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Regina abrió la puerta de la habitación de su descendiente, aún tomándola del cabello, la empujó contra la pared; ocasionando que gimiera de dolor.
— ¡Eso no era necesario, madre! —Protestó Evie, pues ahora su cabello le dolía demasiado. —Hice todo lo que siempre quisiste: asesiné a un rey, me acosté con su esposa, la incriminé por el asesinato de su marido; asesiné a Blancanieves y me quedé con el trono, ¿¡qué más quieres de mí!? —Le recriminó, asustada.
— ¡Quería que me sacaras de esta Isla en vez de quedarte tú sola con ese trono el cual perdiste! —Gritó su progenitora, estando tan furiosa que la apretó más contra la pared.
— ¡No podía sacarte de aquí si no tenía todo bajo control! ¡Tenía que encontrar a las tres bastardas que huyeron antes de que arruinaran todo! —Se quejó la chica de cabello azul, haciendo una mueca. —Y luego Mal perdió la cabeza y tuvimos que volver a esta prisión de mierda para buscar a Hades para que la ayudara ¡y eso tampoco sirvió porque el desgraciado nos traicionó y luego apareció esa estúpida princesa primorosa a robarme mí trono!
— ¡Deja de excusarte, maldita insolente! —Alzó la voz Regina, tironeándole de los cabellos con fuerza hasta arrastrarla frente al espejo, haciendo que observara su propio reflejo. — ¡Mírate, Evie! ¡Mira el fracaso que eres! ¡Mira la deshonra en la que te has convertido! —Le gritó, acercándole más el rostro hacia el espejo.
— ¡Ay, me duele! —Alzó la voz la princesa malvada, se miró en el espejo y empezó a llorar cuando su madre comenzó a insultarla. — ¡No! ¡Yo soy una reina! Lo soy... —Dijo, intentando convencerse a sí misma de ello, mientras su rostro estaba cada vez más cerca del espejo.
— ¡Tú no eres una reina! ¡Eres una maldita rata horrenda! —Replicó la adulta, quien le estrelló la cara contra el espejo, causando que se cortara el rostro inmediatamente. — ¡Nunca serás una reina! ¡Tú solo me defraudas!
— ¡No! —Chilló la princesa malvada cuando los vidrios comenzaron a cortar su piel. — ¿¡Qué hiciste, madre!? —Sollozó, adolorida.
— ¡Cállate, Evie! —Le ordenó y le volvió a estrellar el rostro contra los cristales rotos, logrando herirla todavía más y que ella soltara un grito desgarrador de dolor. — ¡Voy a enseñarte modales! ¡Voy a enseñarte a respetarme! —Habló histérica e hizo girar a su descendiente para que la menor quedara frente a ella, entonces le dio una fuerte bofetada, sin importarle la sangre que salía de sus heridas y luego le proporcionó dos golpes más; mientras la joven sollozaba para luego abrazarse a sí misma, demasiado asustada de lo que podría sucederle si se quejaba.
—Estoy harta de ti. —Sentenció la villana, soltándola y arrojándola al suelo, la princesa malvada volvió a gemir de dolor. —Nunca debiste haber nacido, estúpida... Eres una deshonra y eso jamás cambiará. —Le recriminó, mirándola con desprecio antes de caminar hacia la puerta y cerrarla de un portazo para luego cerrarla con llave.
Evie continuó llorando y cubrió su rostro herido con sus manos, manchándoselas de sangre, pero eso le trajo recuerdos horribles así que se levantó como pudo y se lanzó boca abajo a su cama; sollozando sin tener ningún consuelo.
—Carlos y Jay se tienen el uno al otro... —Se lamentó Evie, mientras las lágrimas descendían por sus mejillas, destrozada. Estaba rota y sola, lo peor de todo era que estaba consciente de que se lo merecía. —...y yo... me tengo a mí misma.
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Cuando las puertas del ascensor se abrieron para darle paso al centro de operaciones del PPP, la joven hechicera de la familia Russo -que estaba mareada- se sostuvo con una mano de la pared mientras que la princesa Apple le daba aire con su mano. Sus dos amigas estaban calladas, y Aleisha intentaba que su mascota se bajara de la cabeza del capitán Thorne.
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Villains Protection Program || Descendants
FanfictionUn casamiento por conveniencia puede cambiarlo todo. Cuando la reina Rosalinda Marie Montoya Fiore llega a Auradon, en vísperas de su boda con el futuro rey Benjamín Florian, todo el pueblo está feliz por recibir a su futura gobernante. Pero ell...
