La breve brisa que azotaba la costa valenciana mecía sus cortos mechones casi plateados contra el brillo lunar que resplandecía iluminando pobremente la figura de la chica que caminaba a su lado con una sonrisa tan grande como la sensación que llenaba su pecho al verla de esa forma.
Deseaba agarrarle la mano, pero no quería asustarla, era lo último que quería ahora que estaban tan bien luego del avance de hacía ya unas noches.
Sin embargo, el hecho de que Alba se hubiera imaginado en aquella situación con ella no sabía cómo tomárselo. ¿Debería alegrarse o permanecer indiferente? Se sentía muy dualista en aquel momento, pero no sabía ni podía poner remedio.
-Mañana empiezas la uni— cortó el agradable silencio que se había empeñado en rodearlas desde hacía ya un buen rato.
Natalia giró el rostro para mirarla.
-Sí— sacó su labio inferior para formar un puchero—, pero en verdad ahora tengo más ganas de volver a ver a mis amigos y tal.
Se metió las manos en los bolsillos de la sudadera dos tallas más grande que acompañaba su outfit deportivo, ya las temperaturas habían descendido considerablemente y las noches empezaban a ser mucho más frescas.
-La vuelta al cole está bien.
De nuevo, se volvieron a quedar calladas, pensándose mutuamente pero sin ninguna saberlo. La navarra no paraba de darle vueltas a lo sucedido la noche anterior y al hecho de que era imposible que Alba fuera heterosexual, ¿verdad?
No dejaba de dudar y tenía la cabeza hecha un verdadero lío. Se rió de sí misma final e internamente, se suponía que era psicóloga— o casi—, ¿qué hacía buscándole tres patas al gato cuando era más que obvia la situación en la que se encontraba la rubia?
Tan sólo era cuestión de tiempo que superara la etapa de negación y aceptara de una buena vez que hetero no era.
Aunque también pensó en que, tal vez, le costaba mucho más admitirlo por el hecho de que su abusadora hubiera sido una mujer.
Giró la cabeza para mirarla de soslayo, sin que la otra apenas se diera cuenta, y pensó en que esa pequeña tenía mucho más trasfondo detrás de esa fobia. Un trasfondo tan amplio como doloroso que no únicamente iba a traerle problemas con el sexo, sino también con su orientación.
Así que decidió analizarla sin que ella lo supiera.
-Oye, Albi— la llamó clavando los ojos en el perro que las acompañaba en la lejanía—, ¿puedo hacerte una pregunta?
Notaba las esferas verde pardo de la más baja mirarla con curiosidad, pero no desvió su mirada del borrón oscuro que era la figura del animal a unos metros de ellas, quien se había detenido a husmear algo del suelo arenoso.
-Claro— escuchó que murmuraba.
Suspiró sopesando en el último momento si debía o no sacar el tema a flote.
Pero lo hizo.
-¿Alguna vez te ha gustado una mujer?
La pregunta hizo que Alba detuviera sus pasos, parándose en seco en mitad de la arena y, por consecuencia, sus deportes negros quedaron embadurnados de agua salada.
-¡No!— gritó con los ojos muy abiertos, dejándole más que claro a Natalia que no decía la verdad— Por supuesto que no, si yo... si yo... yo soy...
Comenzó una verborrea de balbuceos que parecía no ser capaz de frenar, así que no le quedó más remedio que retroceder los cuantos pasos que había adelantado en su parada hasta volver a su lado, enfrentándola con la cabeza inclinada para mirarla directamente a los ojos.
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Rapport // Albalia
FanfictionPROHIBIDA SU COPIA Y/O ADAPTACIÓN. «Rapport; en psicología, dícese de la relación existente entre paciente y terapeuta, generalmente, siendo necesario que sea positivo de cara a poder establecer una buena relación terapéutica.» Alba, tras una exper...
