Capítulo 15: ❝Maltratos❞ [Parte 1]

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 Mientras tanto, en la Isla de los Perdidos, había más rencor y decepción que antes.

  Todos los villanos habían visto como Mal, Jay, Evie y Carlos aparecieron en Auradon y no tardaron demasiado tiempo en apoderarse del reino. Al principio, festejaron, creyendo que por fin tendrían la libertad que necesitaban para llevar a cabo sus planes de venganza; pero con el transcurso del tiempo –y los miles de avisos estúpidos repletos de promesas falsas que la nueva autoproclamada reina Evie en los que la chica de cabello azul decía que liberaría a la Isla cuando localizaran a Jane, Lonnie y Audrey– los VKs que continuaban encerrados comenzaron a perder las esperanzas y a odiarlos por ser unos bastardos traidores.

 Si los core four le habían dado la espalda a su propia gente, entonces la Isla de los Perdidos no les debía nada.

  Maléfica, Hades, Regina; Jafar & Cruella estaban furiosos.

 Y toda la Isla estaba segura de que las almas de los descendientes de los cinco villanos más peligrosos nunca descansarían en paz luego de todo lo que iban a sufrir esas cuatro ratas si algún día se atrevían a poner un pie de regreso en su hogar.

  Aún así, el resto de los VKs continuaron con sus vidas, pues debían sobrevivir.

 A plena luz del día, Dizzy Tremaine aprovechaba su tiempo libre –ya que la peluquería estaba cerrada– para realizar su actividad favorita: sentarse en su mesa de trabajo para hacer accesorios que, tal vez –si Evie recordaba su existencia– algún día muy lejano, podría vender en Auradon.

  Sus auriculares verdes con la música a todo volumen, además de su concentración para no quemarse con la pistola de pegamento que utilizaba, le impidieron darse cuenta de que dos piratas acababan de ingresar al salón de belleza que aún no estaba abierto al público.

 Los recién llegados no venían por un corte de cabello.

— ¡Vaya, vaya, vaya! —Exclamó Harry en voz alta, pasando por al lado de la descendiente de Drizella, quien lo ignoró al no escucharlo debido al volumen altísimo en el que oía una de sus canciones favoritas. — ¿Qué tenemos aquí? —Continuó hablando con su tono cínico, acercando su garfio al cuello de la pequeña, quien se paralizó al sentir el frío metal en su piel.

—Por todas las tinturas. —Murmuró la niña pelirroja, quitándose los auriculares y dejándolos en su mesa de trabajo, al igual que la pistola de pegamento; entonces miró de reojo al chico que la estaba amenazando por detrás. — ¡No me asustes así! —Chilló, asustada.

  Mientras tanto, el hijo de Gastón caminó por todo el lugar hasta que llegó a una de las estanterías y tomó una peluca, se la colocó y caminó hacia el espejo más cercano que tenía para admirar como se vería si tuviera el cabello verde; comenzó a hacer varias poses, ignorando las acciones de su acompañante.

— ¡Deja eso antes de que la despeines o la destruyas! —Exclamó Dizzy al darse cuenta de lo que hacía Gil, entonces observó nuevamente al chico del abrigo rojo y se cruzó de brazos, molesta. — ¿Qué quieren ahora? —Los interrogó, pues mientras más pronto consiguieran lo que necesitaban, más pronto se irían.

— ¡Queremos dinero! ¡Ahora mismo, mocosa! —Ordenó Harry, acercando más el garfio a su cuello. —No querrás una paliza... ¿O si?

— ¡Ya te llevaste todo el dinero! —Dijo la pelirroja, sintiéndose más nerviosa cuando volvió a sentir el objeto sobre su piel. — ¡No me hagas daño, por favor! ¡Yo te daré otra cosa! —Intentó negociar.

Villains Protection Program || Descendants Donde viven las historias. Descúbrelo ahora