Capítulo 6

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En la casa de los López Córcega, Pancho y Axel se quedaron en la sala esperando esperando a que Temo llegará, mientras Crisanta y Susana habian subido a tranquilizar a los niños. Habían pasado tres horas desde que se dieron cuenta de que Temo no estaba, pronto daría la una de la mañana. -Ese escuincle no se la va acabar cuando venga.

-Pero, ¿porque se iría así? -decía Axel llamando denuevo a Temo. -No contesta.

A los pocos minutos bajaron las dos mujeres, no podían dormir pensando que Temo no estaba en casa. Se sentaron en el sillon libre. -Suegrita, Susanita. Vayan a dormirse nosotros nos quedamos esperando a Temo.

-Como crees que nos vamos a ir a dormir con esta preocupación. -dijo Susana. -¿Donde pudo haber ido?

-Y si salen otra vez a buscarlo. -sugirió Crisanta.

-Ya salimos mucho tiempo y no lo vimos por ningun lado. -dijo Axel cansado. Eros estaba acostado viendo fijamente la puerta.

"Temo, ¿donde estas?" Pensaban todos en la casa. Por la cabeza de ninguno se le cruzo la idea de que podría estar con Aristóteles.

Mientras tanto en el edificio Córcega no estaban mejor, Polita estaba en la casa de Blanca. Entonces Robert, Gabriel, Javi y Bruno habían pasado hace media hora diciendo que no habían visto a Aristóteles. Audifaz se habia ido a su apartamento hace una hora.

-Hay Blanca ya es muy tarde y mi hijo no aparece. -sollozaba Polita.

-Ya veras que va aparecer no sabes con quien pudo haber ido?- Blanca le decía tratando de tranquilizarla. Linda estaba con ellas llamando a su primo pero este no contestaba.

-No se... -Polita se abrió los ojos recordando lo que le había dicho un día. "Ay ma, antes de conocer a Temo realmente no sabia lo que era estar enamorado, ahora siento que lo necesito a todas horas". -Ya se con quién, con Temo solo pudo ir con él.

-¿Temo?

-Si, él es el alma gemela de mi Aris. Pero no se donde vive.

-Yo si. -dijo Linda. -Un día cuando paseaba con Bruno lo vimos dejar a Temo en una casa, muy bonita por cierto. Si quieres podemos ir en la mañana Polita

-Yo quiero verlo ahora.

-Polita, Linda tiene razon hay que darle su tiempo por lo menos sabemos donde puede estar, hay que ir a dormir por ahora.

-Esta bien, las vere mañana a primera hora. -Polita se levantó, cargo a su pequeño hijo y fue a su apartamento, al salir se encontró con Audifaz. -Espero estes contento mi hijo ha desaparecido por tu culpa. -Polita se retiro sin darle tiempo de responder. A ella solo le importaba su hijo.

Aristóteles se despertó aún abrazando a Temo que seguía dormido, se dedico a mirar sus facciones tranquilas, con una de sus manos acarició el rostro de Temo. Abrazo a Temo aun más sin querer terminar el momento, entonces tocaron la puerta. Salió del agarre de Temo sin querer despertarlo, fue a la puerta encontrandose con una empleada que le dio su ropa ahora limpia. Al volver a la cama Temo ya estaba despierto, Aristóteles dejo la ropa en una silla y volvió a la cama. -¿Ya esta mejor?

-Si, gracias. -Aristóteles lo abrazó. -Te quiero Temo.

Temo le sonrió abrazandolo. -También te quiero...

Cuando se separaron tomaron sus pertenencias y se vistieron, Temo en el baño mientras que Aristóteles se cambiaba en la habitación. -Vamos a desayunar.

-Bien pero yo pago, conozco un lugar. -dijo Aristóteles agarrando la mochila de Temo. Fueron a las escaleras dirigiendose a un  pequeño restaurante. -Oye Temo, podemos hablar sobre algo que nos incumbe a ambos.

-¿De que se trata?- pregunto Temo.

-Pues desde que te conocí, pues... he visto mi mundo lleno de colores y yo...

Temo agarro la mano de Aristóteles ensalzando las. -Yo también los he visto. -dijo sonriendo.

Ordenaron su desayuno, comieron tranquilamente hablando de cosas sin importancia alguna, al terminar fueron al parque, había una feria cerca por lo que decidieron ir, todo iba a la perfección. Al cabo de un rato Aristóteles fue a un juego donde tenia que encestar balones, claro que le fue facil ya que era parte del equipo de basket. -Elija su premio joven.

Aristóteles miro los diferentes premios, entonces eligió un pingüino que era azul y blanco, con un corazón rojo entre sus aletas. Fue cuando se dio cuenta que los colores no habían desaparecido desde que despertó junto a Temo en la mañana. Aristóteles regreso la mirada a Temo y le extendió el peluche. -Para ti.

Temo se sonrojo aceptando el regalo. -Gracias Ari.

-Cualquier cosa para mi otra mitad. -Aristóteles le sonrio a Temo, lo tomo de la mano y fueron a la fuente. A comer una nieve.

-Oye Ari. -hablo Temo llamando la atención de Aristóteles. -¿Porqué estabas ayer aquí?, ¿Paso algo?

Aristóteles bajo la mirada al recordar lo que sucedió el día anterior, apretó sus manos en puños. Temo tomo su mano derecha para tranquilizar lo. -Ayer tuve una pelea con mi padre y pues termino poniéndose furioso y me golpeó, después de eso vine aquí. Pense en llamarte pero solo te metería en problemas por mi culpa.

-Ari, de igual manera vine y realmente siempre vas a poder contar conmigo. -dijo Temo, Aristóteles lo abrazó entonces los celulares de ambos empezaron a vibrar, al mirarlo vieron las llamadas perdidas y mensajes de sus familiares. -Estamos en problemas.

-¡Chamacos!- Escucharon un gritó que reconocieron al instante, al girar la cabeza vieron a Pancho, Susana, Polita y Eduardo caminando hacia ellos. -Hasta que los encontramos.

-Hola Papancho/hola Mamá...

-Hola no que ocho cuartos. - dijeron al unísono Pancho y Polita. Se acercaron y abraron a sus hijos, los chicos correspondieron el abrazó. -Nos preocuparon mucho chamacos, no vuelvan a hacer esto. Estuvimos buscando los por todos lados.

-Lo sentimos.

-Bueno, ya paso y ustedes están bien. -dijo Polita. -Me alegró vqie estén bien.

-Bueno, por otro lado estan castigados una semana. -dijo Pancho.

-Si Papancho... -Temo puso un puchero mirando a su padre.

Caminaron a la camioneta de Pancho, fueron todo el camino regañandolos hasta que llegaron al edificio Córcega. -Adiós Ari y gracias por el peluche.

-Adios Temo. Te veo mañana en la escuela.

Se dieron un último abrazó y Temo volvio a subir a la camioneta. En cuanto Temo desapareció de su vista los colores fueron borrados. -Ma, Eduardo lo siento.

-No importa mi Aris, entiendo que te enfadaras con tu padre, pero debiste llamar. -Polita volvió a abrazarlo. Entonces se volteo a mirar a Eduardo. -Muchas gracias por ayudarme.

-No es nada Polita, siempre voy a ayudarte en lo que pueda. Bueno los vere luego. -le dio un beso en la mejilla, tras eso Polita vio los colores a su alrededor brillar. -Adios Aristóteles, no vuelvas a hacer eso, nos preocupaste a todos.

-Si Eduardo y gracias.

Eduardo se fue, mientras Polita se sonrojaba por lo sucedido, ¿será que su alma le daba otra oportunidad de amar?

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Bueno aquí el nuevo capítulo espero les haya sido de su agrado. Hasta la próxima.

Byebye.

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