El río Phewks nunca fue un río común. Y pese a ser ancho y largo, no era eso lo que lo hacía diferente. Era algo... extraño, difícil de definir. Era el agua resplandeciente, la forma en que bailaban las diminutas olas que se formaban en él. Su sabor. ¿Tal vez un halo de excentricidad?
Nacía en algún lugar de lo alto de las montañas del sudoeste, seguía por el bosque, atravesando el pequeño pueblo rodeado por la arboleda, y continuaba su senda más allá de donde nadie había ido. Su agua era descrita como exquisita, y había quienes incluso afirmaban que poseía propiedades curativas. Mágica, se decía a veces entre los pueblerinos, siempre con una mezcla de vergüenza y temor acompañando la palabra. Porque bien era sabido que, en el pueblo cuyo nombre hacía honor al gran collar de agua que le daba sustento, existían ciertos tabús que bajo ningún concepto debían ser quebrantados. Había unas reglas, y aunque no estuviesen escritas en ningún papel ni bordadas en una colcha, reglas eran.
Lo cierto, sin embargo, era que bajo cada tabú se escondía una leyenda. Detrás de cada palabra indeseada, habitaban todo tipo de historias que bien podrían ser tachadas de descabelladas. No eran habladurías de centauros y hadas que se escondían por el bosque, no. Aquello era fantasía pura, y lo fantasioso, lo ficticio, poco daño puede causar. Las historias contadas en Phewk's river Town eran dignas de ser narradas una noche de invierno, a cubierto de una tormenta de nieve y junto al fuego crepiteante. Y a ser posible –y totalmente recomendado– con dos perros Rottweiler vigilando la entrada. Porque las leyendas de aquel pueblo alejado de la mano de Dios, tenían el infortunio de dejar de ser simples cuentos una vez eran contados.
A Nathan, por descontado, aquello no se le pasaba por alto.
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Pide un deseo, Annabeth
Historia CortaLa familia, el pasado y el presente son tres ejes que se entrelazan entre sí. Annabeth Stan a sus catorce años de edad solo conoce el presente. Pero sabe que hubo un pasado: uno con un padre que se marchó y una abuela de largos cabellos. Sabe que su...
