Horas antes . . .
La mañana se asomaba por el bosque, rayos de sol nutrían a los cultivos que rodeaban un templo, el dueño del lugal se encontraba durmiendo apaciblemente hasta que su despertador empezó a sonar, lo apagó sin abrir sus ojos y empezó a buscar con la mano por la cama a su esposo más estaba vacía, se incorporó en la cama mientras tallaba su cara y peinarse su cabello bañado en oro, levantó sus manos abriendo sus alas estirándose y enderezando su espalda.
Dos toques al marco de la puerta llamaron su atención, encontrándose con aquel hombre con ojos aguamarina en piel morena que lo volvía completamente loco.
- Buenos días Rapunzel~ Qué tal amaneciste? -habló con suavidad trayendo el desayuno del rubio en una bandeja que la dejó en uno de los muebles cerca de la puerta para luego prender la luz y ver a su esposo, al fijar sus ojos en él quedó completamente boquiabierto.
- Matt...? Qué sucede...? Querido...? -preguntó confundido mientras abría sus alas y las bajaba por su preocupación.
- Tus... Tus alas... -tartamudeo realmente sorprendido, no podía describir lo que tenía frente a sus ojos.
- Qué tienen...? -giró a ver sus plumas que en vez de ser obscuras como la noche eran grises como la plata y habían algunas plumas blancas como la nieve, dio un grito de emoción y saltó de la cama lanzándose a los brazos de su marido provocando que ambos cayeran al suelo. - ¡Gracias, gracias, gracias! -eufórico y lleno de alegría tomó al moreno por las mejillas y ambas miradas se encontraron.
- ¿Qué hice...? -dijo con una mediana sonrisa mientras veía esos ojos zafiro que se cristalizaban por las lágrimas acumuladas.
- Casarte conmigo! -se acercó a los labios morenos deslizando los suyos con los del otro uniéndose en un lento y profundo beso, el contrario correspondió gustoso paseando sus manos por la espalda del rubio hasta su caldera tomándola y apegandola hacía él, se enderezó de a poco en el suelo y los brazos del rubio abrazaron su cuello, ambos cuerpos se apegaban al otro buscando fundirse con el otro como si fueran uno solo.
El moreno se separó lentamente mirando aquellos ojos zafiro mientras dibujaba en su semblante una sonrisa de satisfacción. - Ya en serio... ¿Qué ocurre...? -habló en susurro al contrario mientras mantenía esa mirada de deseo sobre los labios ajenos.
- La maldición! Está desapareciendo! -tomó al moreno y lo abrazó frotando su rostro contra el hombro del contrario. - Y todo gracias a ti... -se apartó de su hombro y acarició sus mejillas, el moreno se dedicó a disfrutar las caricias posando su mano sobre la del contrario.
- Lo único que hice fue hablar con él, nada más...
- Hiciste lo suficiente y lo necesario, lo que necesitaba... -ambos individuos juntaron sus frentes viéndose fijamente con una sonrisa.
- Sabes? -el moreno tomó el cuello de su playera y quitó un collar con un cristal azul que emitía luz propia. - Si no hubiera sido por esto, me hubieras aplastado.
El rubio rió levemente mientras se tapaba la boca y cierta parte de la mejilla por la pena hasta que volvió a la realidad. - Que no se lo habías dado a Kaho...? Hoy tiene academia.
ESTÁS LEYENDO
La Afortunada Vida De Un Desafortunado ¦ PaperHat Heroic
Fiksyen PeminatVida... Dolor... Decepción... Amor... Procreación... Paz... Muerte... Todos estos hechos son el ciclo de la vida de un individuo... Así fue la mía... Fue una aventura completamente loca y mereció la pena, todo mereció la pena por él. -Alexander Slug...
