uno de mis alumnos nuevos. Devon Hall me observa con un vaso en su mano.

—Si quieres ser un profesional, no deberías consumir alcohol.

—Ni siquiera fuera del gimnasio decides dejar tu trabajo eh—sonrío y lo miro de cuerpo entero. Lleva una camisa blanca y vaqueros negros. Combina con mi ropa.

—Bueno, me acostumbré. Ser entrenadora es un estilo de vida no sólo un trabajo. Al menos así es para mi.

—¿No dejas de pensar en eso cuando sales?—pregunta frunciendo el ceño.

—Hoy estoy tomando porque no lo hago desde hace un tiempo largo, lo necesitaba. Es mi permitido mensual.

—¿Mensual? ¡Estas loca!—muestra su expresión de sorpresa.

—Si, estoy bastante loca. Pero así funciona. Y si quieres ser un buen alumno y boxeador, deberás dejar ese mal hábito. Así que aprovecha, es tu último tiempo como bebedor compulsivo.

Le sonrío y chocamos copas mientras se ríe.

—Supongo que eres imposible.

—Preguntaselo a Jacob.

 
 
                           🥊🥊🥊
 
 
Nuevo capítulo chiquis!!! El próximo es buenísimo, les va a encantar😂

Besooossssss
 
 

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