Capítulo 28: ❝Pobres almas en desgracia❞ [Parte 1]

108 10 136
                                        

  Un rato más tarde, dos piratas estaban en el puerto de la bahía pirata, preocupados.

— ¡Uma! ¿¡Dónde estás!? ¡No me gusta que juegues a las escondidas sin que lo sepamos! —Gritó el descendiente de Gastón antes de abrir un barril y revisarlo, en busca de la persona que estaban buscando. — ¡Aquí no está, solo hay pescado! —Se lamentó y volvió a cerrar el barril.

  Ella había desaparecido de un momento a otro, sin dar explicaciones.

— ¡Camaroncito! ¿¡Vas a aparecer a desgarrarme la garganta si te llamo así!? ¡Camaroncito! —Volvió a alzar la voz el rubio, luego se rascó la nuca, nervioso. —O tal vez eso únicamente funciona cuando Mal se lo dice...

— ¡Deja de formar escándalo y busca bien! —Demandó el primer oficial de Uma, señalándolo con su garfio y recorriendo el lugar. — ¡Uma aparece ya! —Gritó, pero al no recibir respuesta, gruñó.

— ¡Eso estoy intentando! —Masculló el otro pirata, revisando otros barriles con la esperanza de que su capitana estuviera dentro de alguno. — ¡Uma! ¡Danos una señal de vida, por favor!

— ¿Crees que se haya ido con su madre al fondo del mar o qué? —Lo interrogó Harry, mirando a su compañero de aventuras.

—No lo creo, sabes que ella detesta pasar tiempo con su madre... Pero ya buscamos en el restaurante y no está ahí. Además, vimos a Úrsula hoy en el bar, sé que había ido al fondo del mar pero se ve que la bruja mal humorada ya regresó. —Replicó el descendiente de Gastón, quien hizo una mueca, se estaba desesperando. — ¡Uma!

  Fue en ese instante cuando, del otro lado de la barrera, la chica de cabello turquesa –quien literalmente había nadado hasta allí luego de haberse infiltrado en el castillo una vez más– apareció en la superficie del agua. Se había hechizado a sí misma para que nadie la viera, a menos que se transformara en alguien más.

—Ay no... —Murmuró la hija de Úrsula, cuando se dio cuenta de que sus fieles piratas la estaban buscando.

— ¡Uma, sal del agua ya! ¡No soporto las bromitas de mal gusto! —Exigió su primer oficial, mirando a su alrededor. No podía perderla de nuevo. —Gil, creo que algo le pasó a Uma... Ella no desaparece así de rápido... —Murmuró y miró hacia el agua, frustrado.

—Pero ¿qué podría haberle sucedido a nuestra capitana? —Cuestionó el rubio, luego bufó.

—No lo sé, ¿crees que se haya lanzado al agua para buscar una salida? —Dudó el hijo de Hook, aún mirando el agua.

—Ella no nos dejaría sin avisarnos, no creo que se haya lanzado al agua para hacer eso, no hay un maldito agujero por dónde salir y Uma lo sabe bien. No perdería su tiempo cuando sabe que es inútil. —Comentó Gil y suspiró hondo, mirando al otro pirata.

— ¡Por todos los garfios! —Gritó el primer oficial, para luego patear un barril. — ¿Qué carajo le habrá pasado? —Inquirió, preocupado, llevándose las manos a la cabeza.

—Honestamente, espero que no haya sido nada malo. —Masculló el otro pirata, intentando mantener la calma.

  Mientras tanto, la descendiente de Úrsula los observaba con lágrimas en los ojos, estar tan cerca pero al mismo tiempo tan lejos de sus amigos le dolía profundamente. Pero al ver que Jay, Evie y Carlos se acercaban al lugar de encuentro acordado, ella volvió a sumergirse en el agua, tratando de calmarse. Sabía que sus piratas eran inteligentes y harían cualquier cosa para volver a estar con ella.

—Muévanse, no queremos que nuestros padres nos encuentren... De nuevo. —Habló la chica de cabello azul, quien tenía una pequeña mochila en su espalda. ¿Qué llevaba ahí? ¿Su dignidad? Buena pregunta.

Villains Protection Program || Descendants Donde viven las historias. Descúbrelo ahora