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— Espera aquí sentadito, Holly. Papi regresará con comida para ti.—Jimin le hablaba a su perro, como si de su hijo de tratase. Estaba delante de una tienda de animales, y dejó a Holly amarrado a la puerta, antes de entrar.

— Entonces, ¿Lo habéis entendido?

Suran estaba reunida con el grupo de chicos y chicas, el cual días anteriores planeó hacerle la vida un poco más difícil a Jimin con las ideas malévolas que se le venían a la cabeza a la "jefa" de aquel grupo.

Estaban detrás de un callejón, al lado de la tienda donde acababa de entrar Jimin, para comprarle comida a Holly.

— Sí, sí, no es tan complicado secuestrar un perro.—Dijo con confianza Kyung-soo, encogiendo sus hombros con una actitud firme y segura.

Sí, la descabellada idea de Suran era atrapar a Holly, y tenerlo unos días en casa de alguno de los chicos hasta que se cansen. Claro que, sin hacerle ningún daño al animalito, puesto que él no tenía culpa de su retorcida mente.

— Si esto sale mal, ya que esto es tan fácil para ti, te echaré las culpas, ¿Va?—Dijo Suran, mirando a los ojos a Kyung-soo con un tono amenazante, aunque éste se mantuvo indiferente hacia aquella advertencia.— Venga, daos prisa, ese enano puede salir en cualquier momento.

— Iremos JooHeon y yo, seremos rápidos.—Afirmó Kyung-soo, mirando a JooHeon, quien en esos momentos sentía que se iba a arrepentir de seguir las órdenes de Suran.

Así pues, los dos jóvenes se acercaron sigilosamente al perro, el cual descansaba en el suelo con sus cortas patitas cruzadas. Mas sus orejas ascendieron hacia arriba, al notar la presencia de dos sujetos tomarle en brazos. No era un perro que ladraba, al ser todavía un cachorro, y eso les facilitó el "secuestro".

— Lo tenemos.—JooHeon le extendió el animalito a Hyun-ah, quién se lo quedaría en su casa esos días. Dicho eso, el grupo salió corriendo, lejos de la zona. Lo que le esperaría a Jimin al salir de la tienda no se lo imaginó nunca.

— ¡Ya estoy aquí, Holly! ¿Quieres tu comidita? —Hablaba Jimin al salir. Mas el sonido de la bolsa de comida caer al suelo sonó a lo largo de la calle. Las bolitas de carne se fueron esparciendo cuesta abajo. Y, efectivamente, Holly ya no estaba allí, sólo su correa.

Un sentimiento de decepción y ganas de llorar no le faltaban. Se sentía un irresponsable por haber perdido a su cachorro. Y, ¿qué más podía hacer? Se llevó más de dos horas y media buscando al animalito por toda la manzana, y hasta por los alrededores de la casa de Jung.

Su teléfono rebosaba de mensajes y llamadas perdidas. Tanto Hoseok como Yoongi, incluso Jeon, estaban preocupados de no saber absolutamente nada de Jimin desde aquella mañana.

Puesto que ya se había hecho de noche, Park se rindió; volviendo a casa de Hoseok con sus regordetas mejillas, empapadas por el llanto, a la par que sujetaba con fuerza y firmeza la correa de Holly.

— ¡Soy un puto fracaso, hyung! ¡No merecía que Yoongi-hyung me regalase a Holly! —Decía entre sollozos Jimin, quien minutos antes había entrado por la puerta con un aura deprimente, y empezó una discusión con Hoseok.

— Calma, Jimin, no digas eso. Holly no andará muy lejos, aún es un cachorro, y sólo se conoce esta zona de la ciudad.—El tono de voz de Hoseok era tranquilo, todo lo contrario a cómo se sentía por dentro. Le hacía tan mal ver a Jimin llorar, que podría irse en esos instantes a buscar al perro como si su vida fuera a depender de ello.

— Eso es lo que me preocupa, ¿Cómo cojones volverá a casa, ah? ¿¡Cómo se ha escapado!? —Jimin estaba al borde de la desesperación, y su llanto sólo podía aumentar. Jaló con brusquedad sus cabellos, peinándolos hacia atrás, mientras daba vueltas en el sitio.— Suga se decepcionará de mí, estoy seguro. No querrá hacerme ni un regalo más, no querrá hablarme, o incluso que me acerque a él por irresponsable.

[Querido diario...] *. YoonMin .*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora