—¿Estás lista?— Preguntó David, tomando mi maleta y la suya en sus manos.
Suspire pesadamente, para después asentir. David me cedió el paso, así que salí de la habitación primero que él, y después de la casa.
Había decidió no mencionarle a nadie de nuestros amigos que iría a visitar a mis padres, pues ellos no tenían mucho conocimiento de la historia y no me sentía bien como para dar explicaciones al respecto.
David, por su parte, anunció que no habría directos el día de hoy. Sí bien, él nunca grababa los fines de semana, hoy era viernes, así que había anunciado que por algunas cuestiones no grabaría.
Todo el camino al aeropuerto fue en silencio. David mantenía una de sus manos sobre mi pierna y la otra al volante, atento en la ruta, mientras yo estaba atenta en mis pensamientos.
El tiempo se me pasó volando, y cuando menos lo esperaba, David y yo ya estábamos sobre el avión. Los primeros 10 minutos del vuelo, ambos estuvimos en silencio.
Sabía que tenía que contarle la historia a David. Estábamos a horas de que él conociera a mis padres y tenía que entender la situación; se a la perfección que él no me juzgaría, sabiendo o no la historia, pero tenía la necesidad de contárselo. Al final, es mi pareja, y tiene que haber ese tipo de conexión, ¿no?
—Cariño.— Lo llame en voz baja. David desvió la mirada de su celular hacía mi, sonriendo por debajo de su cubrebocas.— Estaba pensando que... Considerando la situación en la que nos encontraremos en unas horas, tal vez debería contarte la historia con mis padres.
Su reacción fue bloquear la pantalla de su celular inmediatamente y girar su cuerpo hacía mi, indicándome que me prestaría toda su atención.
Cerré los ojos unos segundos, tomando aire. Fue necesario sentir la mano de David sobre la mía, para que yo finalmente abriera los ojos para mirarlo.
—Desde que era muy pequeña, mis padres han sido muy conservadores y machistas. Crecí en un hogar donde no podía opinar, no tenía derecho de elegir como me vestía, lo que comía, lo que me gustaba, no podía ni tener amistades sin la aprobación de mis padres. No había libertad para hacer nada, y llegó un punto en que no tenía permitido ni hablar. No es exageración.— Comencé a explicar, procurando mantener la voz baja por respeto a los otros pasajeros, y para mantener mi privacidad.— Mi padre es un hombre agresivo, cualquier mínimo detalle, su solución siempre fueron los golpes, no había de más. Sufrí mucho abusos por parte de él, y mi madre sufrió lo mismo, pero a ella no parecía importarle, llegó un punto en que creí que a mi madre le gustaba esa vida. No entendía la verdadera razón por la cual mi madre seguía con mi padre. Por mucho tiempo creí que era el dinero, pero cuando crecí, entendí que mi familia era adinerada por parte de mi madre, no de él, y ahí todo se volvió más confuso para mi.
David mantenía su mirada sobre mi, con su barbilla recargada en una de sus manos y la otra tomando mi mano. No decía nada, solo asentía de vez en cuando.
—Cuando tenía dieciséis años, un ex compañero de la preparatoria abuso de mi...— Sentí a David tensarse un poco debido al comentario, así que apreté su mano ligeramente.— Le dije a mis padres lo que sucedió, incluso, tomé dinero de ellos para ir a hacerme una prueba que demostrara que había sido violada. No me creían. Difundí las pruebas por todos lados, y la reacción de mis padres fue hacerse cargo de que se supiera que era "mentira", y que yo estaba loca. Que toda esa locura era causada por un medicamento que había comenzado a tomar debido a una "enfermedad mental que padecía". Después de que mis padres hicieron que la verdad fuera mentira, mi padre me golpeó.— Con la mano que tenía libre, levante mi camisa ligeramente del costado izquierdo, montrando una cicatriz que era cubierta por unos cuantos tatuajes.— Esto es un recordatorio de ese día. Mi padre me llevo a rastras del cabello por toda la casa, incluso recuerdo haber perdido algunos mechones. Después, me arrojo por las escaleras. Dos costillas rotas y un riñón perforado. Esta cicatriz, es porque comenzó a arrojarme varios objetos, entre ellos cosas puntiagudas que causaron esto. No podía defenderme, yo estaba en el suelo, sangrando. Mi cuerpo y cara llenos de rasguños, cortadas y moretones, y no podía hacer nada... Mi madre, simplemente miraba desde la esquina, con una copa de vino en la mano y un cigarrillo en la otra, disfrutando del show.
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Esto es Karmaland || Youtubers
FanfictionAudrey Cervera, una de las youtubers más influyentes de Latinoamérica, es invitada a pertenecer a una serie de un videojuego junto con otros 9 chicos, los youtubers más influyentes de España, e incluso, también Latinoamerica. Las cosas se ponen sals...