Corre Tsuna corre

1.4K 174 8
                                        

Lussuria sonreía triunfal desde una esquina, daba miedo, definitivamente daba mucho miedo.

La servidumbre casi podía verlo rodeado de sombras diabólicas mientras observaba a la pareja mas agresiva dentro de Vongola.

Una pelea de un doncel armado con hambre y un azabache con armas defendiéndose de su pareja.

Viper o mejor dicho Mammon que pasaba por ahí estaba empeñado en hacerlos apostar...

Tsunayoshi solo rezaba en las habitaciones superiores, ruido esos ruidos significaban papeleo...mucho mucho papeleo.

-mohh~ Si así se ve Squalo molesto...tengo curiosidad de como se vera Tsu-

El guardian del sol de Varía hablo risueño, la servidumbre solo lo miro con horror.

Ese demonio colorido definitivamente quería ver él mundo arder.

-oe, Lussuria...-

-¿Si Mammon~?-

-Se han movilizado...-

-oh~ tardaron mas de lo que creí...pero bueno...Tsu ya debe haberlo pensado lo suficiente...-

Lussuria aplaudio, Squalo estaba a punto de apuñalar a él jefe, y grito horrorizado.

-Nooooo~ Squalo...no mates al Jefe...costo demasiado lograr hacerlos estar junto como para que enviudes tan joven y seas mama solteraaaa~ -

El varón de ropaje extravagante saco un pañuelo de quien sabe donde, él cual mordía desesperado.

-Mamma Luss,  te conseguirá todo lo que quieras comer o necesites para estar mas cómodo.-

El semblante serio del Lussuria espanto mas a todos los presentes , que ver a Leviathan en traje de baño de flores como el año pasado había sucedido después de una serie de bromas en conjunto de ciertos niños,príncipe caído y una ranita.
Esto daba mas miedo...que ver a Reborn Ebrio siendo cariñoso con Verde y Colonello.

Vongola siempre tendría algo con que Traumatizarte sin falta alguna.

-Voooooi, no te mato...por que tienes que criar a tu hijo, maldito jefe bastardo...-

Squalo gruño, mientras enfundana su arma, y se retiraba de la habitación, iba a ver a Tsunayoshi, debía comprobar si huyo o se quedo.

-Squalo siempre tan lindo~

Y de nuevo él varón sonrió como quien veia a un gatito peludito o un bebé recién nacido, lleno de alegría.

Jamás nadie entendería al Guardián de sol...era demasiado extravagante.

Y ahora sólo podían gritar en sus mentes : ¡Corra, decimo, corra!

Pero todos lo sabían era simplemente imposible.

Ayudando al DameDonde viven las historias. Descúbrelo ahora