Capítulo 2: La Paz

4.4K 269 31
                                        

El viaje duró casi dos horas pero fue mucho más ligero de lo que creí, claro que eso puede deberse en gran medida a que caí dormida en cuanto abordamos el avión y recién despierto, o mejor dicho, me despiertan ahora que es momento de desabordar.

- Aún no entiendo cómo es que puedes dormir y no despertar ni con el aterrizaje

Me dice Madi mientras nos paramos de nuestros asientos para empezar a buscar y tomar las mochilas que subimos con nosotras.

- ¿Qué te digo? Es un don y una maldición -respondo colocándome mi mochila en el hombro

- Eres una marmota -responde tomando su mochila

- Amas a esta marmota

- Quisieras

Madi me empuja lo suficientemente fuerte como para apartarme del pasillo y ella pueda pasar frente a mí para bajar primero del avión, cuando está delante mío voltea, me guiña un ojo con una sonrisa de suficiencia y continua su camino hacia la puerta, yo solo puedo rodar los ojos y sonreír ante esa actitud tan típica de ella, tomo mi gorro del asiento en que estaba sentada y me lo coloco rápidamente en la cabeza cuidando que no me quede mal, camino hacia la puerta mientras busco mis lentes de sol en bolsa delantera de la mochila, no tardo mucho en encontrarlos y colocármelos justo antes de llegar a mi destino, me quedo parada unos segundos en la puerta para sentir el calor del sol hacer presencia en el ambiente.

"No hace tanto calor como me había imaginado"

Una mujer detrás de mi me toca ligeramente el brazo indicándome que está esperando a que baje para poder hacerlo ella también, volteo hacia ella y le sonrío pidiéndole disculpas, ella sonríe de vuelta indicándome que no hay problema y empiezo a descender las escaleras mientras busco a Madi y el resto del equipo con la mirada, no tardo más de 3 segundos en encontrarlas a tan solo unos metros de donde estoy, no van en todas juntas sino en los pequeños grupitos que suelen hacerse siempre y sin embargo no van muy separadas entre ellas, la única que va sola es mi hermana, así que corro los metros que nos separan para alcanzarla ya que también es quien va al final, no digo nada, solo camino a su lado pero eso basta porque al instante voltea a verme y vuelve a regalarme una de sus sonrisas de "gané", en una actitud muy madura de mi parte le muestro mi lengua y volteo hacia el frente, puedo escuchar una carcajada de su parte por mi acción.

- ¿Están listas chicas? - dice Raven entusiasmada mientras salta desde atrás para abrazarnos a Madi y a mi, el gesto me sorprende pues creí que yo había sido la última en bajar del avión

- Listos deben estar los otros equipos - responde mi hermana arrogante

- Pareces demasiado confiada Mad, ¿algún motivo? -cuestiono

- El año pasado ganamos sin problema y no teníamos a nuestra capitana y jugadora estrella, o sea tú

- No es para tanto...

- No seas modesta Clarke -me interrumpe Raven- eres la mejor jugadora del estado ¡Hasta recibiste un premio el año pasado! Podrías estar en la selección nacional si quisieras

Antes de que pudiera responder algo escuchamos un fuerte silbido delante de nosotras, Sinclair nos está esperando a unos 10 metros quizá, al parecer caminábamos más lento de lo usual porque no veo a las demás y el entrenador nos está indicando que apresuremos el paso, lo cual hacemos sin chistar y corremos hasta alcanzarlo.

- No se queden atrás chicas -Dice Sinclair cuando lo alcanzamos

- Lo sentimos -respondo por las tres

Seguimos caminando a paso apresurado hasta pasar las puertas para entrar al aeropuerto, el cambio de temperatura es demasiado notorio pues en cuento cruzamos las puertas nos envuelve una ligera brisa fresca cortesía del aire acondicionado del edificio, las tres nos detenemos un momento disfrutando del agradable cambio pero Sinclair no hace lo mismo, él se gira en busca de Kane y las demás y en cuanto las encuentra comienza a caminar hacia ellas dando por hecho que nosotras vamos detrás de él, lo cual hacemos, le seguimos hasta llegar donde las demás a la cinta transportadora en la que gracias a Dios aún no empiezan a aparecer las maletas, nos acercamos a la cinta en los lugares que aún quedan libres para esperar que la enciendan y las chicas ni se inmutan, es como si no hubiesen notado que no estábamos ahí.

ÁREA RESTRINGIDADonde viven las historias. Descúbrelo ahora