Se sentía extrañamente incómoda, aún encontrándose rodeada de sus amigas más cercanas, de su gente, a pesar de estar en su salsa. Sabía que todas las presentes lo notaban por su evidente silencio, hacía más de media hora que no participaba en ninguna conversación, pero nadie se había atrevido a preguntarle.
Mejor.
O de lo contrario seguro que era capaz de romperse.
Natalia por su parte parecía de acero, no había mostrado ninguna debilidad a excepción de lo que le dijeron sus ojos cuando conectaron después de rechazar la cercanía del primo de Joan.
Luego de eso se había dedicado a ignorarla, ¿pero qué más quería? Después de cómo se había portado con ella. Ahora la veía bailar alegremente a unos pasos de ellas junto a Alicia y la Mari, cada una con una cerveza en la mano compartiendo risas e indiferencia.
Sólo esperaba que no tuviera pensado volver en moto después.
-¡La Rosalía me dice que luzco guay!— gritaron a pleno pulmón, agarradas las unas a las otras, bailando al son de Ritmo.
Pero después de ese temazo, empezó la base inconfundible de una canción con la que la morena se transformó en Flash para conectar su mirada negruzca con la suya desde la poca distancia que las separaba en aquel salón.
La primera que le dedicaba en mucho tiempo.
Si te vas, yo quiero saber si tú te vas
Mami, cuando tú quieras
Cuando tú quieras
La oscuridad de sus ojos ya no era producto únicamente de su propia coloración y sentirlo le provocó un escalofrío que le recorrió toda la espalda.
Vete, eh eh eh
Nadie te está aguantando y la puerta está abierta, eh
No te preocupes por nosotros dos, nuestra historia ya está muerta
Una sonrisa chulesca se apoderó de su boca y vio aquel lunar que tantas veces había mordisqueado ensancharse a la vez de ella antes de que empezara a cantar aquella canción con su dulce y preciosa voz, sólo que en aquel momento únicamente servía para quebrantarle el alma.
Porque no dejaba de mirarla en ningún momento.
Y aquellos versos de Bad Bunny se le incrustaban en el pecho como dardos envenenados.
Dime qué esperas
Baby, te quiero, pero afuera
Acompañaba sus palabras de aspavientos exagerados y un baile de cejas que sentía como si estuviera siendo señalada, su pecho se oprimía a medida que aquella canción iba avanzando y los ojos habían empezado a escocerle.
Tenía ganas de llorar.
Y ya no siento nada cuando te encueras
Aquella frase le trajo un alud de recuerdos que fueron trastocando su alma, uno a uno, por turnos cada vez más dolorosos y opresores.
Habían compartido tantas vivencias de aquel modo, sintiéndose la una a la otra, arrebujadas con el calor de la piel que desprendía la de la otra, susurrándose muchos "te quiero" que ahora estaba empezando a sufrir.
En mi corazón ya tú no eres la que manda
Se acabó, por ti ya no siento nada
Se esforzaba en mantener el tipo, se esforzaba en no dejar caer una sola lágrima, y ni siquiera sabía cómo lo estaba consiguiendo, porque aquellas palabras eran mucho peores que esparcir una bolsa de sal sobre una gran herida.
ESTÁS LEYENDO
Rapport // Albalia
FanfictionPROHIBIDA SU COPIA Y/O ADAPTACIÓN. «Rapport; en psicología, dícese de la relación existente entre paciente y terapeuta, generalmente, siendo necesario que sea positivo de cara a poder establecer una buena relación terapéutica.» Alba, tras una exper...
