Capítulo 23: Interrupción oportuna

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La música suena por lo alto, todos sonríen y se divierten sin importar nada más, no parece que haya un solo cuerpo que no este cubierto de sudor dentro del bar, a donde quiera que se voltee hay personas bailando y riendo entre ellos como si se conocieran de toda la vida, lo que me hace dudar seriamente de si en serio no hay alcohol en la fiesta, ya no creo que sea normal este nivel de confianza y desinhibición entre todos los miembros de los equipos ya sea varoniles o femeniles, menos tomando en cuenta que no nos conocemos tanto y que hay equipos que son rivales tanto dentro como fuera de la cancha, Azgeda es el mejor ejemplo de ello, sin temor a equivocarme puedo decir con toda seguridad que nadie aquí, incluyendo Yujleda, tiene un especial afecto por el equipo del norte salvo que incluya el odio o fastidio, sin embargo en lo que va de la noche he podido ver como interactúan alegremente con ellos, como si esta noche fuera una especie de tregua no pactada pero que todos respetan.

- ¡Ven Clarke! -me grita una voz para escucharse sobre la música

No contesto pero siento como una mano toma la mía y después tira de ella, supongo que es la mano perteneciente a quien me ha llamado antes de modo que sin oponer resistencia alguna me dejo guiar por quien creo gracias a su cabello castaño es Raven, la misma que al parecer sigue a las demás para ir fuera de la pista de baile, en este momento me arrepiento de haber dejado que me llevasen hasta el centro de la pista en primer lugar, ya que ahora siento como todos me aprietan y empujan haciendo una misión algo difícil y pegajosa el poder salir del lugar, gracias a Dios es difícil y no imposible, así que en menos de 20 segundos ya estamos fuera del tumulto de universitarios bailando, al cual cada vez se suman más personas.

- ¿Están todas? -escucho que dice Luna una vez hemos salido

- Creo que perdí un arete -responde Harper con gracia llevando una mano a sus orejas

- Al menos no fue un zapato -responde Raven con burla

Las demás reímos por la interacción entre las tres chicas que durante toda la noche no se han despegado, justo como lo pensé antes, Raven y Luna son tal para cual y tan solo necesitaron 3 minutos juntas para darse cuenta de ello, lo que me sorprendió un poco fue que Harper se les uniera pero una vez que lo pensé un poco mejor la verdadera sorpresa hubiese sido que no encajara con ellas.

Es así que nos acercamos a la barra entre risas y pedimos al barman otra ronda de bebidas, no sé las demás pero yo he perdido la cuenta de cuántas he tomado en lo que va de la noche, pero ya que no tienen alcohol no es algo que me importe o preocupe mucho, el chico, que es el mismo que nos atiende desde que empezó la fiesta, solo nos sonríe y comienza a moverse tras la barra buscando lo necesario para preparar nuestras bebidas.

- ¿Cansada Clarke? -me pregunta una voz en el oído provocando que se me erice la piel

- Solo un poco ¿y tú? -pregunto con una sonrisa a Lexa que se encuentra a mi lado

- La verdad si -admite- en mi defensa es porque no acostumbro mucho salir mucho de fiesta, sin embargo vale la pena -sonríe

En ese momento siento una caricia en el dorso de mi mano y sin poder evitarlo llevo mi vista hacia ahí, tardo un poco pero al final caigo en cuenta de tres cosas, la primera es que aún no he soltado la mano de la persona que me sacó del centro de la pista, la segunda es que la mano no pertenece a Raven sino a Lexa y la tercera es que eso no me incomoda en lo más mínimo. Al darme cuenta de esto mi primer instinto es intentar separar nuestras manos pero Lexa aprieta la mía impidiéndolo, subo mi mirada hacia sus ojos y en ellos aprecio un poco de sorpresa y culpa, ante esto ahora es ella quien afloja su agarre en mi mano para poder soltarme, sin embargo y en contra de lo que hice hace unos segundos, ahora soy yo quien aprieta su mano indicándole que no me suelte, al darse cuenta de mi acción en su cara nace una sonrisa que llega hasta sus ojos, lo cual hace que mi corazón se acelere y tenga que apartar la mirada para que no note el enrojecimiento en mi rostro, pero sé que es tarde para evitarlo cuando escucho una ligera risa y noto como su pulgar vuelve a hacer caricias sobre el dorso de mi mano, aún así no volteo, si bien ya debe sospechar que mi rostro está rojo no pienso girar para que pueda confirmarlo.

ÁREA RESTRINGIDAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora