Valentín.
—Te vas a lastimar bebé, bancame que termino y te ayudo.—Dije pintando la mesita de luz.
—Yo puedo, déjame de joder.
Bufé ante las palabras de Dani, hoy le pintó ordenar toda su habitación y lleva diez minutos intentando bajar una caja que él sabe que no va a poder bajar solo jamás.
—Cuando te caigas no te quiero escuchar. —Estando de espaldas a él no podía ver como se estaba esforzando por alcanzar esa caja, pero conociéndolo me estaba mirando con cara de culo.
Seguí pintando prolijo y concentrado hasta escuchar un golpe seco detrás mío y darme vuelta mirando a Dani en el piso.
—Te estoy diciendo boludazo, ¿te lastimaste?
Dani asintió con un puchero en su boca y frotándose la nuca.
—Sentate ahí, te voy a traer hielo, quédate quietito. —Fui a buscar el hielo cruzandome a la mamá de Dani y teniendo que explicarle como Daniel todavía no asume que mide menos de un metro setenta y no llega a la mayoría de las cosas.
Para cuando volví a la habitación Dani se había acostado en la cama, me acerqué a su lado acariciando su cara y sosteniendo el hielo en su nuca dejé un besito en su cachete.
—¿Estás bien?
—Me golpeé la cabeza, encima rompí la caja.
—Bueno, pero la pudiste bajar. —Dije y Daniel me miró con los ojos entrecerrados haciéndome reír.
—Era la caja de fotos nuestras, no la limpiaba hace una banda y seguro estaba llena de polvo, no quería que las fotos se arruinen. —Intentó explicarme y yo asentí despacio, juntando las fotos del piso y subiendolas a la cama para distraerlo del dolor de cabeza.
Dani sonrió apenas las vió y yo lo imité, todos nuestros años están resumidos en estas fotos, desde su quinto cumpleaños donde juramos ser amigos para toda la vida, hasta hace unos pocos meses donde ya había fotos besándonos.
—Mirá esta, en uno de mis cumpleaños, ya 'taba re gordito. —Dani señalaba una foto de, según la vela azul en la torta, su cumpleaños numero ocho, sus cachetes gorditos y mi pelo un poquito largo me llamaron la atención a primera vista, los dos nos abrazabamos con fuerza, sonreiamos y nuestros cachetes estaban pegados.
—Eras hermoso gato, si siempre fuiste hermoso. —Dani frunció la nariz como un gatito ante mi cumplido y me dió un pico rápido.
—En esta navidad nos dimos un beso, ¿sabías?
—¿Posta?
—Posta, me lo dijo mi mamá cuando yo andaba en esa de no saber si vos me gustabas o qué.
Dani siguió sacando fotos y mostrandomelas haciéndonos rememorar el momento exacto en el que fue sacada, desde cumpleaños nuestros hasta salidas con los pibes, incluso cartitas vergonzosas que yo le hacía cuando eramos chiquitos, en hojas con letra desprolija y llenas de corazones mal dibujados le decía que lo amaba y que íbamos a estar juntos para siempre.
Hoy, más de diez años después podría hacerle las mismas cartas y significarían lo mismo, no hubo ni un minuto en el que haya dejado de amarlo y no pretendo que lo haya.
—¿Te sigue doliendo la cabeza? —Pregunté cuando lo vi agarrarse fuerte la nuca.
—Sí, un toque. —Dijo buscando alguna pastilla de la mesita de luz y agarrando la botellita de agua que tenía por las dudas de que se me baje el azúcar de noche.
—No la muerdas, pásala de una. —Ya estaba viendo a Dani cortar la pastilla en dos para poder morderla con más facilidad porque no sabe tragarla entera.
—¡No puedo!
—¿Cómo no vas a poder? Tenés que tragar nomás.
—¡Pero no puedo! Es muy grande. —Me reí por el doble sentido que mi cabeza hizo automáticamente. —Dale govir, no te rías.
—No lo pienses, mandala de una. —Dani asintió y tiró la cabeza para atrás en un intento de tragar, y así como tres veces hasta que lo escuché tragar fuerte y alzar los brazos en señal de victoria.
—¡Pude! —Gritó haciéndome reír y acercarme a besarlo despacito.
—¿No tengo al novio más lindo de todos? —Dije dejando besos rápidos y cortos en la boca de Dani, hasta que él me mordió y me alejé rápido.
—¿Eh?
—¿Qué? —Dije confundido y tocándome el labio adolorido.
—¿Qué dijiste?
—Nada.
—No te tires para atrás, dijiste algo, decime.
—No, que capaz, digo, por como se dan las cosas, viste que estamos así como hace seis meses, no sé, capaz querías ser mi novio, ¿querés ser mi novio? —Dije rascándome la nuca y en el tono de voz más bajo posible.
—Y sí, obvio que quiero tarado, no te tires para atrás corte que te iba a rechazar.
—Y qué se yo, capaz era re rápido, no sé.
Dani chistó acomodándose mejor en la cama y agarrando mi cara con sus dos manitos, inconscientemente sonreí por la cercanía de su cara y la mía.
—Te amo mucho, ¿sabés?
—Yo también ojitos, mucho mucho mucho. —Respondió dándome piquitos entre una palabra y otra.
después de meses xq soy una conchuda no hace falta q me lo digan ustedes, pero igual las kiero mucho x quedarse acá a pesar d mi impuntualidad <3
voten, comenten y gracias x leerme💜
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friends ; wosani
Hayran Kurgu"Podría tomar el camino de regreso, pero tus ojos me llevarían directo a casa" o donde valentín y daniel creen que son amigos.
