Caminó decidido a confesarle todo lo que sentía. La luz tenue de los pasillos y el tintineo de los candelabros colgados en el techo lo abstraían un poco de sus pensamientos, pero no de la culpa que como punzante dolor aparecía cada cierto tiempo en su cuerpo. Acomodó un poco sus gafas en el tabique de su nariz mientras se dirigía firme en su propósito. Ya no se lo guardaría, estaba completamente seguro. Solo rogaba porque ella aceptara.
Él estaba cansado. El plan de Orochimaru y Sasori para derrocar al rey estaba descontrolándose. Como su médico sabía que pronto su salud decaería. Cuando lo hiciera, la primera cabeza en rodar sería la suya; pese al apoyo que Sasori había ofrecido darle; además, ya estaba harto de todo lo que sus ojos veían diariamente en el laboratorio de Orochimaru. Se había decepcionado de su maestro; después de todo, el también médico, era el culpable de la muerte del rey anterior. Ahora la nueva víctima sería su hijo. Kabuto estaba al tanto de todo, tanto del arsénico que tomaba camuflado en su tónico, Gaara, para sus problemas respiratorios, como el complot del que había sido participe desde meses antes. No era una tan buena persona, al fin y al cabo. Al principio, había visto a Sakura como una mujer para satisfacer sus deseos carnales motivados un poco por Orochimaru cuando le había aconsejado sacar provecho de la situación. Cuando había llegado se había acercado a ella solo por eso. Le había ayudado con ese fin. Ahora, que había reflexionado por todo, como el amor que sentía, se había dado cuenta de todos sus errores desde los que involucraban sus delitos en los que estaba participando como toda la sociedad alta de mierda con la que se relacionaba todos los días. Si quería estar con ella tenía que redimirse. Esa redención empezaría cuando ella aceptara fugarse con él.
Con una sonrisa nerviosa se acercó al cuarto donde descansaba la pelirosa. La imagen de una puerta de gruesa y tosca madera, le dieron la bienvenida. Tenía las llaves, pero eso no siempre significaba que podía entrar a sus anchas.
Frotó un poco sus nudillos de su mano derecha con la tela de su pantalón. Su respiración un poco agitada le hizo temblar levemente por los nervios. Esperaba una respuesta afirmativa, pero... ¿Y si no era así? ¿Y si ella lo rechazaba? ¿Qué haría?; Además, tenía una hija ¿La pequeña aceptaría una relación con su madre? Las interrogantes de lo que pasaría se hacían un bucle en su cabeza.
Pero él estaba decidido...
Tocó con cautela el grueso madero, una, dos y tres veces, parecía como si no hubiera nadie cerca. Miró a ambos lados, solo para notar que no había ni rastro de los dos guardias que siempre vigilaban el lugar. Sacando la llave de su pantalón la encajó en la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido, cuando la abrió no denotó presencia alguna en la estancia. Era tarde, ¿Dónde estaría?
...
Mientras la llevaba a aquel encuentro, pensaba en muchas cosas. Su venganza contra Mebuki era una de las más grandes razones por la que estaba feliz. Era una victoria para ella. Le diría a Sasori que le haga daño, que la haga sufrir así como sufrió ella en el pasado. Sakura no debía vivir, debía morir como sus padres.
-.-
─ Tu hermana se va a casar─ Oyó una voz detrás de ella proveniente del exterior. Al volverse a su dirección la imagen de una mujer rubia con los ojos verdes le dio la bienvenida. Su madre.
─ Lo sé. ─ Habló la rubia con voz calmada mirando a los ojos a su mamá. Algo en su interior se revolvió con molestia.
La mujer entró a su habitación alisándose un poco la falda del vestido que traía.
─ Tsunade, los libros son buenos, sé que quieres ser médico. Estás estudiando para ello, pero no está bien que no salgas. Si sigues así no te casarás nunca. ─ habló su progenitora.
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Cortesana
FanficDesde muy pequeña, Sakura, sabe cual es el destino de las cortesanas y aunque la aterra, es algo de lo que no puede escapar. Aquella noche, sería la primera vez que entraría en ese submundo. Lo que no esperó, es que aquel pelinegro de aires misterio...
