¿Cita?

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"No tengas miedo de los cambios lentos, solo ten miedo de permanecer inmóvil"


Dejo las llaves sobre la mesa, retiro su saco y busco a la pequeña bola peluda.

El tintineo conocido de un cascabel lo recibió, como siempre no se acercaba mucho a él, pero si lo suficiente para recordarle de su presencia y de algún modo dándole a saber que tenía hambre.

-Hogar dulce hogar-  Rebuscaba en la alacena en busca de la comida de Azumi- No estoy pidiendo un recibimiento lleno de maullidos, pero al menos déjame verte bien, pequeña cosa

Dejo la comida en su plato y decidió limpiar la caja de arena, después de unas veces no podía decir que amaba su trabajo de recogedor, pero ya no necesitaba desinfectarse por media hora después de cada sesión de limpieza.

La pequeña gatita se acercó al plato apenas Levi se dirigió a su habitación.

El único momento en que ella se acercaba a él, era a la hora de dormir. Todas las noches Levi, después de trabajar un rato en su sala, se dirigía a su habitación y terminaba de leer o revisar documentos en su cama mientras en la televisión pasaba alguna película de su agrado, o en su defecto las noticias,  obviamente bajaba considerablemente el volumen, en esos momentos Azumi entraba silenciosamente, agazapada y se colaba hasta llegar a la alfombra, sentándose allí impasible. A media noche, o muchas veces a la madrugada, Levi dejaba los papeles de lado y se disponía a dormir, allí era el momento justo en que todo quedaba en silencio y la pequeña gatita trepaba por las cobijas hasta, con dificultad, llegar a la cama, sigilosamente llegaba hasta Levi y se acomodaba entre sus piernas. Las primeras noches permanecía en la alfombra y allí se quedaba hasta la mañana siguiente.  Levi le permitió la entrada a su habitación para evitar sus horribles maullidos en la madrugada, de a poco, día tras día se acercaba cada vez más, hasta que termino durmiendo con él. Al igual que al pequeña gatita, Levi también se tomó su tiempo para aceptarla y después de bañarla y acostumbrarla a una rutina de aseo se convenció de que estaba bien dejarla dormir con él, aunque en la mañana siempre ella dejara la cama primero. Había comentado con Erwin aquello y lo molestaba con comentarios como: “La señora se enojara si llegas tarde, ve a descansar”, “Tu pequeña te espera en casa, deja el trabajo y dedícale tiempo solo a esa belleza”

De algún modo le molestaba el cómo en las, pocas, ocasiones que Erwin iba a su departamento, el pequeño animal pareciera que creía que la comida era enviada mágicamente por Erwin, ya que con el señor cejas gruesas basto solo una hora para que lo dejara acariciarla y él apenas y podía tocarla, era algo tonto pero aun así Levi creía que los gatos serían más sabios y reconocerían a la persona que cuida de ellos, una pequeña moral o sentimiento de agradecimiento para con Levi, pero nada. Pues bien, era mejor, no necesitaba una gata que no lo dejara ni a sol ni a sombra.

Aquella noche, como todas las anteriores, Azumi abrió con delicadeza la puerta, empujándola con su pequeña carita, abriéndose paso hacia la habitación. Levi ya se había acostumbrado a no cerrarla con seguro.

Levi apenas levanto la vista para verla entrar y volvió su atención a los papeles esparcidos en la cama

-Debería enseñarla a cerrar- pensamientos como aquellos salían ya cada vez más seguido,

Muchas veces creyó imbéciles a los que hablan en la calle son sus perros, como si aquellos pidieran disculpas por correr muy deprisa o  permiso para poder orinar. Era tonto y aun así últimamente reclamaba al animal su falta de gratitud, le reclamaba las marcas de uñas sobre los sillones cuando incluso ya tenía sus rascadores, cortesía de una pelinegra demasiado preocupada por su bienestar y por alentar su “lado salvaje”.

Simplemente, un gato bajo la lluvia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora