CAPÍTULO 27

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                                   Aaron❤️

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                                   Aaron❤️


Abby se mostraba decidida. No sé qué es lo que estaba pasando por su cabeza, pero no iba a dejarla marchar así de fácil. Estaba pensando en caliente, y luego podía arrepentirse. Si no, que me lo dijesen a mí, al final del verano cuando entré en mi casa buscando como un loco a Jacob, yo solo buscaba descargar mi ira contra él. Pero eso causó el sufrimiento de Daniel.

Nadie como yo podía entender mejor a Abby, y es que éramos igual de impulsivos, nos dejábamos arrastrar por lo que sintiésemos en el momento sin importar las consecuencias que pudiesen traer nuestros actos.

Y tampoco me fiaba de René, esa loca era una bestia, había llegado al punto de envenenar a un animal inocente, solo por venganza.

Salí tras ella, iba directa hacia mi coche. Sé que Abby tenía el carnet, pero jamás la había visto coger uno.

-¡¿A dónde crees que vas?!- le grité

-¡No trates de impedírmelo, Aaron!

Abrió la puerta del conductor y se subió a toda prisa. Cuando quería la cabrona, era imposible atraparla.

Aceleré mi paso y me subí en el asiento del copiloto.

-¡No estás pensando con claridad, Abby! ¡Además no conduces nunca! – exclamé señalando con las dos manos hacia el volante.

-¿Vas a llevarme tú?

-¡No!

-Lo suponía- contestó rabiosa. Arrancó y aceleró sin mirar por los espejos, ni a los lados ¡ni nada!

-¡Como le pase algo a mi coche te juro que te mato! – le advertí mientras me ponía el cinturón.

-¿¡Eso es lo que te preocupa!?

-Por supuesto, mi bebé, antes que nada. No quiero ni un rasgu... ¡Abby!

Íbamos a matarnos, se saltaba semáforos y no atendía a las señales, la rabia la tenía cegada por completo.

Decidí ir pendiente de la carretera, y no decir nada más para no ponerla más nerviosa.

Después de unos quince minutos pegó un frenazo frente a una casa. Deduje que era la de René al momento, era tal y como ella me la describió, de una planta con grandes ventanales, desde fuera podía verse su interior con facilidad, la parte delantera estaba presidida por un pequeño jardín.

Abby bajó del coche en un salto y tuve que darme prisa para cogerla a tiempo. Vi cómo se agachaba y cogía una piedra.

-¡Eh, no! ¡Ni se te ocurra! – le grité a su espalda rodeándola con mis brazos.

-¡Suéltame! ¡Se la voy a estampar en la puta cabeza! – me informó de lo que tenía pensado hacer haciendo fuerza para intentar librarse de mí. Era inútil, no podía conmigo- ¡Arrrggg!- se quejó.

WINTER (Libro 2) COMPLETADonde viven las historias. Descúbrelo ahora