La habitación estaba en penumbras, Baek había llegado sin fuerzas, sintiendo como con cada paso que daba se debilitaba más y el peso de su corazón se hacía más grande, ¿Era esto el amor? ¿O simplemente no estaba destinado para él conocerlo? Su llanto era pausado y quejumbroso y sus lágrimas fluían sin esfuerzo porque su dolor era tan real que se sentía físico, después de ver como Chanyeol se marchaba su mundo comenzó a desmoronarse con tanta rapidez que dudó haber tenido estabilidad alguna vez, todo había acabado más rápido que el tiempo que se tomó en comenzar y él sólo podía mirar los pedazos y recoger los escombros para no volver a tropezar.
Los días pasaron y con ellos todo el interés y la preocupación que siempre había puesto en su trabajo, incluso en sí mismo, Kyungsoo fue hasta él con la sombra del entendimiento reflejada en su rostro pero sin decir una palabra, sólo se sentó a su lado durante largo tiempo con la vista fija en algún punto de la habitación, brindando mudamente su hombro y comprensión, justamente todo lo que Baekhyun necesitaba en ese momento, para luego con toda la paciencia del mundo comenzar a empacar las pertenencias de su amigo y llevarlo a la otra ala del palacio.
Estar en el harem de las doncellas sin marcar se sentía como haber retrocedido en el tiempo, las chicas antiguas lo recibieron con aquellas carantoñas tan habituales en ellas, y Baek esta vez las recibió con tanto agradecimiento que hasta llegó a arrepentirse de haberse quejado por ellas en aquellos días, su antigua habitación volvió a ser la misma también y por ende sus obligaciones cambiaron, pero no sólo eso sino también el trato de sus compañeros y superiores, por donde pasaba podía escuchar comentarios despectivos burlándose de su nueva condición, porque al parecer para nadie era un secreto el porqué el príncipe Chanyeol lo prefería, además de que no era habitual el despido o cambio de labor cuando una boda llegaba, no era algo que afectara en algún sentido las tareas de un empleado, por lo que todo eso sumado al trato diferenciado que había recibido de parte del príncipe le daban argumentos a las especulaciones.
"Sus altezas los príncipes Chanyeol y Jinha estaban destinados a casarse, pero Byun lo sedujo y cuando la princesa lo notó, hizo que el cuarto príncipe lo desechara"
"El eunuco Byun hizo hasta lo imposible por colarse en la cama del príncipe Chanyeol y el príncipe heredero, pero sólo logró ser utilizado y abandonado"
"Es lo que les sucede a todos los facilones"
Baek simplemente elevaba su cabeza y continuaba su camino sin mirar atrás, sabía lo que había vivido y no se arrepentía a pesar de haber sido dejado de lado, porque amó a Chanyeol, no, amaba a Chanyeol, y algo en su interior le decía que había una razón detrás de cada palabra dicha por él, quizá sólo era su deseo de también ser amado y extrañado, pero no pensaba quedarse de brazos cruzados, fue al tercer día en que las cosas comenzaron a complicarse, los mayores comenzaron a encomendarle tareas difíciles que requerían esfuerzo físico y largas caminatas, su descanso se resumió a unas cuantas horas de sueño que no lograban satisfacer su necesidad, sentía que poco a poco se debilitaba más y sus esperanzas de volver a ver al cuarto príncipe se hacían más pequeñas.
Fue uno de esos días cuando caminaba por el largo pasillo que se comunicaba por los establos reales con el río, que atravesó aquella explanada donde todo comenzó y no pudo arrugar su cara al recordar aquel momento en que fue humillado por la princesa Jinha, siempre intentando recordarle que estaba por encima como si él pudiera olvidarlo, la canasta de ropa que transportaba pesaba y se resbalaba de sus manos ya lastimadas de tanto lavar, porque si, ahora era el guardián rechazado, el chico fácil que intentó seducir al príncipe Chanyeol, y merecía limpiar la podredumbre y las tristezas ajenas, como si las suyas no fueran ya carga suficiente, aguantó la respiración cuando el nudo en su garganta creció amenazando con hacer llover en sus ojos, no debía, no lo haría, debía ser fuerte porque si se rompía le daría la razón a aquellos que lo criticaban y se inventaba historias a su costa, llegó al arroyo lo más rápido que pudo encontrándose con algunas de las mujeres que tenían a su cargo la limpieza de la ropa, y su rostro, sin poder evitarlo se tiñó de rojo, porque todas y cada una de las miradas se centraron en él, y Baek sabía, prácticamente podía escuchar sus pensamientos, pero aún así dejó la cesta en el suelo y se sentó a mirar el agua correr, como si no tuviera trabajo que hacer y la corriente pudiera llevarse su dolor.
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El eunuco
Fiksi PenggemarUna mentira que se convirtió en la verdad más absoluta, una lucha por conquistar el corazón de quién miente, un príncipe al que observar es un pecado, un amor que duele tanto que es imposible dejar de sentirlo. Romance y placer. Tentación y pecado.
