CAPÍTULO 14

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                Abby💜


¿Os acordáis del frasco?
Sí, ese que ya no podía llenarse más. Pues rebosó, reventó.

¿Cómo pudo decir eso? Nunca en mi vida me había sentido tan humillada y tan rastrera, y eso si hablábamos de mí, era complicado.

En cuanto Aaron salió de la habitación me metí en el baño eché el pestillo y quedé apoyada en la puerta. El aire me faltaba y las lágrimas no paraban de salir. Mi respiración era entre cortada. Resbalé sobre la puerta y me dejé caer hasta quedar en el suelo. Encogí las rodillas y me tapé la boca con las manos. Lloré en silencio para que Alex no lo escuchase. Y dejé salir el dolor que todo aquello me estaba causando.
Dejé que pasase. Me había entregado a él en cuerpo y alma. Para mí, había sido algo precioso, incluso se me escapó un te quiero. En aquel momento me dejé llevar sin pensar en las consecuencias que aquello tendría. Me sentía avergonzada, no sé qué estaría pensando Alex pero no podía mirarle a los ojos.
Después de unos minutos, paré. No sé cómo explicarlo, pero ya de repente no lloraba.
Me levanté, apoyé mis manos en el lavabo y me miré al espejo. ¿Qué me hice?
Porque todo me lo había hecho yo. Era mi culpa por no alejarme de él. Por no ser lo suficientemente fuerte.
Y entonces algo se me vino a la cabeza.

René le hacía pensar a medio instituto que yo era una zorra. Esa misma noche el tal Zac se me acercó para decirme que le habían dicho que era una puta básicamente. Y Aaron acababa de hacerme sentir sucia.

Ahí te la dejo. Recién follada.

Me tiró la ropa interior a la cara. No tuvo ningún respeto hacia mí. Así que ¿de que servía sufrir? ¿Ser buena?
De nuevo recordé mi serie favorita, Crónicas vampíricas. Los vampiros podían hacer algo. Elena Gilbert, la protagonista, lo hace. Llega un momento en el que sufre tanto que apaga su humanidad. ¿Qué, qué significa eso? Que lo apagas todo. Tus sentimientos ya no existen. Por lo tanto, dejas de sufrir. No sientes dolor, ni pena, ni tristeza. Pero no solo se van esos sentimientos. Los apagas todos. Tampoco sientes alegría, amor, ilusión. Nada.
Así que eso es lo que hice. Me sequé una mejilla y luego la otra. Dejando manchas de rímel sobre ellas. Quedé inexpresiva. No mostraba ninguna emoción con mi cara, pero es que tampoco la sentía. Ahora ya no podrían hacerme más daño. Todo me daría igual. Haría lo que me diese la gana cuando me diese la gana. Si creían que era una zorra, ahora lo sería de verdad.
Me puse la ropa interior y salí de aquel baño. Alex me esperaba sentado en el filo de la cama.

- ¿Estas bien? - me preguntó.

-Estupendamente. Vámonos quiero buscar mi chaqueta.

-Pero Abby, espera ¿no quieres hablar?

-Hablar... No, no quiero.

-Bueno, lo que Aaron ha dich...

-Aaron ha dicho la verdad. Ahora vámonos.

WINTER (Libro 2) COMPLETADonde viven las historias. Descúbrelo ahora