CAPÍTULO 23

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                                                                                                                            Abby💜

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                                                                       Abby💜


El sonido de la alarma hizo que saliese de las profundidades del sueño. Esa noche había dormido como un bebé. Nada de pesadillas, nada de despertarme con la cara empapada por culpa de las lágrimas. Golpeé mi móvil y esto hizo que cayese al suelo mientras la alarma seguía sonando sin parar.

- ¡Noooo! -gruñí pegada a la almohada.

Me levanté con dificultad por culpa de mi atontamiento y lo cogí para apagar ese sonido infernal. Al hacerlo vi que tenía varios mensajes de Hanna, Mía y los chicos. Pero el que abrí primero fue el de Aaron.

Aaron

Felicidades princesa. Puede que lo celebres el viernes. Pero tu cumpleaños es hoy, y yo me voy a encargar de que nunca olvides tu dieciocho cumpleaños. Nos vemos esta noche, te recojo a las siete, ponte guapa. Te amo.

Yo
A las siete estaré lista. Te amo.

Las ganas de sonreír fueron inevitables. Me moría por saber qué es lo que había preparado. Estaba segura de que me encantaría. Leí los demás mensajes y todos eran felicitándome. Contesté a cada uno y desvié la mirada hacia mi escritorio, algo llamó mi atención. Había una cajita roja sobre ella. Era pequeña, así como esas donde meten los anillos para pedir matrimonio.

Fui hacia ella y leí primero la nota que la acompañaba.

Espero que te guste, ya no tendrás que luchar con ellos para desenredarlos.

Felicidades enana.
Brad.

Desenvolví el papel de regalo y la abrí. Eran unos cascos inalámbricos.

Volví a sonreír. Siempre me habían gustado las personas que se fijan en los pequeños detalles. Nunca dije que quisiera unos, sin embargo, se había fijado en que me desquiciaba tener que desenredar los cables.

Cogí mi móvil y le envié un mensaje dándole las gracias.

Decidí ponerme en marcha, me puse unos vaqueros que estaban algo desgastados y me abrigué con un jersey de punto de color blanco el cual me quedaba grande de mangas, me encantaba esconder las manos en estas, y me até mis Converse. Me recogí el pelo en un moño desaliñado y es que ahora era mucho más cómodo llevarlos. Al final no me vino nada mal eso de cortármelo.

Metí los libros en mi mochila y me la cargué al hombro. Bajé las escaleras en dirección a la cocina con intención de desayunar sola como hacia siempre, pero esta vez era diferente. Mamá estaba detrás de la barra cocinando tortitas. Ese olor era inconfundible.

-¡Hola cariño! – exclamó viniendo hacia mí, me hizo soltar la mochila en el suelo y me abrazó con fuerza. Hundí mi cara en su cuello y me dejé envolver por su aroma. El aroma de una madre, ese que no se olvida, ese que distinguirías de entre un millón. Había echado de menos a mi madre durante tanto tiempo que cada vez que me abrazaba, lo aprovechaba todo lo que podía- felicidades mi amor.

WINTER (Libro 2) COMPLETADonde viven las historias. Descúbrelo ahora