Al llegar a la orilla de aquella isla su propio dolor y sangre se hacían presentes en una enorme mancha en su uniforme que crecía y crecía y se escurría y recorría su cuerpo por el agua pero poco le importaba ignorándolo por completo, concentrándose y preocupándose únicamente por su compañero. Él no estaba en un buen estado, perdió la pierna derecha y demasiada sangre.
- Connor... Connor, despierta! Abre los malditos ojos por lo que más quieras! -lo sacudía en desesperación en espera a una respuesta física al borde de las lágrimas. El cabo abrió con dificultad sus párpados con la vista nublada y sin fuerzas para levantarse, el moreno tras notar signos de vida en su compañero lo tomó entre sus brazos. - Voy a ayudarte... T-te lo juro... -Connor sonrió con melancolía con lágrimas recorriendo sus mejillas, con el poco aliento que le quedaba le dedicó al doctor unas palabras.
- Diles a mis hijos que los quiero muchísimo que estudien mucho para ser grandes personas... Dile a mi madre que lo siento por no poder visitarla de nuevo... Sé fuerte y pide ayuda, aún eres joven... Sé fuerte... S-sé fuerte...
- Cállate y resiste por favor... -el cabo sólo asintió cerrando sus ojos de a poco soltando su último suspiro. - No... No! No te atrevas a cerrar los ojos! No! No... P-por qué...? -dijo entre lágrimas soltando sollozos enterrando su rostro en el pecho del cuerpo sin vida de su compañero a su mando.
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En el completo silencio de una sala envuelta en la oscuridad se oyó retumbar por todo el lugar un andar tal reloj tic tac acompañado de una risa profunda y maliciosa, aquellos pasos se detuvieron frente a uno de los ventanales del lugar cubierto de cortinas oscuras, apartó ligeramente una de ellas dejando al alba entrar por el entorno denotando con más detalle los objetos que habían en el lugar.
En medio de la sala se encontraba una bola de cristal sobre una mesa medianamente desordenada, el dueño de ese caminar pasó sus manos envueltas en guantes de cuero negro por aquella esfera con una sonrisa de oreja a oreja viendo a través de ésta la desesperación y desconsuelo del herido moreno.
- Que deleitable escena...~ -emitió juguetón con la voz algo opacada por una máscara de esqueleto roja que cubría medianamente su rostro hasta arriba del hueso nasal, llevaba una gabardina con capucha y un traje negro con la corbata roja. - Bastardo, Kid... Alexander... Kakas... Brown. -dijo con completo repudio al igual que asco con las cejas fruncidas en enojo y los ojos rojos ardidos en llamas el nombre y primer apellido del moreno pero retomando con más tranquilidad y respeto su último apellido.
- No puede insultar su propio apellido, eh? -habló un hombre joven de cabello rubio ceniza corto, ojos de luna, piel pálida y labios gruesos levemente tintados en rosa, llevaba puesto una camisa negra al igual que los pantalones combinando con el resto de la sala y el ambiente en sí. En sus manos traía una bandeja con dos tazas de té encima.
- Buen chico...~ -habló coqueto el enmascarado despojándose la capucha dejando a la vista su cabello ligeramente largo ondulado de color chocolate claro, sus ojos se normalizaron mostrando un hermoso color avellana claro acompañado de unas curvadas pestañas, se despojó de su máscara mostrando unos labios delgados en tono rosado dibujados en una sonrisa satisfecha al ver al rubio, en cuanto a su piel, era de color durazno adornada con una excesiva cantidad de pecas por todo su cuerpo. El hombre de cabellera rubia prendió las luces del lugar dejando ver con claridad el atractivo del contrario quien se acercaba amenazante agarrándolo de la barbilla.
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La Afortunada Vida De Un Desafortunado ¦ PaperHat Heroic
FanfictionVida... Dolor... Decepción... Amor... Procreación... Paz... Muerte... Todos estos hechos son el ciclo de la vida de un individuo... Así fue la mía... Fue una aventura completamente loca y mereció la pena, todo mereció la pena por él. -Alexander Slug...
