El verano pasado fue el más emocionante y la vez el mas duro de mi vida. Pero nada comparado con lo que sería este invierno...
Ahora me doy cuenta de que igual, yo no era tan fuerte como creía.
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Abby💜
Aaron me llamaba, ¡Que sorpresa! No, no lo era. Me había estado llamando todos los días desde la fiesta de fin de año. Todos los días sin excepción varias veces. Recuerdo que el martes cuando salí de la ducha y miré el móvil tenía unas diez llamadas perdidas.
La mayoría de las veces no se lo cogía, otras, contestaba alguna estupidez y luego le colgaba. Otras, lo dejaba descolgado y me iba a hacer cualquier cosa y lo dejaba hablando solo. Lo bloqueé de WhatsApp. Pero de las llamadas no. No sé por qué. Bueno sí, creo que me hacía gracia ver como se arrastraba. Se había comportado de una forma asquerosa, por muy celoso o dolido que estuviese. Tanto que hasta él mismo se sentía mal. Decidí descolgar: - ¡Hola, Aaron! ¿Qué tal? ¿A qué se debe tu llamada numero 1203?
- ¡Abby! Escuch...
- ¡Oh! La verdad es que no me interesa.
- ¡Abby! No me cuelg...
Colgué.
Aaron Collins Llamando... Volví a descolgar:
-Abby, ¡No me cuelgues! Tengo que hablar contigo.
-Ha llamado a Abby Foster, ahora mismo no está disponible, pero puede dejar un mensaje después de la señal, aunque no le aseguro que ella lo vaya a escuchar. Piii
Colgué. Gracias a dios de momento no volvió a insistir. Llegué a casa por fin, mi día había sido una mierda, igual que todos desde esa maldita fiesta. Bueno la verdad es que desde el final del verano yo no había sido feliz. Pero lo último que pasó fue la gota que colmó el vaso. O mejor dicho, la gota que hizo reventar mi frasco. Al entrar Roma se me abalanzó y me agaché para acariciarla. Era a la única que le mostraba cariño. - ¡Hola! - me dijeron Brad y Jess desde el sofá.
-Hola chicos. ¿Y mamá? - le pregunté a mi hermano mientras me acercaba a ellos.
-Está en el club con Roger.
-Am..,-contesté intentando parecer indiferente.
Me parecía bien que mi madre estuviese con alguien y fuese feliz. Pero empecé a creer que pasaba demasiado tiempo en ese estúpido club. Y más, si estaba cerca del enfermo de Evan Collins.
Me hice hueco en el sofá sentándome entre los dos.
- Joder Abby, mira que hay sitio para que te sientes- dijo Brad resoplando.
-Déjala que se siente donde quiera Brad- le replicó Jess y las dos soltamos una risita. Nos encantaba fastidiarle-Esta tarde sobre las siete vamos al cine con Hanna, Marcus, Mía y Tyler ¿te vienes?
-No gracias, paso de ir para sujetar velas- dije poniendo los pies sobre la mesita mientras me miraba las uñas que cubrí con esmalte negro.