Capítulo 24.

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—Tú sola te estás haciendo un lío en la cabeza, tía.— Musitó Cristina, sobando mi espalda.

—Es que ya no se que hacer, Cristi.— Chille.— No quiero lastimar a ninguno de los dos.

—Vale, entiendo que no quieras lastimar a ninguno de los dos.— Dijo Violeta, ladeando la cabeza.— ¿Pero te haz puesto a analizar que también te estás lastimando tú?

—No se si lo han notado, pero realmente nunca le he tomado importancia a mi salud física o mental.— Resoplé, soltando una risita.

—Haces que quiera golpearte.— Masculló Amanda.

—¿Qué te detiene?— Intervino Andrea, sonriendo ligeramente para después golpear mi cabeza.— ¿Lo vez? Solo tienes que hacerlo, nunca os quedéis con las ganas de nada.

Las chicas soltaron una carcajada, mientras yo golpeaba la cara de Andrea con un cojín.

What are you going to do?— Preguntó Lana, mirándome desde la silla del escritorio.— I mean, en algún punto tienes que decidir entre alguno de los dos.

—Eso es lo que más me aterra.— Musité, bajando la mirada.— Herir a alguno por escoger al otro y, no se, hacer que su amistad se termine o algo así.

—Ya te lo hemos dicho antes.— Bufó Violeta.— Los dos están lo suficientemente grandes como para aceptarlo.

—Y no te lo tomes como ofensa, pero no creo que dejen que su amistad se rompa por una chica.— Siguió Andrea.— Conozco a Auron, y no es la clase de personas que se toma esas situaciones muy a pecho.

—¿Cómo lo sabes?— Pregunte, ladeando la cabeza.

—Porque hace algunos años pasó algo así entre Raúl y Daniel.— Respondió Violeta.— Al final la chica se quedó con Daniel, y Raúl le restó importancia, porque sabía que al final su amistad con Dani era más grande. Sí bien, Dani y la chica no duraron más de seis meses, actuaron como si nada hubiera pasado.— Explicó, encogiéndose de hombros.— Aunque claro, no puedo decir lo mismo de David, casi no conozco al hombre. Pero se que Raúl le tiene mucho cariño.

Solté un grito de frustración, dejando caer mi cuerpo en la cama.

—¡Vale, nada de depresiones!— Exclamó Eva, entrando a la habitación con Silvia detrás de ella.

Hace un mes aproximadamente ella y Samuel habían comenzado a salir formalmente, lo cual me emocionaba. Después de el evento de San Valentín, Samuel me comentó que se lo pediría, y al parecer todo salió mejor de lo esperado.

—¿Vamos de compras?— Preguntó Amanda, soltando un chillido de emoción.

—¡Por favor!— Pidió Silvia con alegría.

Hasta hace apenas unos días, Silvia había comenzado a tomar confianza. Era muy tímida cuando recién la conocimos, y nos había costado trabajo a las chicas y a mi hacer que se adaptara. Pero al final, lo logramos a la perfección.

—Mientras yo no tenga que conducir, no tengo problema alguno.— Musité, levantándome de la cama.

Le di las llaves de mi coche a Cristina, mientras todas salíamos de mi casa.

Nos dividimos en tres coches. El de Andrea, Violeta y el mío. Cristina, Amanda, Lana y yo íbamos en el mío.

By the way, I need to start to think about my dress for you're wedding.— Dijo Lana, mirando a Cristina por el retrovisor.

—¡Es verdad!— Exclamé.— También necesito un vestido para tu boda, Cristi.

Ella sonrió, ladeando la cabeza.

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