Capítulo 21: Demasiado corto

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Después que Lexa se fuera y de que Raven dijese su comentario acerca del modo en que conocí al padre de Lexa, alias "mi suegro" según ella, estuvimos unos minutos más en la cancha esperando a que regresaran Kane y Sinclair de hablar con los árbitros y quienes conforman la mesa, cuando lo hicieron se vieron en la necesidad de intentar calmar a mis compañeras ya que al parecer Samara solo estará suspendida por un partido y no por todo lo que resta del torneo, aunque haciendo cuentas deben faltar máximo tres partidos, cosa que claramente molestó a mi equipo al grado que yo también tuve que intervenir antes que Raven, Harper y sorprendentemente Madi, fueran a los vestidores del Yujleda para devolverle el golpe a Samara, a quien denominamos "Tronchatoro", por suerte, al parecer el hecho de verme levantarme solo para detenerlas hizo que se calmaran y declinaran de ir donde Yujleda y con ello agravar el problema, la cuestión fue que unos minutos después empezamos una nueva discusión, pero esta vez entre Kane, Sinclair y yo, en la que yo defendía que me sentía bien y que podía ir a bañarme y cambiarme sin problema alguno, pero a mis entrenadores les entró lo sobreprotectores y decidieron ponérmelo difícil alegando que aunque no fuera grave había pasado hace poco y podía lesionarme más, no fue hasta que mis compañeras se cansaron de reír de la situación, o más específicamente de mí, que Madi salió en mi apoyo diciendo que ellas me cuidarían y estarían pendientes de mi todo el tiempo, haciendo énfasis en TODO y dando a entender que de ser necesario alguna entraría a la ducha conmigo, cosa que aunque aclaré de todas las formas posibles que no era necesario, ellas insistieron en hacerlo utilizando mucha ironía y sarcasmo disfrazados de preocupación exagerada.

Al final mis entrenadores accedieron aún no muy convencidos pero a sabiendas que a pesar de las burlas, mis compañeras me cuidarían, fue de ese modo que entre risas llegamos a los vestidores, los cuales ya se encontraban vacíos de personas pero ahí se encontraban las cosas de el equipo que ahora mismo debería estar jugando contra Lexa. Sin tomar mucho tiempo me adelanto un poco y camino en dirección a donde dejé mi mochila antes del partido, a los pocos segundos tengo a Madi a mi izquierda y Octavia a mi derecha, las demás chicas están cerca pero cada una tomando su espacio para sacar sus cosas y poder cambiarse cómodamente, después de la ducha obviamente.

A pesar de sus intentos por ocultarlo, noto como todas parecen estar al pendiente de cada uno de mis movimientos, listas para atraparme si llego a tropezar o para socorrerme en caso de caer, en otras palabras, están cuidándome, cosa que no me molestaría en lo absoluto si no fuera porque algunas como Maya o Monroe no saben ser discretas, lo cual lo vuelve algo incómodo dado que estamos en los vestidores y nos estamos quitando el uniforme para poder entrar a la ducha, quedando algunas únicamente en ropa interior como Madi, Nylah y yo o completamente desnudas como es el caso de Raven, Octavia y Harper, así que sinceramente y aunque sé que no es su intención, debo admitir que bajo estás circunstancias me siento acosada por las miradas nada disimuladas de mis compañeras.

- ¿Pueden dejar de verla? Parece que la acosaran -dice Octavia reprendiendo a Maya y Monroe

Parece que me leyó la mente

O no lo dice de forma molesta ni nada parecido, solo acusatoria y algo traviesa a sabiendas que eso atraería la atención del equipo sobre las dos novatas, de modo que cuando cumple su objetivo los ojos de ambas chicas se abren con sorpresa y sus caras adquieren un tono rojizo, apartan automáticamente la mirada visiblemente apenadas por la impresión que daban y en la que Octavia no tuvo reparo en evidenciar frente al resto del equipo sin pena alguna, se escuchan unas risas ligeras y después cada una sigue con lo suyo, salvo una. Puedo sentir una mirada sobre mi y no necesito voltear a verla para saber que se trata de Nylah desde la banca frente a la mía, no hemos hablado ni ha dicho palabra alguna desde el incidente, pero no es como si necesitara hacerlo, algo que siempre nos ayudó mucho a entenderla fue que tiene una de esas miradas demasiado expresivas, con ella nunca fue totalmente necesario que dijese algo o llorara para saber que estaba triste, como tampoco tenía que sonreír y brincar emocionada para saber que estaba feliz, en ese sentido nunca fue de mostrar sus sentimientos y emociones de forma efusiva o visiblemente notoria, pero sus ojos no mentían y bastaba con observarla fijamente para saber lo que sentía, ahora eso no ha cambiado, la única diferencia es que siempre que está con nosotras lo único que muestra suele ser indiferencia y molestia, a no ser que estemos en un juego, ahí parece liberarse más y permitirse sentir emoción, alegría, frustración, y todas esas increíbles emociones que se pueden experimentar con el deporte.

ÁREA RESTRINGIDAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora