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Jimin vacilaba entre tocar el timbre o no. Finalmente, se decidió, y pulsó el botón.

Detrás de la puerta, se encontraba su hermanastro pequeño, que nada más verle, se abalanzó sobre él para abrazarle.

— ¡Hyung! ¿De nuevo te hicieron daño?—decía preocupado a la vez que examinaba las heridas recientes de su rostro.

— Jungkook... De verdad, no es nada...—dijo cabizbajo—. Sólo necesito ropa. Me quedaré en casa de Hobi hyung unos días. Así no causaré más problemas...

— ¿Es en serio, hyung? ¡Estás herido! ¡Tienes que mirar por tu salud!—respondió el azabache, mientras Jimin entraba andando a pasos rápidos en la casa. No quería encontrarse con su padre.

— ¿Jimin? ¿Qué te ha pasado?—se escuchó la voz del padrastro del peli naranja hablar a la vez que veía a su hijastro lleno de moratones.

— Hombre, un día sin emborracharse...—susurró más para sí mismo—. Nada, papá. Sólo me tropecé en las escaleras de la escuela, ¿sí? Voy a coger un par de cosas, me quedo en casa de Hoseok unos días.

— Jeon Jimin, no puedes irte de casa sin avisar, ¿me oyes?—contestó alterado, subiendo el tono de voz, ya que su hijastro se encontraba subiendo las escaleras.

— Me llamo Park Jimin...—murmuró. El adulto largó un resoplo, ya que pudo escucharlo.

Jimin se dirigió a su habitación, la cual estaba igual desde el día anterior. Fue hacia su armario y guardó varias prendas en la mochila.

Jungkook subió a la habitación de Jimin. Él sólo quería saber qué le pasó realmente, sabía a la perfección que le mintió a su padre. Y por eso quería respuestas.

— Esto... Hyung, ¿puedo pasar?—preguntó, dando toques a la puerta. El peli naranja asintió—. ¿Vas a decirme la verdad?

— ¿La verdad, sobre qué?— decía, mientras guardaba una última camiseta.

— Sé que mentiste a papá. Te hicieron daño de nuevo, y quiero saber quién, Jimin.   

— Jungkook, no sigas, por favor. Por mucho que me preguntes, no te voy a responder, ¿sí?

— ¿Por qué, hyung? ¿No entiendes que quiero ayudarte?—decía el azabache, al borde de la desesperación.

— Entiéndeme tú a mí. Me tienen amenazado, Kook. Y prefiero que sigan haciéndome daño a mí, a que te lo hagan a ti o a cualquiera que quiero, ¿lo entiendes ahora? —rascó su nuca, nervioso. No lo soportaba más—. Aléjate de este tema, por favor.— se alejó de su hermanastro y empezó a andar hacia la puerta de su cuarto. Jungkook le agarró del brazo.

— Jimin, de verdad quiero ayudarte... No puedes decirme que me aleje de esto, cuando vienes a casa con golpes y sangre por toda tu cara.

— Jungkook, en serio, estoy bien. Me hice inmune a los golpes... De verdad, no te entrometas en esto, ¿quieres?—decía con la voz casi rota, observando a su hermanastro pequeño aguantando las ganas y el deseo de llorar. Jungkook no soportaba ver a su hermanastro dañado, golpeado, lleno de moratones; mientras que él no podía hacer nada.

— Está bien, hyung... Ve a casa de Hoseok, seguro que te estará esperando...

— Adiós, Jungkookie.—depositó un suave beso en la frente del menor—. No serán muchos días los que me quedaré, ¿vale?—acarició el pelo del contrario, y se dispuso a salir de la habitación con la mochila en mano.

El mayor salió de la casa, y caminó, casi corriendo, para ir a casa de Hoseok. Jimin se quedó unos minutos fuera de la casa de su amigo, pensando qué iba a decir ante él y Taehyung. 

[Querido diario...] *. YoonMin .*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora