Hacía años que no llevaba esa chaqueta de cuero negro. Su reflejo la estaba confundiendo, más de lo que necesitaba ese día. Era como si la Fuerza estuviese creando un complot enorme para que Eevan Chitra desapareciese.
Se había soltado el pelo, largo, fino, ondulado, y caía sobre su hombro derecho suavemente tras haberlo soltado de la apretada trenza.
Contrabandistas. Su coartada. Debía parecer una contrabandista. Y, sinceramente, entendía porque la general la había enviado a esa misión en específico. Había algo en esa chaqueta de cuero, con un parche de color rojo oscuro en la parte del hombro izquierdo, que hacía que Eevan Chitra desapareciese y Eila Solo volviese a aparecer. Igual que su padre.
Quien le había regalado la chaqueta.
Soltó el aire que estaba aguantándose. La chaqueta le iba como un guante pese a tener más de diez años, quizá le iba un poco más grande en algunos puntos, debido a su mala salud, sobretodo, su mala alimentación.
Eila, porque en ese momento sabía quién era, supo también que estarían esperándola. Así que, ignorando la cicatriz de la base de su cuello, sin tapar por la nueva camiseta que había elegido, mucho a su pesar, salió de su cuarto y caminó con la poca seguridad que le quedaba bajo el brazo.
En su cinturón negro, como sus pantalones, colgaba un blaster. No se sentía muy segura de su apariencia, pero debía hacer ver que no pasaba nada, que todo iba a salir bien.
Eila llegó al hangar, pausando su paso unos segundos antes de cambiar su expresión de dureza por el de neutralidad de la consejera Eevan Chitra. Y de nuevo recogiéndose en pedazos, se acercó a la lanzadera más antigua y carcomida que había en ese lugar.
"Vaya bicho." La joven consejera soltó, caminando hacia Poe, BB-8, Oddy Muva y C-3PO. "¿Seguro que quieren que lleguemos?"
"Sí, consejera, la general nos ha asignado esta nave, es una lanzadera de contrabando, como nuestra tapadera." El droide se giró para mirarla, al igual que el piloto y su técnico. "Además, el señor Dameron ha afirmado que puede pilotar cualquier cosa."
"Genial, vamos a necesitar esa esperanza." Eevan miró al piloto. Se la había quedado mirando. Casi ni la reconocía sin el cuello alto y con todo el pelo en la cara, parecía otra persona.
"Preferiría no volar con esto, sé que, si nos metemos en un lío, es posible que no salgamos con este ladrillo." Poe señaló con la palma de la mano la lanzadera, mientras la consejera suspiraba.
"Entonces yo propondría evitar líos." El droide comentó, con un tono de voz un poco demasiado alegre para el momento. BB-8 pitó, respondiendo al droide de protocolo. "¿Qué si conozco a Poe Dameron? ¡Por supuesto! No me preguntes bobadas, acabo de hablar con- Oh." C-3PO se cortó a sí mismo. "Oh vaya."
"Genial, todos adentro." Poe sonrío tensamente, justo antes que la consejera tosiese para llamar su atención.
"Tengo que hablar contigo." La consejera anunció y Poe dio un paso hacia ella, mirando a los dos droides, y luego al técnico, que asintió. "Será un segundo, comandante."
Los dos droides y el técnico que Poe había escogido se giraron para caminar hacia la lanzadera prehistórica que tenían delante, y Poe se cruzó de brazos, mirando a la consejera.
He encontrado algún registro, en Corellia, Leia Organa-Solo y su marido, Han Solo, tuvieron dos hijos, un niño, Ben Solo, y una niña, Eila Solo. Separados por cinco años. Su amiga, Suralinda Javos, se había visto inmersa en una pequeña investigación de la que Poe no había querido formar parte, pese a que la Squataman lo perseguía constantemente. Encontré una foto de la niña con diez años, es posible que-
ESTÁS LEYENDO
REVOLUTIONARY ☍ Poe Dameron
Fanfiction[Si no defiendes lo que amas, la gente te lo robará] Ella está perdida. Él no tanto.
