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Por algo de curiosidad... Y una gran cucharada de preocupación, White Hat se levantó de su cama decidido hacía la habitación de su científico. Ni siquiera se preocupó de ponerse su gorro, su sombrero o al menos su monóculo, tal como se levantó fue a su busca, con su cabello largo, desarreglado y su ojo color lima a la vista.
Al llegar a su habitación abrió con cuidado la puerta mirando por esa pequeña abertura hacía la cama del científico visualizándolo acostado de lado en dirección hacía la puerta profundamente dormido. Enternecido y suspirando de alivio volvió a cerrar la puerta con extremo cuidado para comenzar su mañana.
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7:50 am.
White Hat, ya vestido de traje, se encargaba de poner las mesas, los manteles, las sillas y la limpieza de la mansión a lado de 3 tropas de 10 hatbots cada uno. Otros 3 hatbots más grandes se encargaban de sacudir los muebles altos, las paredes y los cuadros de paisajes más hermosos que White Hat pintó a lo largo de los años. Clemencia, en otra parte, estaba en el jardín de la mansión, estaba vestida con una camisa a cuadros roja remangada hasta los codos con unos jeans algo rasgados, el cabello alzado en una coleta y en la frente una pañoleta amarilla, ella se encargada de sacar las raíces de las hierbas que crecían, cortar el pasto y regar la amplia colección de plantas del ensombrerado, sus principales plantas que más cariño le tenía y con más diversidad de colores eran las rosas. Habían de casi todos los colores, rojos, rosas, amarillos, verdes, anaranjados, en su mayoría blancos y las más raras eran las de arcoiris. Eliza regaba tranquilamente las rosas, pasaba caminando mirándolas a cada una pero de repente fijó su vista heterocromica a una de ellas, en medio del grupo de las blancas creció una rosa celeste, su jefe tenía de todos los colores excepto celeste. Sin titubear, la cortó con cuidado y entró de prisa a la mansión buscando al ensombrerado.
-White Hat! White Hat! -llamaba la joven corriendo hacía él.
-Hum? Qué sucede pequeña? Ocurrió algo? -dijo el más alto volteandose y prestándole su completa atención.
-Mira lo que encontré! -decía mientras le mostraba la rosa, White Hat la agarró entre sus dedos y la miró sorprendido.
-Dónde la encontraste? -preguntó admirando la belleza de aquella flor.
-Estaba entre el grupo de las blancas pero eso no es lo importante. -dijo con un brillo fugaz en sus ojos. -Ahora que está cortada, podríamos ponerla en agua o~ dársela alguien que le gustaría bastante~ o las dos!
-A-a quién se la daríamos? -preguntó el más alto sospechando de la respuesta.
-A cierto moreno. -dijo guiñándole el ojo.
White Hat se sonrojó bastante tapándose las mejillas y la boca con una mano desviando su mirada de la chica. -Por qué me pones en este tipo de situaciones pequeña...? -decía completamente avergonzado.
-Ay por favor, me lo agradecerás después. -la chica fue corriendo por un florero de cristal con agua a la cocina y volvió en seguida.
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-No estoy de acuerdo con hacer esto... -dijo White Hat completamente avergonzado frente a la puerta de la habitación del doctor.
-Sólo entra ponla en su escritorio y vuelve aquí! -gritó en susurro. -Te estoy dando posibilidades White Hat. -volvió a decir con seriedad.
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La Afortunada Vida De Un Desafortunado ¦ PaperHat Heroic
FanfictionVida... Dolor... Decepción... Amor... Procreación... Paz... Muerte... Todos estos hechos son el ciclo de la vida de un individuo... Así fue la mía... Fue una aventura completamente loca y mereció la pena, todo mereció la pena por él. -Alexander Slug...
