Capítulo 8

2.6K 130 1
                                        

  
  
Devon mueve sus labios sobre los míos a una velocidad lenta, le sigo el ritmo y nuestros labios se unen a la perfección. Abro mi boca para dar paso a su lengua y hacer el beso más profundo. Sus manos viajan por mi espalda y deja su mano derecha sobre mi cintura y la izquierda en mi nuca, empujandome hacia él.

Se separa de mi y pega su frente a la mía, con los ojos cerrados. Lo único que se escucha son nuestras respiraciones agitadas.

—Quiero que sólo tú me entrenes, no quiero a nadie más—murmura. Hago una mueca y me separo de él. 

—No lo sé, los horarios están ajustados...—me interrumpe.

—Por las noches, ¿qué te parece?—me mira como perrito mojado y me río.

—Bien, será por las noches entonces—me sonríe con todos sus dientes y le hago señas para que se levante.

Le indico algunos ejercicios con la bolsa y conmigo también. El resto de la tarde se me pasa volando y son las diez de la noche para cuando me doy cuenta. Miro mi teléfono y tengo mensajes pero no los miro, en su lugar, me giro hacia Devon.

—Lo siento, debo irme, es muy tarde. Nos vemos luego—tomo mi bolso y guardo los papeles de Jacob dentro para no perderlos otra vez. Camino hacia la salida y Devon toma mi brazo rápidamente para girarme.

—Espera. ¿Aceptas una cena?—suelta rápido. Alzo una ceja.

—¿A qué viene eso?—le pregunto sonriendo burlona.

—Bueno, te robé tu tiempo. Es lo mínimo que te debo. Acepta, por favor.

—Duchate primero, llamaré a Jacob.

Asiente y se va. Busco el contacto de mi hermano y llamo. Apenas empiezo a marcar, atiende.

—¿Dónde diablos estás? ¿No lees mis mensajes?—dice rápido. Ups, señal de que está enojado.

—No, no leí tus mensajes, lo siento. Est...—me interrumpe.

—No me importa que estés haciendo ni donde estés, cuando te mando mensajes debes contestarme, Aria.

—Alto ahí vaquero, no eres mi padre y estoy bastante grande como para poder cuidarme sola—digo frunciendo el ceño a punto de enojarme pero me calmo cuando me doy cuenta de lo que pasa—. Nunca te pones así a menos que me necesites y yo no esté, ¿qué pasa?

—Sólo necesito saber dónde estás.

—Estoy en el gimnasio, estoy por salir.

—¿Estás con Devon, no es así?—pregunta. No le respondo y él suspira—. Ten cuidado, Coopi, no sabemos quién es. No me fío de ese tipo y no queremos que pase lo de la última vez.

Cierro los ojos y muevo la cabeza. La última vez... no quiero ni recordarlo.

—Devon no es como James, tranquilo que no soy tan estúpida como para caer de nuevo en lo mismo. Gracias por preocuparte, nos vemos más tarde.

—Estaré esperando, tenemos que hablar de algo. Te quiero, Aria.

—También te quiero, adiós.

Cuelgo y pienso en lo que tiene Jacob para decirme. Estaba raro, algo habrá pasado como para que se haya puesto así. Devon sale de los vestuarios con el pelo mojado y ya vestido. Lleva unos vaqueros negros y una camiseta gris, se ve sexy. Muy sexy.

—¿Lista?—pregunta y asiento. Salimos y en el camino me despido de David con la mano. 

Sigo a Devon hacia un auto negro, no tengo idea de que modelo es porque no tengo ni la más mínima idea sobre autos. Pero es un auto bonito y parece nuevo.

Me subo en el asiento copiloto y cuando se sube, arranca. No le pregunto a donde vamos, no hablamos en todo el viaje. No era incómodo el silencio, había música de fondo por la radio que estaba puesta. Minutos después, llegamos a un restaurante-bar. Entramos y llama a un camarero que conoce porque apenas llega y ya se están saludando de manos.

—¿Y quién es ésta belleza, hermano?—dice el chico rubio.

—Ella es Aria. Aria, él es Paul, mi mejor amigo—le sonrío y estrecho su mano. Él hace una expresión rara y después amplía su sonrisa.

—¡No puedo creerlo! ¿Ella es Aria, Aria Cooper?—abre sus ojos grandes.

—La misma.

—¡Oh, por dios! Es un gusto conocerte, siéntete como en tu casa. Pide lo que quieras, la casa invita...—Me río.

—Gracias, en serio, pero no...—Me interrumpe, emocionado.

—No digas más. La casa invita ésta vez, para que vuelvas por aquí. Es un gusto tenerte con nosotros, enseguida vengo. ¿Quieren algo de beber? ¿Ya saben que pedir?—habla rápido y miro a Devon.

—Trae la especialidad de hoy. Y el vino de siempre, Paul, por favor.

Paul asiente y se va en busca de lo pedido. Miro a Devon y él hace una mueca. Me río y después se ríe conmigo.

—Lo siento. Cuando se pone nervioso suele hablar mucho.

—No te preocupes, no tendría que haberse puesto nervioso. Ni que fuera Sandra Bullock o algo así—se ríe y no puedo evitar ver su hermosa sonrisa.

—No, creo que eres mejor. Y más hermosa, cabe aclarar—le sonrío con la boca cerrada y desvío la mirada.

—Gracias. Pero creo que ni en un millón de vidas más sería mejor que ella, es muy buena.

—Esta bien, tienes razón.

—Que gran poder de conquista tienes, Hall—suelto con sarcasmo y diversión, le sonrío y lo noto incomodarse—. Sólo estoy bromeando, tranquilo.

Paul llega con el vino y nos dice que en unos minutos sale la comida. Se va dejándonos de vuelta solos para atender otra mesa y miro a Devon. Esta viendo el teléfono con mucha atención, parece hablar con alguien. Decido preguntarle sobre él, Jacob tiene razón. No lo conocemos, no sabemos nada sobre él, por lo tanto, no es de fiarse. Nadie lo es.

—Así que... No trabajas, sólo entrenas y haces... cosas ilegales para ganar dinero. ¿Qué más debo saber de ti, Devon?—le pregunto, esperando a que responda.

—Pues... No lo se, no soy bueno en esto. Preguntame.

—Bien. ¿Vives solo, tienes hermanos?—empiezo.

—No. Vivo con mi madre y soy hijo único—responde simple.

—¿Tu padre? Claro, sólo si quieres responder.

—No es problema. Pues, hasta donde yo sé, mi madre lo alejó porque tenía una doble vida.

—¿Nunca tuviste curiosidad sobre él?

—En realidad, no. Nunca la tuve, ni siquiera lo había pensado. Yo creo que estoy bien con mi madre.

—¿Por qué quieres ser boxeador profesional con tanto entusiasmo?—la curiosidad me gana.

—Porque me gusta, siempre me gusto el boxeo. Y lo aprovecho para tener un trabajo estable, me gustaría dedicarme a eso solamente.

—Lo has planeado todo.

—Algo así.

Paul llega con la comida y comenzamos a devorar lo que hay frente a nosotros.

—Me agrada que no te hayas pedido una ensalada para dejarla a la mitad—me río.

—Si vengo a cenar, entonces que así sea. No voy a fingir algo que no soy,  así la gente se espantaría mas al conocerme—sonrío—. Además, parece que la casa invita, ¿Por qué no aprovechar?
 
  
 
                              🥊🥊🥊
 
 
Un poco más de Devon hoy. Nueva actualización amores!!! Lamento no haber publicado antes, es que me dediqué a Amaia porque ya falta poco para el final.

Espero hayan disfrutado el capítulo, gracias por leerme!!!💋💋💋 
 
  
 
 
 

KNOCK OUT©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora