Estoy corriendo en la cinta desde hace diez minutos, mientras espero a Devon. Tendría que haber estado aquí hace media hora y ni siquiera ha enviado un mensaje. Odio la impuntualidad.
Apago la máquina y me bajo para caminar hacia la mesa auxiliar. Así le llamamos con Jacob, es una mesa que tiene vendas para las manos, botiquines y muñequeras. Lo necesario para auxiliarnos en cualquier caso de emergencia.
Tomo una de las vendas para ponermelas, voy a practicar boxeo ahora que tengo tiempo libre, hace tanto que no lo hago. Antes siquiera de ponerme la venda, escucho el ruido de la puerta cerrarse. No me volteo y siento el perfume de Devon inundar la sala. Escucho que pone el pestillo y frunzo el ceño pero no me volteo.
—Llegas tarde. Prende la máquina y corre en la cinta una hora, así entras en calor.
Digo lo suficientemente alto como para que me escuche. No obtengo respuesta, sin embargo, segundos después siento sus manos en mi cintura para girarme hacia él. Junta nuestros pechos y une sus labios con los míos. Es un beso desesperado y brusco, uno muy necesitado.
Estoy extrañada de su reacción pero no le digo nada ni lo detengo. En serio que estoy disfrutando esto. Me aprieta contra él y apoya la parte baja de mi espalda en la mesa de auxilio. Baja mi pantalón y deja mis bragas sobre la mesa, luego de quitarse sus pantalones y boxers. Veo como abre un condón y se lo pone. Lo veo hacerlo.
No recordaba su tamaño, sinceramente. Pero ahora que lo veo, empiezo a recordar como disfrute aquella noche.
Se me pega y escucho como aparta las cosas de la mesa para después subirme encima. Vuelve a pegar nuestros labios y sin anticiparse, entra en mi de una embestida. Gimo en su boca mientras él acelera sus movimientos.
No puedo creer que esté haciendo esto, aquí y en esta mesa. Pero sí, está pasando. No puedo evitar pensar en que fue planeado por él, debido a que cuando llegó había cerrado con pestillo y tenía un condón encima. Además, ¿qué habrá pasado como para que venga así?
Sí, soy la única estúpida que se pone a pensar en otras cosas mientras está en plena acción. Felicítenme, soy lo más.
Me siento totalmente satisfecha al notar que nos vinimos a la vez. Esto es un buen polvo, queridos, anoten. Todas las veces que he estado con alguien, no me he corrido en el acto ni antes, a veces me hacían terminar y otras no. Depende de con quien estaba.
Devon junta nuestros pechos y solo se escuchan nuestras agitadas respiraciones. Cuando conseguimos calmarnos, me baja de la mesa y comenzamos a vestirnos nuevamente, en silencio. No creo que necesitemos decir algo más sobre ésto.
—Siento haber llegado así—dice de repente. Termino de subir mis pantalones y lo miro.
—Lo único por lo que debes disculparte que realmente me ofende es que hayas llegado tarde sin avisar.
Nos quedamos mirando por unos segundos y puedo ver cómo levemente la comisura derecha de su labio se levanta. Sonrío y él hace lo mismo. Si una persona nos llegara a preguntar, sí, esto es extraño. Mi relación con Devon en sí es extraña.¿Qué somos? Pues no se. Quizás amigos, quizás amigos con derecho a roce. Quien sabe.
—¿Tengo que hacer la entrada en calor? Creo que ya tuve suficiente—dice a punto de estallar a carcajadas.
—Cierra la boca y muévete, tenemos mucho por hacer.
—¿Cómo que?—empieza a caminar hacia mi lentamente y entrecierro los ojos en su dirección.
—No juegues conmigo, el descanso pasó antes si quiera de que empieces a entrenar. Así que, vamos.
—Y si hago todo lo que me pides, ¿ganaré otro descanso como ese?
Abro la boca y vuelvo a cerrarla nuevamente, sin saber que decir. Suelta una carcajada y no puedo evitar seguirlo.
—Inicia ya, estas castigado.
🥊🥊🥊
Toco la puerta de la habitación pero no obtengo respuesta. Vuelvo a hacerlo y nuevamente se escucha silencio. Abro la puerta lentamente y me encuentro con la habitación vacía. Entro para cerrar la puerta a mis espaldas y es cuando escucho el sonido de la ducha.
Me siento en la cama a esperar a que Devon salga del cuarto de baño. Jacob me ha mandado a preguntarle si cenará y dormirá con nosotros o si se irá a su casa. Observo la habitación de huéspedes, es bastante amplia pero es un poco apagada. Sus paredes son de color beige y tiene escasos muebles blancos. Se nota que nadie la ha usado jamás.
No se cuanto tiempo me distraje pero escucho el ruido de la puerta del baño y giro mi cabeza. Devon sale solo com una toalla alrededor de su cintura y eso causa que mis hormonas vuelvan a alborotarse. Maldición, parezco una maldita adolescente. Pero es que él está tan bueno...
Escucho la risa de devon y me doy cuenta de que me he quedado mirándolo un rato. Desvío la mirada algo avergonzada, Dios santo.
—¿Has venido por otra ronda?—pregunta sonriendo, vuelvo a mirarlo, está vez a los ojos.
—Ya quisieras. Jacob quiere saber si cenarás y dormirás aquí ésta noche—lo piensa unos segundos.
—Puedo cenar aquí pero luego me iré.
Asiento y me dirijo hacia la puerta pero antes de abrirla me detengo.
—¿Estás bien?—levanta la mirada hacia mí y frunce el ceño.
—Claro, ¿por qué preguntas?—sopeso mi respuesta. No se si debería pero... a la mierda.
—Hoy no llegaste bien a entrenar, ¿quieres hablar?
Se queda pensando unos segundos que me parecen eternos. Meneo la cabeza de un lado a otro, intentando distraerme.
—No me tienes que contar si no quieres, pero si necesitas hablar con alguien... Estoy aquí si así lo deseas.
Me sonríe con la boca cerrada y le devuelvo el gesto. A veces puedo interpretar los gestos de las personas, solo a veces. Y ésta vez, pude darme cuenta de que lo que acaba de darme Devon, es una sonrisa triste. No se que esté pasando en su vida, pero me encantaría ayudarlo en lo que sea. A leguas se nota que él es una buena persona, y personas como él, creo que definitivamente se merecen lo mejor.
🥊🥊🥊
Doble actualización mis amores!!
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KNOCK OUT©
RomanceAria y Jacob Cooper son los mejores hermanos que podrían existir. Jacob Cooper, siendo dos años mayor que ella, es un muy conocido boxeador con tantas victorias, que no pueden ni ser contadas. Estas son gracias a su hermana, Aria Cooper, quien estud...
