Daniel.
—¡No quiero!
—Daniel la puta madre, tenés el paladar de un nene de cinco años.
—Me prometiste otra cosa.
—Sí pero al final no había.
No había cosa que me ponga de peor humor que comer algo que no me gusta, Valentín prometió cocinarme milanesas y estamos por tomar sopa, SOPA, odio la sopa.
—No voy a comer Valentín.
—No desayunaste así que tenés que comer.
—¡Pero no me gusta!
—Nunca lo probaste Daniel, probalo y decime que no te gusta.
—Lo probé cuando era chiquito y no me gusta.
—Probalo ahora.
Yo gruñí con frustración y agarré una cucharada de sopa para demostrarle a Valentín que no me gusta, mis ojos se abrieron enorme y saboreé, estaba riquísimo pero no se lo iba a admitir ni ahí.
—Te gustó, te lo veo en la cara.
Yo me reí fuerte y me dediqué a tomar la sopa crema, a Valentín le encantaba cocinar, y le gustaba más cocinarme, yo probaba todo lo que él hacía, tenía mucho talento culinario pero no le gustaba mostrarlo tanto.
—¿Y hoy qué vamos a hacer?
—¿Vos no tenés una casa, Valen? ¿tus mamás no te extrañan? —Valentín hizo un puchero haciéndome reír, en realidad sus mamás estaban acostumbradas a no verlo la mayoría del tiempo. —Hoy salimos con Manu y Teo, creo que Mauro y Agustín también van, igual barcito nomás, no vamos más a boliches con Mauro.
Nos dormimos una siesta después de comer, vimos una película y yo me dormí a la mitad abrazado a Valentín que me hacía mimos en el pelo.
Nos despertamos siendo ya de noche, en un rato nos teníamos que juntar con los chicos, nos cambiamos rápido y salimos.
Al llegar, los chicos ya estaban ahí y fuimos a pedir un par de birras y unas hamburguesas, nos prometimos no ponernos en pedo porque ya sabíamos como terminaba.
—Valentín, comes como un cerdo. —Dijo Agustín haciéndonos reír a todos, yo miré a Valentín y tenía todo el contorno de la boca manchado con queso cheddar.
—A ver, gordo. —Levanté mi mano limpiandole la boca como a un nene chiquito y él me sonrió besándome el cachete.
Cuando me di vuelta noté las miradas de todos sobre nosotros, me separé un poco y seguí comiendo.
—Voy al baño. —Avisé levantándome.
—Te acompaño. —Agustín se levantó también y nos encaminamos los dos al baño.
—Eu amigo, ¿Qué onda con Valen? —Preguntó Agus mientras nos lavabamos las manos.
—¿Qué onda de qué?
—Dan, vos sabes que yo los amo y que son mis mejores amigos pero me parece que esto no da para más, nos lo callamos mucho tiempo con los pibes...
Yo lo miré confundido, no entendía de qué hablaba.
—No entiendo Agus.
—Dale boludo, se re nota que están juntos, no sé para qué nos lo siguen negando, somos sus amigos, no les vamos a decir nada, si siempre los apoyamos.
—Boludo, ¿de qué hablas? ¿de nuevo con lo mismo?
—Boludo, ¿viste lo que pasó recién? No es de amigos.
—Ustedes saben que nunca actuamos como amigos normales, siempre fuimos así, ¿qué les molesta ahora? —Estaba comenzando a enojarme, este grupo de amigos es el más real que tenemos y él único que nos quedó, la mayoría se nos alejaba cuando veían como actuabamos con Valentín pero no nos importaba, no ibamos a cambiar nuestra amistad por nadie que nos mirara mal.
—No entendés Dan, no es que nos molesta como actúan, nos molesta que no se dan cuenta amigo, se miran distinto, no como se miran los amigos, literalmente son novios que no se besan. —Yo chisté negando con la cabeza. —¿Le conociste una pareja a Valentín? ¿Alguien que le haya gustado? ¿Y a vos te gustó alguien? No, porque están ocupados gustando del otro y ni siquiera se dan cuenta.
—Estás flashando feo Agus, te pegó la birra me parece.
—Está bien, no te digo más nada, pero replanteate lo que te digo, se están perdiendo algo hermoso porque no se quieren dar cuenta. —Me dió un apretón en el hombro y se fue del baño dejandome ahí mirándome al espejo, no me tenía que replantear nada, yo sabía como eran las cosas.
—Gordo, ¿todo bien? —Dijo Valentín entrando al baño.
Yo asentí y él me sonrió. —Hoy duermo en casa, mi mamá me llamó. —Yo asentí de nuevo mientras seguía mirándome al espejo.
—Eu, ¿en serio está todo bien? —Yo lo miré finalmente y asentí de nuevo regalándole una sonrisa, el asintió también y me dejó un beso en la frente. —¿Vamos?
Volvimos a la mesa con los chicos y nos quedamos ahí una hora más, entre risas y más birras, después todos nos fuimos a nuestras respectivas casas.
Ya en mi cama no paraba de dar vueltas, eran las cuatro de la mañana y ya todos los chicos habían avisado hace rato que llegaron bien a sus casas, yo daba vueltas para todos lados sin poder pegar un ojo, las palabras de Agustín revoloteaban en mi cabeza, ¿por qué nunca me gustó nadie? Desde que tengo uso de razón nunca me sentí atraído por nadie, hasta nuestros primeros besos fueron jugando a la botellita con otros chicos que realmente no nos atraían, nunca salí con nadie excepto una cita con una chica que no funcionó porque salí corriendo cuando me llegó un mensaje avisando que Valentín se había fracturado el brazo, sonreí ante el recuerdo.
Y ahora, siendo de madrugada lo extrañaba, estaba acostumbrado a tener solo una mitad de la cama y la respiración pesada de mi mejor amigo al lado, pero era normal ¿no? Duermo con él la mayoría de los días desde que tengo memoria, claramente lo extraño cuando no está.
Me estaba comiendo mucho la cabeza con todo lo que me dijo Agustín, era imposible que guste de Valentín, pero miraba las otras amistades y no eran así, no dormían en la misma cama ni se tratan como nos tratamos nosotros, ¿y si era cierto? ¿y si gustamos del otro y no nos damos cuenta? Una angustia se me alojó en el pecho y se me hizo un nudo en la garganta, mañana tenía que hablar con mi mamá.
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friends ; wosani
أدب الهواة"Podría tomar el camino de regreso, pero tus ojos me llevarían directo a casa" o donde valentín y daniel creen que son amigos.
