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Miércoles.

Jimin estaba concentrado en su libro, disfrutando del silencio y la paz que había en la clase. No había nadie, era la hora del descanso y Jimin aprovechó para avanzar con sus tareas y trabajos. Mientras, Hoseok se encontraba en el aula de al lado, ensayando una coreografía que el profesor Kim les mandó para ese mismo día.

Estaba tan centrado en su trabajo, que no se percató del sonido de unos pasos acercándose hacia donde estaba. No le dio importancia, solo pensó que era Hoseok, así que siguió leyendo su libro.

— ¿Y mi trabajo?—Jimin levantó la mirada del libro, al escuchar la voz de Kim NamJoon a sus espaldas.— ¿No contestas?—Permaneció en silencio, ni siquiera se atrevió a girarse para mirarle.

— No pude... No pude hacerlo.—Dijo en voz baja, con una voz casi inaudible.— Estuve enfermo y...

— Me importa una mierda que hayas estado enfermo.—Le interrumpió, tomándole de los hombros para que se levantara de la silla. Jimin de nuevo estaba experimentando ese miedo que tenía cada vez que cruzaba su mirada con NamJoon.— Te recuerdo que el trabajo es para mañana. Y Jackson también lo necesita. Así que, te pones las pilas, o de verdad lo pasarás mal. ¿Entiendes?—Jimin asintió sin decir nada, con la mirada agachada. ¿Por qué tenía que ser él? ¿Por qué NamJoon le hacía esto?

Kim salió de la clase, y Jimin volvió a su asiento. Dejó caer su cabeza en sus manos, apoyando los codos en la mesa, y resopló sin saber qué hacer. Tenía el tiempo justo, y no quería recibir otra paliza más.

Se puso manos a la obra, con los trabajos que le debía a NamJoon y a Jackson. Mientras lo hacía, Hoseok apareció por la puerta, secando su sudor con una toalla.

— ¡Jiminie!—Éste se giró, y le dedicó una pequeña sonrisa. Hoseok fue hacia Jimin, y le despeinó su cabellera naranja. Su expresión cambió, al ver folios esparcidos por toda la mesa.— ¿Qué estás haciendo?

— Los trabajos para Kim y Wang.—Se encogió de hombros, mirando a Hoseok suspirar.

— ¿Lo tienes que hacer, en serio?

— Sí...—Se dejó caer en el respaldar de la silla, metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta.— Acababa de entrar NamJoon preguntando sobre los trabajos. No los hice, ya sabes que no salí de tu casa en todo el día, ni hice nada. Así que...—Carraspeó.— Bien, tendré que hacerlos.

— Puedo ayudarte si quieres, Minie.—Se sentó finalmente a su lado, dejando la toalla rodeando su cuello.

— No, no...—Agitó su mano en negación. Lo menos que quería era darle más trabajo y problemas a su amigo.— Podré yo solo.—Dijo con un tono de voz seguro, aunque por dentro estaba muerto de miedo. Necesitaba más tiempo, el cual no tenía.

— Está bien...—Posó su mano sobre el hombro de Jimin.— Oh, tenemos que ir ahora a la clase de danza. El señor Kim nos ha citado para lo de la presentación, ¿Recuerdas?

— Ah... Mierda...—Ladeó su cabeza, haciendo una mueca.— No pude practicar, Hobi. Me va a salir fatal...

— No, no pienses así. Llevas unos días sin bailar, pero tienes la facilidad de dejar fluir los pasos de baile cuando escuchas la música. Sé que podrás, Jimin.—Aseguró el castaño, levantándose para salir del aula. Jimin fue detrás de él, no muy convencido de sus palabras. Entraron en el aula, donde ya estaban casi todos los alumnos del club de danza. Jimin tenía los nervios a flor de piel, ni siquiera se acordaba de que la presentación era hoy.

— Al menos podremos calentar unos minutos, mientras que no viene el señor Kim.—Intentaba animar Hoseok al pelinaranja. Ambos se situaron a un lado de la clase, mirando cómo los demás alumnos calentaban y ensayaban sus pasos. Ahora sí que estaba sintiendo cómo los nervios le comían poco a poco por dentro.

[Querido diario...] *. YoonMin .*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora