El verano pasado fue el más emocionante y la vez el mas duro de mi vida. Pero nada comparado con lo que sería este invierno...
Ahora me doy cuenta de que igual, yo no era tan fuerte como creía.
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Aaron❤️
Parpadeé incrédulo ante lo que estaba viendo. Ni si quiera lo pensé, no pensé antes de actuar. Ese hijo de puta estaba besando a Abby, de pronto lo vi todo negro, la rabia me cegó y aceleré mis pasos hasta ellos, o más bien, corrí. Cerré los labios formando una fina línea y cerré mis puños apretándolos con fuerza.
- ¡¿Qué coño te crees que haces?!
Agarré el cuello de su camiseta y tiré de ella hacia atrás, dejándolo caer al suelo.
- ¡Aaron, no! ¡Para! ¡Es lo que quiere! -gritó Abby a mi espalda, me rodeó la cintura con sus finos brazos e hizo el intento de apartarme del desgraciado que tenía delante.
Pero por mucho que quisiera o lo intentase, ella no tenía la suficiente fuerza como para poder evitar que yo le pegase.
Y así fue, le propicié un puñetazo en la boca que le hizo sangrar, sentí dolor punzante en mis nudillos. Cuando se trataba de Abby, no me controlaba y eso estaba empezando a no gustarme.
-¿Qué pasa Collins? ¿Te has puesto celoso? ¡Pero si esto no ha sido nada! Un simple beso...- paró un momento de hablar y ensanchó su sonrisa- deberías de haber visto como gritaba mi nombre mientras me la follaba- después de decir aquello se pasó la lengua por el filo de su labio interior el cual sangraba por culpa de mi golpe.
- ¡Eso es mentira! ¡Cobrón de mierda te voy a dejar sin cara! Igual que hice con tu puto hermano- dicho esto agarré de nuevo el cuello de su camiseta con mis manos, estiré de este y le di varios golpes contra el suelo.
-¿Mentira? Pregúntale a tu novia, follamos como locos en mi coche, antes de entrar a la fiesta de fin de año. Me hace gracia ¿sabes? Tú me dijiste: Ahí te la dejo, recién follada. Y eras tú el segundo plato-volvió a mostrar una sonrisa provocadora.
Me giré para mirar a Abby que nos observaba desde arriba con la boca abierta.
-Eso... ¡Eso es mentira! ¿No irás a creerle? Te está provocando o ¿es que no lo ves? – me dijo señalándolo con las manos.
No pude evitar sentir celos, y comencé a dudar. Recordé lo que pasó esa noche, cuando le tiré la ropa interior a la cara.
Antes de llevarte a casa me encantaría poder seguir lo que habíamos empezado antes de entrar en esta estúpida fiesta.
Me quedé mirando a Abby sin decir nada más, mis ojos expresaban duda, mis manos soltaron a Alex, de pronto se aflojaron.
- ¡No! Aaron no hagas eso, no dudes de mí. Te juro que esto no te lo voy a perdonar. Porque luego vendrás arrepentido a pedirme perdón.
- ¿No es verdad, Abby? -preguntó Alex mientras se incorporaba y los dos nos pusimos de pie
- ¡No, no es verdad! ¡Cállate puto psicópata! ¡Eres igual que tu hermano! - Abby chilló acercándose a Alex y lo empujó poniendo las manos en su pecho y entonces salió la fiera que llevaba dentro y lo golpeó con fuerza, con los puños, patadas, él no se movía y yo la cogí por la cintura y la aparté de él.