Luego de hablar con el rey, había tenido una charla con Naruto. Casi se queda de hielo cuando se enteró del porqué de su manera de actuar. Pero no fue hasta que él mismo vio con sus ojos lo que estaba pasando, que lo pudo creer. La que creían perfecta prometida, sus padres. Lo había engañado con uno de sus sirvientes. Más aún, la encontró besándose con ese sujeto, escondidos en las sombra de la huerta, que había en la casa de la peliroja. No era momento para sonreír, pero lo hizo. Le parecía hasta irónica la situación. Ella no pudo hacer menos el hecho de que llevaba el vestido desabotonado y el cabello hecho un estropajo. Y aunque quiso negarlo, era más que obvio a donde llevaban esas caricias. Con su descubrimiento, la prima de Naruto, tendría que desistir de la idea de ser su esposa.
La discusión entre Karin y él, abrió paso con Naruto y Suitgetsu de testigos.
La había enfrentado, por supuesto.
Le había dicho que era peor que una cortesana, también. Karin, había incluido a Sakura cuando discutieron.
Se dijeron todo lo que tenían que decirse. Él no la amaba y estaba seguro que ella tampoco. Solo era su capricho.
Al final, ambos, querían estar con personas diferentes. Y tras aquel enfrentamiento lo entendieron. Karin entendió que él no la amaba y ella probablemente lo hacía. Lo dejaron como estaba. Ya no intervendría con la relación con la madre de su hija.
Un matrimonio por el renombre de apellido, no valía la pena.
Los recuerdos lo invadieron mientras llevaba la copa de sake a sus labios. Miraba el atardecer una y otra vez queriendo que el tiempo pase rápido. La orden estaba para las 7 de la noche y se le hacía molestoso esperar tanto.
Ya sabían dónde estaba. ¿Qué esperaban?
Naruto estaba en frente de él, en un silencio en el cual solo se escuchaba el cristal de las copas impactar con el madero cada vez que las bajaban de sus labios.
Avergonzado, el rubio, por lo que había pasado con Karin; algunos momentos, ni siquiera le dirigía la mirada. Pues pensaba que hasta esa hora de seguro aquel enfrentamiento era comidilla del lugar. Las peleas entre personas pudientes se esparcían como pólvora en el reino. Y pese a todo, Karin, era su prima.
Dejando de lado el asunto de Karin. Sasuke le invitó a celebrar por lo irónica de la situación. Más el rubio desvió un poco la mirada cuando se lo propuso.
Naruto siempre era enérgico e hiperactivo. En esos momentos, el moreno necesitaba de sus buenas vibras para prepararse para lo que venía. Necesitaba saber que todo saldría bien y que en pocas horas tendría a Sarada y Sakura en brazos. Karin era un asunto que no valía la pena recordar.
Se levantó del asiento, en cuanto vio el sol asomarse por el horizonte. Naruto comprendió la señal y sin dirigirle la palabra montó en su caballo palomino mientras el moreno lo hizo, respectivamente, en un caballo de pelaje negro. La velocidad a la que iban por las empedradas calles del reino era tan rápida como peligrosa. Se sentía la impaciencia en el ambiente. En la mente del pelinegro solo había un pensamiento. Volver a ver a Sakura y Sarada.
Cuando distinguieron la casa de Neji, bajaron la velocidad a la que iban. Un pequeño niño que suponían era sirviente de la casa Hyuga se ofreció a amarrar a sus caballos a los que miraba anonadado por tanta magnificencia. Sasuke sonrió un poco cuando notó la mirada del muchacho. De pequeño él ponía el mismo rostro cuando miraba a los caballos. El recuerdo de Itachi enseñándole a montar lo invadió tan rápido que lo hizo detenerse antes de llegar a la puerta, hasta que Naruto lo llamó y volvió a hilar la razón por la que había venido.
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Cortesana
FanfictionDesde muy pequeña, Sakura, sabe cual es el destino de las cortesanas y aunque la aterra, es algo de lo que no puede escapar. Aquella noche, sería la primera vez que entraría en ese submundo. Lo que no esperó, es que aquel pelinegro de aires misterio...
