Coloqué mis manos dentro del abrigo mientras atenta observaba a Max. No había vuelto a hablar desde que le dije que continuara con el programa. Lucía pensativo y no muy convencido con mi idea. Tenía sus manos entrelazadas y en ellas reposaba su prominente mentón con su mirada puesta en la lejanía.
Por mi parte estaba igual, pero en cambio yo no pensaba en el presente como él seguramente lo hacía, más bien yo pensaba en el futuro. Si realmente Max renunciara al espionaje ¿qué pasaría después? ¿lo dejarían ir así sin más? Max no ha trabajado en otra cosa que no sea como agente para la ASN y puedo casi jurar que la agencia no le permitirá mencionarla en su currículum, entonces Max quedaría como un hombre de veintiocho años que no ha trabajado nunca y que, claro, no ha ido a la universidad...
¿Qué empresa contrataría a alguien así? ¿a qué se dedicaría luego?
Max hacía esto por pensar en nuestro futuro juntos, pero temía que él no había pensado en su propio futuro; aunque tratándose de él; una persona razonable y siempre preparada, dudaba mucho que hiciera las cosas sin pensar en todos los pro y contras. Él mismo lo había dicho, esto no era una decisión impulsiva. Lo más probable era que tuviera un plan B, incluso hasta un plan C.
- ¿Eso es lo que quieres?
Su voz me sacó de mis preocupaciones.
- Sí – contesté segura -. Quiero que termines lo que empezaste.
Max no lo entendía aún, pero yo hacía esto por él.
- Eso no hará que cambie mi decisión – se puso de pie y a pasos lentos llegó hasta mí -, lo sabes ¿verdad?
Apenas podía ver su cara. Llevé mi mano a ella y acaricié sus rasgos.
- Lo sé, cuando se te mete una idea en la cabeza, es difícil sacarla de ahí.
- ¿No te agrada la idea?
- Si dijera que no, estaría mintiendo – me puse de puntillas y rocé sus labios por un segundo -. La idea de tenerte siempre a salvo, conmigo, viviendo una normal y aburrida vida, es tentadora.
- Lo que para ti es aburrido – dijo mientras pasaba sus brazos por mi espalda – para mí es atrayente. Es la vida que quiero.
Estaba demasiado cerca de mí como para no inclinarme y besarlo otra vez. No me importó en ese momento si teníamos espectadores o no, si Claire aparecía detrás de nosotros con su mirada enojada o si un helicóptero se estrellaba a un lado de nosotros. Todo eso podía pasar y yo ni me percataría. Sólo podía sentir cómo él sonreía mientras me besaba y luego recibí una lluvia de besos por mi cuello que me obligaron a retorcerme por las cosquillas. Casi había olvidado que él solía hacer eso al besarme.
Al separar nuestros labios, me aferré a él. Lo encarcelé entre mis brazos y él hizo lo mismo.
- Los otros... - comencé a hablar con la mirada puesta en los dos agentes que continuaban fumando – Los demás agentes que estaban en el hospital ¿se han ido ya?
- Se marcharon por orden de Claire, pronto yo también me iré con los que faltan – su cara cambió cuando un pensamiento cruzó su mente -. ¿Por cuántos días estarás en Camberra?
- Mañana me voy.
Le escuché suspirar.
- Quisiera poder estar contigo por un poco más de tiempo.
- Yo también – cerré mis ojos e inhalé su aroma, grabándola en mi memoria. Estas viejas costumbres comenzaban a regresar -. Me quedaría a pesar de que no debo. No le temo a la rubia platinada.
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Entre tú & yo
Teen FictionLuego de sobrevivir a un secuestro y a la revelación de una cruda verdad, Luisa continuará con su ordinaria vida acompañada de su inseparable amiga Kitana, de su fiel amigo Jason y de su novio Max aunque éste se encuentre lejos, muy lejos de ella. ...
