Capítulo 2 : Honra a tu maestro

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Blake consiguió llegar a la orilla del río sano y salvo, aunque muy herido y cansado. Tenía algunos cristales clavados de la ventana por la que lo lanzó Bane y estaba exhausto de estar en las feroces aguas del río. Ni siquiera le había dado tiempo a asimilar lo que había pasado, Ezio Auditore, su maestro, el hombre más listo y hábil que había conocido, había sido descuartizado por alguien que está muy por encima de sus capacidades. Nueve meses buscando la Orden Ren, para que en apenas un rato se de cuenta de que el gran poder que tienen. Apenas le dio tiempo a pensar mucho más, pues debido a su estado se apoyó en un árbol y perdió el conocimiento.

Mientras tanto Mary está de parto en la aldea en la que se encontraba mientras se preparaba para dar a luz.

- Empuja, empuja. - Le decían un hombre y una mujer con un acento muy de pueblo.

- No es tan fácil hacerlo como parace. - Decía Mary mientras hacía un gran esfuerzo para que saliera el niño.

- Al niño hay que animarlo a que salga, déjame a mí ¡ Y EL BETIS ! ¿ DÓNDE ESTÁ EL BETIS ? Betis... ¡ VIVA EL BETIS ! - Gritó el hombre que estaba allí. 

- Vaya Pelayo, cualquier diría que eres del Sevilla. - Le rebatió Mary exhausta.

- Del Betis manquepierda, pero mira ha surgido efecto ya está asomando la cabeza. - Señalando la cabeza que se veía del bebé. 

- Pero vamos a ver, ¿ Has asistido a un parto alguna vez, Pelayo ? - Le dijo la mujer que estaba ayudando a Mary.

- No visto un parto en mi vida, Hulio. -

- ¡ Me da igual, que sea del Betis o del que sea, pero que salga ya ! - Gritó Mary haciendo un último esfuerzo.

El bebé salió finalmente de la vagina de Mary, empapado en sangre y fluidos. Lo limpiaron, lo secaron muy bien, se lo dieron a su madre para que lo cogiera en brazos y al momento se enganchó al pecho de su madre para alimentarse de la leche materna.

- ¿ Y cómo se va a llamar ? - Le preguntó Pelayo.

- Elvis, como su padre. - Dijo Mary orgullosa.

- Ahora tienes que descansar, te traeré un cesto para que pueda dormir el bebé, después de que termine de comer claro. - Le dijo la mujer que la ayudó con el parto.

Mary dejo a su hijo cuando acabo de comer en el cesto que le prepararon para que durmiera. Ella se aseó y se vistió, cogió el cesto y salió de la casa para que su hijo viera por primera vez un amanecer, porque dio la casualidad que terminó casi a esa hora.

- Mira Elvis, esa luz que va a salir por el este es el Sol. - Le dijo cariñosamente a su bebé.

Mary dio un paseo por el bosque de la aldea en la que se encontraba e iba explicándole a su hijo cada detalle, cada animal y cada planta que veían.
Al volver a la aldea, escuchó como Pelayo gritaba.

- ¡ Ayuda, ayuda por favor ! ¡ Este hombre necesita ayuda ! - Pelayo se había encontrado a Blake al lado del río, estaba moribundo.

- ¿ Que ha pasado ? ¿ A quién traes ? - Le preguntó Mary preocupada, además de que sabía que podía ayudar y quizás salvarle la vida.

- Estaba en el río empapado, tiene sangre y cristales clavados por todo el cuerpo y una brecha en la ceja. El problema es que aquí nadie puede ayudarlo. - Le explicó Pelayo.

- Dios mio, pero si yo lo conozco, es Blake, rápido llévalo a a una cama. -
Le ordenó Mary a Pelayo.

- Pero si aquí no podemos hacer nada por él. - Le insistió Pelayo.

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