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Seúl, Marzo 03/2015.


Después de la euforia tras la obtención de dos nuevos premios, los siete miembros comenzaban a sentir y a creer que, las recompensas a sus esfuerzos realmente estaban tomando fuerza.

Estaban ansioso, él CEO de la empresa les había comunicado hace un par de horas, la fecha exacta del lanzamiento de su nuevo trabajo. Los nervios creciendo de manera considerable ante la despiadada incertidumbre que siempre los acechaba.

Mientras tanto, lo más próximo eran los siguientes lanzamientos; la colaboración de su líder junto a un destacado rapero y compositor estadounidense, el inicio de las ventas para su primer lightstick oficial y su nuevo programa de variedades que acordaron llamar BTS Run.

La extensa jornada de entrenamiento y ensayo de la nueva coreografía, les había abierto el apetito y era él mayor de todos, quien tenía la responsabilidad de cocinar algo para sus hermanos.

La situación financiera había mejorado en parte, y eso les permitía comenzar a tener una comida mucho más adecuada para el gasto energético que realizaban.

"Adiós a las pechugas de pollo". Gritó con extrema felicidad, Jimin. Y es que hace ya dos semanas que el menú diario permitía probar otro tipo de variedades, generando un ambiente alegre y mucho más relajado que antes.

No obstante, mientras el resto de chicos se iba a casa, él menor seguía bailando en la sala de ensayo. Avisando de antemano, que se quedaría un poco más de tiempo.

Había decidido canalizar su energía en algo que le gustase pero que a la vez le distrajera de aquellos pensamientos que asaltaban su cabeza a diario. Puso una de sus canciones favoritas y comenzó a dejar que la música fluyera a través de todo su cuerpo.

Cinco canciones más tarde, al fin se daba por exhausto. Apagó la radio y tomó sus cosas con rapidez sin darse cuenta de que alguien lo esperaba en el umbral.

—Hyung... —alzó la voz ante la sorpresa.

Él chico aludido y de mirada felina, no pudo evitar carcajearse ante la reacción del menor. —Cada día mejoras más y más... —pronunció causando la vergüenza en él contrario.

—¿Qué dices, Yoongi-hyung?. —cuestionó con una sonrisa ligera. —Me falta mucho como para llegar a ser como Jimin y Hoseokie.

—¡Aish, mocoso!. —exclamó ubicando su brazo tras el cuello del menor y poder así comenzar a caminar.

Avanzaron hasta llegar a la van que los esperaba afuera de la compañía. Subiendo en silencio hasta acomodarse en el fondo.

—¿Por qué esperaste por mi?. —preguntó mientras se acomodaba la capucha y el cubrebocas.

—Estos días... —analizó sus palabras. —Me he dado cuenta en estos días que tu estado de ánimo está más apagado de lo normal. ¿O me equivoco?.

Jungkook negó, echando su cuerpo hacia atrás para acomodarse en el respaldo del asiento. Yoongi lo miró de reojo y luego sacó de su mochila una cajita de jugo de manzana para entregársela a Jeon.

Él azabache suspiró, para luego bajar su cubrebocas y comenzar a beber un poco del frío líquido. —Hablé con Taehyung, hyung. Creo que resolvimos algo, y pensé que estaba todo bien entre nosotros pero me equivoqué...

—¿Qué fue lo qué hablaron, Jungkookie?. —inquirió con cuidado. —Sólo si se puede saber, no te sientas obligado a contarme.

Suspiró con más fuerza para luego mirar hacia el suelo. —Dijo que estaba... él está enamorado de mi... —cubrió su rostro con ambas manos, abandonando el jugo en el suelo del vehículo.

One day, One year | VKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora