Con la mirada perdida en el suave color de su recamara se preguntaba una y otra vez ¿si aquellos sonidos que retumbaban en su mente con la profundidad de un huracan podian ser escuchados por alguien más aparte de él, en el castillo?
Sus palidos dedos estaban descansando rigidamente sobre la superficie fría de la pared, como si temiera al soltartarse y apartarse de ella, aquella vacia seguridad que su mente estaba haciendole creer a cada milesima de segundos fuera una mentira, una ilusion que no podria soportar esta vez y mucho menos fingir el desasosiego que pesaba debajo de la delgada capa de indiferencia que mostraba con tanta naturalidad.
Podía sentir con claridad los latidos furiosos que tenía su cansado y adolorido corazón cada vez que palpitaba con tantas ansias contra su pecho, la afliccion avanzando con más rapidez en una carrera con la nostalgia de sus recuerdos, cuando aquellas frías palabras como el veneno salieron de los gruesos labios rojos de la reina paralizando lo completamente, haciendolo temblar y robandole el aliento, como si una serpiente de escamas heladas lo hubiera envuelto, inmovilizadolo, quemando su piel de una forma distinta y destrozando cada fragil hueso de su cuerpo que pudiera tocar, volviendolo dificil el respirar, el seguir ahi bajo la atenta mirada de ella y la de su pequeño hermano menor, era una condena que debia afrontar no importa cuanto pesara y cuan dificil sea de llevar, el pasado nunca desapareceria la tristeza del exilio, al levantar la mirada, cuando sus orbes avellanas creyeron tener la calma en la precausion, el tiempo se detuvo, avanzando cada vez mas lento, retrocediendo la cinta en varios años, y deteniendola en aquel momento que cambio su vida, aquellos frios orbes celeste brillaron en diversión y completo regocijo cuando sin pensarlo abandono el comedor a grandes zancadas rapidas, huyendo de ahí, escapado de su destino para obedecer sus mandatos sin oposición alguna, como si esa persona tuviera la llave de su libertad, podía sentir aquel pesado e intenso pulso que palpitaba con tanta fuerza querer tapar sus oídos en sonidos que no creía que fueran reales y mucho menos algo normal cuando sus parpados buscaban desesperadamente cerrarse y nublar su visión, querer detener cualquier movimiento de su cuerpo al respirar, querer detener sus palabras y hacer que los sonidos abandonen sus labios, como un tren ardiendo en llamas y sin frenos a toda marcha expulsando aquellas fuertes ventiscas que tragaban el azul cielo vivo y lo dejaban en uno gris y apagado, casi sin vida, por la impotencia de no poder detener la realidad, por la enorme rabia que le causaba el no tener voz en aquellas decisiones que sabía muy bien que terminaria acabandolos a todos, el saber que no era nada más que un simple peón de todo esta maldita farsa de ajedrez para proteger a la reina, pero entonces, debió hacer algo, debió seguir adelante.
Seguir el camino que su madre quería para él, pero, no podía, no podía siquiera respirar cuando aquellos ojos lo miraban con culpa, culpándolo a cada segundo que pasaba, a cada momento que tenía oportunidad de recordarlo, y aquello no tenía perdón, nunca lo haría, nunca podria volver a sentir aquel amor calido calentar sus frías noches de infelicidad, sus manos temblaron al tirar con fuerzas todas sus pertenencias dentro de la maleta, su cuerpo tan inestable y débil, era la única prueba de aquellas emociones, sus ojos picaron.
Pero de vuelta las lágrimas no querían caer, no querían resbalar por sus mejillas como si aquellas gotas saladas se hubieran acabado y su mente dijera que no la necesitaban, se sentía tan desenfocado y fuera de lugar al sentir aquello recorrer por su cuerpo, al sentir aquel enojo como si no lo entendiera, y lo hiciera sentir tan vacio por dentro, sus labios tenblaron, y se abrieron para soltar un fuerte gemido lastimero que no hizo nada mas que abrir el hueco en su corazon, la maleta cayendo al suelo con tanta fuerza que sus nudillos dolieron cuando sin pensarlo se giró y golpeo la mesa aun lado de él.
El grito que abandono sus labios no parecía real y solo se escuchaba como un simple eco resonado en su mente vacía sin un lugar cual estar. Como si temeria el susurrar el indecifrable limbo entre su pasado y el presente.
ESTÁS LEYENDO
El Baile de Blanco - jimsu
RandomEl baile de blanco es una buena fiesta para encontrar una pareja. Min Yoon Gi es hijo de uno de los más grandes reinos, pero decise vivir como plebello asistiendo a una de las escuelas más reconocidas de toda corea. No obstante solo por ser uno de l...
