Kellin llevaba sus ojos cerrados, ambos yacíamos en su cama. Sabía que no me tenía miedo o no lo demostraba, él se había dormido en mis brazos sin reparo alguno. Nadie que no se sintiera a salvo podría haberse dormido así.
Estabamos usando ropa cómoda, nos habíamos cambiado lo empapado de nuestras prendas y habían pasado horas desde nuestra llegada.
Kellin había llorado demasiado, y agotados caímos en manos de Morfeo.
Todavía no podía creerlo, lo tenía frente a mí. Sus pestañas largas ensombrecían sus parpados inferiores ocultando sus diamantes. Y la serenidad en su angelical rostro resultaba ser un oasis para mi infierno interior.
Pero de repente unos golpes en la puerta se hacen presente. Unos golpes insistentes y escasos de respeto.
—¡Kellin abre la puerta! —Se escucha la voz de un hombre.
Inmediatamente me incorporo en la cama sentándome, y siento un movimiento a mi lado que me indica que Kellin ya se había despertado.
—¡Kellin! —La voz insiste.
Entonces miro a mi lado, Kellin me miró y me hizo una seña con sus manos para que me quede en mi lugar.
—¡Ya voy! —Dijo mi diamante en voz alta, entonces se levantó de su lugar y caminó hacia la puerta.
Por alguna razón, esto no me gustaba nada así que me levanté de mi lugar.
Kellin usó su llave para abrir la puerta y en cuanto lo hizo, recibió un empujón que lo hizo retroceder unos pasos.
Un hombre adulto y osco se hizo paso, era alto como de 1,80 de altura, de composición robusta y escaso cabello. Su rostro al igual que su voz mostraba la aspereza de alguien harto y cansado. De inmediato su vista se dirigió a mí y después se posó en Kellin interrogante.
—¿Trabajando, Quinn? —Preguntó con arrogancia. Su tonalidad revolvió mi estómago.
—¿Qué es lo que quieres? —Preguntó Kellin frunciendo el ceño. Mi pequeño diamante cerró sus manos formando sus puños… Parecía irritado pero tranquilo. Pequeño diamante, tú no vas a tener porqué ensuciarte las manos con ese tipo.
—Le dije a Eddy que le pagaría lo que debo durante esta semana.—Exacto, la semana está pasando y no le has pagado. —Dijo aquel hombre.
—Y no les podrá pagar si lo están molestando todo el rato. —Dije en voz alta llamando la atención de ellos.
Kellin parecía sorprendido, y el hombre chasqueó su lengua y miró a Kellin.
—El viernes sin falta, Quinn. —Luego se dio la vuelta y se fue.
Kellin de inmediato cerró la puerta y entonces vi a la palabra "frustración" dibujándose en él cuando al encorvar su espalda. Apoyó su mano sobre la puerta y se quedó allí en silencio como si estuviese meditando de una forma muy amarga.
No sabía como actuar en ese momento así que terminé por acercarme a él, puse una mano en su hombro derecho y él de inmediato se volteó y forzó una sonrisa.
—¿Qué está pasando? —Pregunté de una forma tan suave que rozaba la inocencia.
Kellin entreabrió sus labios mostrando también su confusión ante aquel acto poco propio de mí, y volvió a sonreír.
—Nada, olvidalo. —Respondió— Quizás debas irte de aquí. Yo debería trabajar.Apreté mis labios por un segundo antes de sentir aquellas palabras como una traición a lo nuestro.
—No vas a trabajar. No otra vez.—Tengo que hacerlo. —Kellin frunció su ceño— No lo entenderías.
—Y no voy a entenderlo hasta que no me expliques. —Le dije y crucé mis brazos— Ponte en mi lugar.
Mi diamante guardó silencio por un segundo y negó con su cabeza.
—Tengo una deuda que necesito pagar. Aún tengo tiempo pero debo juntar el dinero.Fruncí mi ceño, pero no fue por enojo. Hice una mueca que no podría describir ahora.
Entonces me puse a pensar: ¿Yo puedo lograr lo que sea que me proponga, no?
Porque…
—Puedo conseguir el dinero. —Pensé en voz alta pero es que necesitaba con desesperación hablarle.—¿Qué? —Preguntó mi diamante, extrañado.
—Que puedo conseguir el dinero. —Repetí— Y vayamonos juntos. Lejos de este lugar. Vivamos mejor...
Esas palabras debieron caer sobre Kellin como un balde de agua fría y es que la expresión en su rostro acababa de cambiar; parecía que se habia dado cuenta de algo importante, de algo malo.
Quedó estático.
—Necesito 10.000 dólares. Y no quiero saber si puedes conseguirlos para el viernes.Y ahora yo también me quedé estático. ¿Qué cosas debería hacer para conseguir esa cantidad?
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amor enfermizo { segunda parte }
Fanfic«Kelliver» Sin terminar Sé que me he ganado un pase directo al infierno por todos mis actos. Constantemente miro la fecha de mi boleto, se aproxima mi hora. Pero antes de irme quiero que el brillo de tus ojos me ilusionen por última vez. Quiero que...