Cuando dominas tu arte |

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El sofá donde me escondía no iba a aguantar mucho, escuchar como las balas atravesaban la madera poco a poco y como alguna munición perdida caía al suelo me tenía contra la espada y la pared, pensando que es lo que debería hacer. Tenía frío y me estaba costando concentrarme, escuché sus pasos y un cuerpo caer.

— ¿Alguien más?— Gritó cinco. El no entraba en pánico, ni siquiera pensaba dos veces lo que iba a hacer, el lo intentaba, y si resultaba, lo celebraba y si no, le daba igual.

Era mi turno.

Intente ver por un lado del sofá, disparé a la pierna de un hombre que estaba disparando a Timothée, cerré mis ojos y junté mis manos, mire a cinco quien entendió mi intención y se teletransportó cerca de mi, tomé mucha fuerza y le di un pequeño golpe al sofá, este se deslizó rápidamente y con mucha fuerza hasta la puerta de entrada de la habitación, el polvo se levantó junto a los gritos de un soldado que llegaron a nuestros oídos, el hombre intentaba salir de las maderas de aquel mueble mientras el charco de sangre pasaba por debajo, su pierna estaba atravesada, cuando vio que era inútil intentarlo apuntó a nuestra dirección pero antes de que disparara, lo hice yo.

—Descubrí algo interesante estando con la chica.— dijo Timothée, se acercó a la pared tratando de escuchar donde estaban escondidos los que quedaban, pues corrieron a fuera de la habitación en cuanto solté la fuerza anormal ante el mueble, saqué la daga de mi cinta y me preparé a unos metros de la puerta, observaba a cinco como juntaba su oído con la pared analizando los sonidos, apuntó con su dedo justamente al lado de la puerta, tiré la daga y dio un giro pasando por la entrada, no sonaron gritos, solo unos intentos de respirar que no funcionaron y un par de balas perdidas que gastó en la caída.
Le di en el cuello, estaba agradeciendo a Diego como nunca desde el fondo de mi remordimiento por enseñarme esto, justo para salir de situaciones como estas.

Solté el aire que aún retenía en mi pecho y miré a cinco, me acerqué a él sin dejar de mirar a la puerta, quedaba un hijo de puta y estaba escondido exactamente como los cobardes lo hacen.

— ¿Que es lo que descubriste entonces? — dije en voz baja mientras cargaba el arma.

— Al principio me dijeron que Fiorella era muy agresiva cuando preguntabas demasiadas cosas.— dió unos pasos y me dirigió en donde la pared me protegía, el tomo mi lugar — Es distinta y hace cosas que ni uno de nosotros puede hacer.— lo miré confundida.

— ¿Algo más grandioso que la visión remota?— El asintió, el radio del soldado que murió entre el sofá hizo una conexión con una red y se comenzó a escuchar por lo bajo

— 24, Quédense donde están, acaba de llegar 021. cambio...¿Greg?—

Cinco y yo nos miramos y no lo pensamos dos veces. El cero antes del número significa que es un agente capacitado en una operación de emergencia, un 24 es un soldado, un 021 es una fuerza especial. Estos términos se usan desde hace siglos y lo hemos escuchado tantas veces que comenzamos a actuar más por tactica que por seguridad absoluta, porque definitivamente un soldado de una organización autónoma especializado en matar a personas como nosotros es una gran competencia.

Cinco cargó su arma, retiró el cabello de su rostro y comenzó a caminar hasta la salida de la habitación, verifique que la puerta del armario donde estaba Fiorella estuviera cerrada y cuando me sentí más segura caminé detrás de él. Apartó el sofá de la entrada, dejando caer el cuerpo del hombre cerca de la pared, salimos con cuidado, revisé el cuerpo del soldado que logré eliminar con la daga, era un hombre, entonces faltaba la chica. Retiré la daga de su cuello y la guardé devuelta. Continuamos revisando cada pasillo y puerta que nos encontrábamos.

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⏰ Última actualización: Aug 10, 2020 ⏰

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