Capítulo 2

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Aristóteles estaba caminando a su escuela, iba pensando en lo que sucedió anoche que había podido ver todos los colores y todo gracias a Temo, el solo hecho de pensar en él hacía que sintiera las tipicas mariposas además de que su corazón latía muy rápido. No quería admitirlo pero desde que lo vio tuvo la sensación de querer permanecer a su lado y también la necesidad de verlo creció en su interior. Si tal vez ese sentimiento iba contra todo en lo que creían su padre y abuela pero que importa, él le prometió a su mamá luchar por lo que siente y eso iba a hacer.

Cuando llegó a la escuela una camioneta blanca se estaciono en la puerta, de esa camioneta bajaron tres niños de la misma edad y después de ellos bajo un joven de su edad, claro que conocía a ese chico, entonces de nuevo una rafaga de colores paso por sus ojos por un segundo. -¡Temo!

Temo busco a la persona que lo había llamado, al ver que se trataba de Aristóteles sonrió e incluso sus ojos brillaron. Camino hasta quedar junto a él. -Hola Ari, no sabía que venías a esta escuela.

Aristóteles rió es cierto ayer hablaron todo menos de la escuela. -Me alegra que vayamos en la misma escuela, espero que también en el mismo salón.

-Yo también.

-Temo, ¿quien es el? -dijeron dos niños al mismo tiempo.

-Ari ellos son mis hermanos Lupita, Julio y Sebastián. Niños el es Ari lo conocí ayer.

-¿Es neta que te llamas Aristóteles? -dijo Julio.

-No se dice "es neta" Julio, se dice "es verdad" -corrigió Lupita.

-Por eso.

En eso salio Pancho de la camioneta. -Orale chamacos ya mentanse. -les dijo a los niños y luego vio a Aristóteles. -Ay pero si es Aristofanes.

-Aristóteles. -dijeron los tres niños.

-Por eso, apoco también vas aquí. -Aristóteles asintió. -A pus te encargo a mis chamacos. -Pancho le dio un beso en la frente a cada uno y se metieron a la escuela. -Bueno al rato vengo Temistocles, adiós Aristofanes.

Ambos vieron a Pancho subir a la camioneta e irse. -Vamos. -Aristóteles tomo la mano de Temo jalandolo al interior de la escuela. Afortunadamente para ambos a Temo en efecto le tocaba en el mismo salón. Aristóteles le indico que se sentara junto a él. Pasaron el rato hablando mientras llegaba la maestra.

-Buenos días. -dijo la profesora Diana mientras dejaba sus cosas en el escritorio. -Alumnos hoy tenemos un nuevo compañero, por favor has el favor de presentarte.

Temo se levantó tímido al tener todas las miradas sobre él. -Mi nombre es Cuauhtémoc López Torres, acabó de mudarme de Toluca hace unos días. Me gusta jugar básquet y el fútbol. -Temo volvió a sentarse.

-Muy bien, ahora iniciemos la clase. -Diana se dio la vuelta, tomo un plumon y anotó unas ecuaciones en el pizarrón.

Aristóteles no ponía atención, pues toda ella se concentraba en Temo, las primeras clases pasaron rápido y enseguida era la hora del receso. -Oye Ari te molestaría si me acompañas a ver como estan mis hermanos.

-No como crees, vamos te acompaño. -Al levantarse a Aristóteles le llego un mensaje. -Espera.

Aristóteles reviso su celular, era un mensaje.

Tía Blanca:

Aris no voy a poder pasar por Frida y Dave, me harías el favor de traerlos.

Claro tía no te preocupes.

-Ya esta, vamos. -Salieron del salón y bajaron las escaleras. Caminaron un rato por el patio hasta que encontraron a los hermanos de Temo junto a otros niños. -Calcomanías, Sebas. -llamo Temo los niños a verlo fueron con él. -¿Como les va?

-Muy bien Temo, ya hasta hicimos amigos. -dijo Sebastián mientras arrastraban a Temo con ellos, Aris los seguían pues reconoció a los niños que estaban con ellos.

-Mira él es David. -Dijo Lupita señalando a un niño con una cicatriz de quemadura.

-Ella es su prima Frida. -Siguió Sebastián, señalando a una niña mayor.

-Y los chaneques.- dijo Julio señalando a unos gemelos de la edad de Frida.

-Soy Santi y el es mi hermano Andy.

-Y no somos los chaneques, somos los Duendes.

-Hola primo. -dijo Frida saludando a Aristóteles.

-Hola Frida, Dave. Oigan mi tía Blanca dijo que se venían conmigo porque no puede venir. -los niños asintieron, luego Aristóteles se giro a ver a los gemelos. -Oigan y Yolo, no la vi en clase.

-Se quedo enferma en casa. -respondieron al unísono, Temo y sus hermanos veían extrañados aquello. Frida lo noto, le hizo una seña a Aristóteles para que les explicará.

-Temo, niños verán todos nosotros somos familia.

-No manches. -dijeron los cuatro sorprendidos.

Termino el receso y todos volvieron a sus clases. Al final del día Aris y Temo se quedaron en la puerta esperando a los niños. Hablaban sobre la tarea que les habían dejado. Aristóteles sonreía a Temo mientras hablaban las ráfagas de colores llegaban cada que se miraban a los ojos, Aristóteles respiro hondo armando se de valor para hablarle sobre eso a Temo. -Oye Temo puedo preguntar te algo.

-Claro, ¿Que pasa?

-Quería preguntar te si tu también- Aristóteles fue interrumpido por un sonido muy fuerte, como si fuera un burro.  Entonces apareció la camioneta de Pancho. Como el sonido había salido de la nada, ambos se abrazaron por el susto.

-Ya llegó mi papá. -dijo Temo aun abrazado a Aristóteles.

-Que sonido tan simpático.

Los niños salieron mirandolos extrañados. -¿Porqué se abrazan? - pregunto Dave.

Aristóteles y Temo se miraron, dandose cuenta de la cercanía de sus rostros, se sonrojaron para luego soltarse mirando a otro lado. -Bueno, ya vamonos. -tartamudeo Temo digiendose a sus hermanitos.

Se despidieron y subieron a la camioneta, Pancho vio a los amigos de sus hijos empezar a caminar. -Oye Aristocraticio. ¿No quieres que les demos un aventon?

-Ay no como cree señor.

-Andale no hay problema. -insistió Pancho, Aristóteles miro a sus primos que le pedían con la mirada que aceptara.

-Esta bien. -Julio le abrió la puerta de atras para que subieran Frida y Dave. Aristóteles subio al frente sentándose junto a Temo quien de forma inconsciente recargo su cabeza en el hombro de Ari.

"Bueno no fue tan mala idea" pensó Aristóteles recargando su cabeza en la de Temo, claro que esto no paso desapercibido por los niños que se miraron con una sonrisa pues ya estaba rondando un plan en sus mentes.

Por otro lado Temo ya sabía lo que quería preguntar le Aristóteles, pues el también veía aquellas rafagas de colores desde que lo habia visto en el parque.

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Bueno aquí el nuevo capítulo espero les haya gustado, cualquier comentario o sugerencia seran tomados en cuenta.

Ahora, Grecia y Neto estan casados pero no viven en el edificio de los Córcega. Lo que no se aún es si dejar a Neto como hijo de Eugenio o se lo dejo a Audifaz. Ustedes que opinan.

Bueno eso es todo por ahora, hasta el próximo capítulo Byebye.

Un mundo de ColoresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora